Según la Lección 50 de Un Curso de Milagros (UCDM), el Amor de Dios es tu sustento. A la luz de esa idea, la abundancia es recordar que nada te falta, aunque la cuenta del banco esté baja. Más abajo están mi historia, una oración diaria y una práctica sencilla para tu semana.

Lo Esencial

  • Según la Lección 50, tu sustento es el Amor de Dios, y el dinero y otros símbolos lo sustituyen.
  • La oración de abundancia enfoca la abundancia interna y no promete ingresos.
  • Cinco pasos cortos para practicar la abundancia cada día, en unos diez minutos.

¿Qué es la abundancia según Un Curso de Milagros?

En UCDM, la abundancia no es una cifra en la cuenta: es el estado de compleción que ya pertenece a la Filiación, es decir, a cada uno de nosotros como Hijo de Dios. El Texto lo dice con esa palabra exacta: “Los milagros son afirmaciones de Filiación, que es un estado de compleción y abundancia.” (T-1.V.4:6). Por eso la abundancia según UCDM no depende del saldo, sino de dónde apoyas tu fe. La Lección 50 del Libro de ejercicios lo dice sin rodeos: “El Amor de Dios es mi sustento.”

La lección describe lo que solemos hacer: “Crees que lo que te sustenta en este mundo es todo menos Dios.” Suma el dinero a la lista de cosas en las que ponemos la fe, junto con la ropa “protectora”, la influencia y el prestigio. Si alguna vez sentiste que tu tranquilidad subía y bajaba con el saldo, esa dependencia es justo la que la Lección 50 describe.

Y propone otra cosa: “Deposita toda tu fe en el Amor de Dios en ti: eterno, inmutable y por siempre indefectible.” La Lección 43 muestra la misma raíz en la forma de mirar: “Dios es mi Fuente. No puedo ver separado de Él.” Leída junto con la Lección 50, invita a mirar tu situación desde esa Fuente.

En la práctica, pagar las cuentas, cobrar, ahorrar y planear siguen siendo parte de la vida diaria. Lo que cambia es de dónde esperas tu seguridad. Si tu paz depende del saldo, se mueve con cada número. Si depende de Dios, permanece. Si quieres seguir leyendo el Curso, aquí tienes más frases de Un Curso de Milagros para volver a ellas durante el día.

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Mi historia con la abundancia

Siendo actriz y anfitriona de televisión por la mayor parte de mi vida adulta, nunca tuve ingresos estables. Sólo ganaba dinero cuando me daban un papel. Esto me ayudó a aprender a confiar en el flujo de dinero en mi vida y la seguridad que viene de saber que siempre tengo provisión.

Sí, hubo veces después de mi divorcio que lo que me quedaban eran unos pesos en el banco, pero ni me preocupé. Pagaba mis cuentas felizmente, sabiendo que mi fuente es inagotable. Yo nunca sufrí de pensamientos de escasez y ¡gracias a Dios porque mis problemas con los hombres han sido suficiente!

Decidí mudarme de mi apartamento en Los Ángeles en la primavera del 2013, cuando el mercado de bienes raíces estaba hecho pedazos. La única opción que tuve fue vender el apartamento por menos de lo que lo había comprado.

Un día me quedé sorprendida cuando el muchacho amable que estaba manejando la venta me dijo, como si estuviera haciéndome una pregunta: “¿Eres tan feliz? Acabas de pasar por un divorcio, perdiste un bebé, no tienes dinero, estás vendiendo tu apartamento por menos y eres feliz . . . ¿Cómo?” En ese momento, sentí una ola de amor recorrer mi cuerpo porque me di cuenta de lo libre que me sentía. Estaba agradecida y orgullosa de mí misma, y no lo había notado antes.

Fue un momento bello. Dije, “Sí, soy feliz, porque yo sé que nada de eso realmente importa. Mi provisión es eterna y no tiene nada que ver con este mundo.” De repente, pude ver que todas las cosas que me habían pasado eran regalos, cada una dándome una oportunidad de recordar quien era en realidad. Esta es la verdadera abundancia y ¡estoy muy agradecida porque estuve lista para aceptarla!

¿Qué oración de abundancia puedo decir cada día?

Aquí te comparto una oración breve que puedes usar así como está, o que puedes adaptar a tus propias palabras para ayudar a enfocarte en la abundancia interna. Si estás sufriendo por dinero o por alguna otra escasez material, úsala a diario para llegar a la raíz interior de esa escasez, junto con los pasos prácticos que ya estás dando:

“Gracias Dios por la conciencia de abundancia que ya existe en mi mente. Estoy dispuesto a entender mi herencia a un nivel más profundo. Dejo ir mi identificación con el cuerpo y con todo lo externo. Regreso a tus brazos y reconozco que lo tengo todo y no me falta nada. Amparado en la verdad, soy uno con todo, soy íntegro y santo. Gracias, Dios, por nunca abandonarme, por siempre estar aquí adentro de mí. Y gracias por darme al Espíritu Santo como una herramienta divina para conectarme con mi esencia, que nunca ha dejado de existir.”

Para otros momentos del día, tienes más oraciones de Un Curso de Milagros.

¿Cómo practicar la abundancia según UCDM cada día?

Esta práctica de cinco pasos está inspirada en las Lecciones 50 y 43. La Lección 50 pide diez minutos por la mañana y diez por la noche. Es una versión corta, de unos diez minutos en total, para llevar a tu semana:

  1. Empieza el día con una frase. Repite “Dios es mi Fuente” o “El Amor de Dios es mi sustento” antes de mirar el teléfono o las cuentas.
  2. Lee la oración en voz alta. Dila despacio, con tus propias palabras si lo prefieres. Hazlo en la mañana y en la noche, el mismo ritmo que la Lección 50 propone para su idea.
  3. Nombra el pensamiento de escasez cuando aparezca. “No me alcanza”, “¿y si se acaba?”. Míralo con calma, ofrécelo al Espíritu Santo y vuelve a la Lección 43: “Dios es mi Fuente. No puedo ver esto separado de Él.”
  4. Pregúntate dónde estás poniendo la fe hoy. ¿En el saldo, en un cliente, en lo que otros piensen de ti? Mira la respuesta sin culpa.
  5. Cierra el día con gratitud concreta. Como complemento, escribe tres cosas que recibiste hoy y que no se compran: una conversación, un momento de calma, una idea que llegó a tiempo.

Esta práctica no sustituye un presupuesto, un plan de ingresos ni la ayuda de un profesional si tu situación económica es difícil. Va a su lado, para que decidas desde la calma.

Preguntas frecuentes sobre la abundancia en UCDM

¿Qué dice la Lección 50 sobre el dinero?

La Lección 50 no pide renunciar al dinero. Sí cuestiona la fe que ponemos en él. Lo cuenta, junto con la ropa “protectora” y el prestigio, entre “los símbolos más triviales y absurdos”. Los llama cosas “huecas y sin fundamento”, sustitutos del Amor de Dios, y advierte: “No deposites tu fe en lo que no tiene valor. No te sustentará.” En otras palabras, la lección separa las cosas del mundo de la fuente de tu seguridad. Practicarla cada día es una invitación a notar cuál de las dos estás tomando por sustento.

¿La oración de abundancia sirve para atraer dinero?

No. La oración sirve para enfocarte en la abundancia interna, que es donde está la raíz de la escasez, y no es una promesa de ingresos. Si tienes una dificultad material concreta, úsala a diario y ocúpate también de ella con acciones prácticas.

¿Cuántas veces al día debo decir la oración de abundancia?

Dos veces al día, una por la mañana y otra por la noche, como propone la Lección 50 para su práctica de diez minutos, y la frase con frecuencia durante el resto del día. La Lección 50 se asigna para un solo día del Libro de ejercicios, y su idea vuelve en el repaso de la Lección 60. Pide repetir su idea a lo largo de esa jornada: “Dite esto a ti mismo con frecuencia hoy.”

Sigue leyendo sobre UCDM

Sobre la autora: Rev. Maria Felipe es autora best-seller, se formó con Pathways of Light y fue presentadora de televisión a nivel nacional.

Que tengas un día de abundancia,
Maria Felipe

P.S.: Más sobre abundancia según UCDM en mi capítulo 8 de mi libro 🙂
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