Un Curso de Milagros: Lecciones 181 a la 270

Esta página contiene las Lecciones 181 a la 270 del Libro de Ejercicios de Un Curso de Milagros. Cada lección incluye el texto canónico de la Fundación para la Paz Interior.

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Lecciones en este rango

  1. Lección 181: Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.
  2. Lección 182: Permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar.
  3. Lección 183: Invoco el Nombre de Dios y el Mío Propio.
  4. Lección 184: El Nombre de Dios es mi herencia.
  5. Lección 185: Deseo la Paz de Dios.
  6. Lección 186: De mí depende la salvación del mundo.
  7. Lección 187: Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.
  8. Lección 188: La Paz de Dios refulge en mí ahora.
  9. Lección 189: Siento el Amor de Dios dentro de mí ahora.
  10. Lección 190: Elijo el Júbilo de Dios en lugar del dolor.
  11. Lección 191: Soy el santo Hijo de Dios Mismo.
  12. Lección 192: Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.
  13. Lección 193: Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda.
  14. Lección 194: Pongo el futuro en Manos de Dios.
  15. Lección 195: El amor es el camino que recorro con gratitud.
  16. Lección 196: No es sino a mí mismo a quien crucifico.
  17. Lección 197: No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.
  18. Lección 198: Sólo mi propia condenación me hace daño.
  19. Lección 199: No soy un cuerpo. Soy libre.
  20. Lección 200: No hay más paz que la de Dios.
  21. Lección 201: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  22. Lección 202: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  23. Lección 203: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  24. Lección 204: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  25. Lección 205: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  26. Lección 206: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  27. Lección 207: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  28. Lección 208: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  29. Lección 209: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  30. Lección 210: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  31. Lección 211: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  32. Lección 212: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  33. Lección 213: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  34. Lección 214: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  35. Lección 215: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  36. Lección 216: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  37. Lección 217: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  38. Lección 218: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  39. Lección 219: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  40. Lección 220: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.
  41. Lección 221: Que mi mente esté en paz y que todos mis pensamientos se aquieten.
  42. Lección 222: Dios está conmigo. Vivo y me muevo en Él.
  43. Lección 223: Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya.
  44. Lección 224: Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo.
  45. Lección 225: Dios es mi Padre y Su Hijo Lo ama.
  46. Lección 226: Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.
  47. Lección 227: Éste es el instante santo de mi liberación.
  48. Lección 228: Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar.
  49. Lección 229: El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy.
  50. Lección 230: Ahora buscaré y hallaré la Paz de Dios.
  51. Lección 231: Padre, mi voluntad es únicamente recordarte.
  52. Lección 232: Permanece en mi mente todo el día, Padre mío.
  53. Lección 233: Hoy le doy mi vida a Dios para que Él la guíe.
  54. Lección 234: Padre, hoy vuelvo a ser Tu Hijo.
  55. Lección 235: Dios, en Su Misericordia, dispone que yo me salve.
  56. Lección 236: Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar.
  57. Lección 237: Ahora he de ser tal como Dios me creó.
  58. Lección 238: La salvación depende de mi decisión.
  59. Lección 239: Mía es la Gloria de mi Padre.
  60. Lección 240: El miedo, de la clase que sea, no está justificado.
  61. Lección 241: En este instante santo llega la salvación.
  62. Lección 242: Este día se lo dedico a Dios. Es el regalo que Le hago.
  63. Lección 243: Hoy no juzgaré nada de lo que ocurra.
  64. Lección 244: No estoy en peligro en ningún lugar del mundo.
  65. Lección 245: Tu Paz está conmigo, Padre. Estoy a salvo.
  66. Lección 246: Amar a mi Padre es amar a Su Hijo.
  67. Lección 247: Sin el perdón aún estaría ciego.
  68. Lección 248: Lo que sufre no forma parte de mí.
  69. Lección 249: El perdón pone fin a todo sufrimiento y a toda sensación de pérdida.
  70. Lección 250: Que no vea ninguna limitación en mí.
  71. Lección 251: No necesito nada más que la verdad
  72. Lección 252: El Hijo de Dios es mi Identidad.
  73. Lección 253: Mi Ser es amo y señor del universo.
  74. Lección 254: Que se acalle en mí toda voz que no sea la de Dios.
  75. Lección 255: Elijo pasar este día en perfecta paz.
  76. Lección 256: Dios es mi único objetivo hoy.
  77. Lección 257: Que no me olvide de mi propósito.
  78. Lección 258: Que recuerde que Dios es mi objetivo.
  79. Lección 259: Que recuerde que el pecado no existe.
  80. Lección 260: Que recuerde que Dios me creó.
  81. Lección 261: Dios es mi refugio y seguridad.
  82. Lección 262: No dejes que hoy perciba diferencias.
  83. Lección 263: Mi santa visión ve la pureza de todas las cosas.
  84. Lección 264: El Amor de Dios me rodea.
  85. Lección 265: Lo único que veo es la mansedumbre de la Creación.
  86. Lección 266: Mi santo Ser mora en ti, Hijo de Dios.
  87. Lección 267: Mi corazón late en la Paz de Dios.
  88. Lección 268: Que todas las cosas sean exactamente como son.
  89. Lección 269: Mi visión va en busca de la faz de Cristo.
  90. Lección 270: Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo.

Lección 181: Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 181 (Fundación para la Paz Interior):

1. Confiar en tus hermanos es esencial para establecer y sustentar tu fe en tu capacidad para trascender tus dudas y la falta de absoluta convicción en ti mismo. 2 Cuando atacas a un hermano, estás proclamando que está limitado por lo que tú has percibido en él. 3 No estás viendo más allá de sus errores. 4 Por el contrario, éstos se exageran, convirtiéndose en obstáculos que te impiden tener conciencia del Ser que se encuentra más allá de tus propios errores, así como de sus aparentes pecados y de los tuyos.

2. La percepción tiene un enfoque. 2 Eso es lo que le da consistencia a lo que ves. 3 Cambia de enfoque, y lo que contemples consecuentemente cambiará. 4 Ahora se produce un cambio en tu visión para apoyar la intención que ha reemplazado a la que antes tenías. 5 Deja de concentrarte en los pecados de tu hermano y experimentarás la paz que resulta de tener fe en la impecabilidad. 6 El único apoyo que esta fe recibe procede de lo que ves en otros más allá de sus pecados. 7 Pues sus errores, si te concentras en ellos, no son sino testigos de tus propios pecados. 8 Y no podrás sino verlos, lo cual te impedirá ver la impecabilidad que se encuentra más allá de ellos.

3. Por consiguiente, en nuestras prácticas de hoy, lo primero que vamos a hacer es dejar que todos esos insignificantes enfoques den paso a la gran necesidad que tenemos de que nuestra impecabilidad se haga evidente. 2 Damos instrucciones a nuestras mentes para que, por unos breves momentos, eso y sólo eso, sea lo que busquen. 3 No nos preocupamos por nuestros objetivos futuros. 4 Y lo que vimos un instante antes no será motivo de preocupación para nosotros dentro de este lapso de tiempo en el que nuestra práctica consiste en cambiar de intención. 5 Buscamos únicamente la inocencia, nada más. 6 Y la buscamos sin interesarnos por nada que no sea el ahora.

4. Uno de los mayores obstáculos que ha impedido tu éxito ha sido tu dedicación a metas pasadas y futuras. 2 El que las metas que propugna este curso sean tan extremadamente diferentes de las que tenías antes ha sido motivo de preocupación para ti. 3 Y también te has sentido consternado por el pensamiento restrictivo y deprimente de que, aunque llegaras a tener éxito, volverías inevitablemente a perder el rumbo.

5. ¿Por qué habría de ser esto motivo de preocupación? 2 Pues el pasado ya pasó y el futuro es tan sólo algo imaginario. 3 Preocupaciones de esta índole no son sino defensas para impedir que cambies ahora el enfoque de tu percepción. 4 Nada más. 5 Dejemos a un lado estas absurdas limitaciones por un momento. 6 No vamos a recurrir a creencias pasadas ni a dejar que lo que vayamos a creer en el futuro nos estorbe ahora. 7 Damos comienzo a nuestra sesión de práctica con un solo objetivo: ver la impecabilidad que mora dentro de nosotros.

6. Reconoceremos que hemos perdido de vista este objetivo si de alguna manera la ira se interpone en nuestro camino. 2 Y si se nos ocurre pensar en los pecados de un hermano, nuestro restringido enfoque nublará nuestra vista y hará que volvamos los ojos hacia nuestros propios errores, los cuales exageraremos y llamaremos “pecados”. 3 De modo que, por un breve intervalo, de surgir tales obstáculos, los transcenderemos sin ocuparnos del pasado o del futuro, dando instrucciones a nuestras mentes para que cambien su enfoque, según decimos: 4 No es esto lo que quiero contemplar.

5 Confío en mis hermanos, que son uno conmigo.

7. Y nos valdremos asimismo de este pensamiento para mantenernos a salvo a lo largo del día. 2 No estamos interesados en metas a largo plazo. 3 Conforme cada uno de los obstáculos nuble la visión de nuestra impecabilidad, lo único que nos interesará será poner fin, por un instante, al dolor que de concentrarnos en el pecado experimentaríamos, y que de no corregirlo, persistiría.

8. No vamos en pos de fantasías. 2 Pues lo que procuramos contemplar está realmente ahí. 3 Y conforme nuestro enfoque se extienda más allá del error, veremos un mundo completamente libre de pecado. 4 Y cuando esto sea lo único que queramos ver y lo único que busquemos en nombre de la verdadera percepción, los ojos de Cristo se volverán inevitablemente los nuestros. 5 El Amor que Él siente por nosotros se volverá también el nuestro. 6 Esto será lo único que veremos reflejado en el mundo, así como en nosotros mismos.

9. El mundo que una vez proclamó nuestros pecados se convierte ahora en la prueba de que somos incapaces de pecar. 2 Y nuestro amor por todo aquel que contemplemos dará testimonio de que recordamos al santo Ser que no conoce el pecado y que nunca podría concebir nada que no compartiese Su impecabilidad. 3 Éste es el recuerdo que queremos evocar hoy cuando consagramos nuestras mentes a la práctica. 4 No miramos ni hacia adelante ni hacia atrás. 5 Miramos directamente al momento presente. 6 Y depositamos nuestra fe en la experiencia que ahora pedimos. 7 Nuestra impecabilidad no es sino la Voluntad de Dios. 8 En este instante nuestra voluntad dispone lo mismo que la Suya.

Esta lección parece pequeña y abre una puerta muy grande. Confiar en tu hermano no significa creer en su ego, sino recordar al Cristo que vive detrás de cada cara que hoy te encuentre. Practica exactamente como el Curso indica: dos sesiones breves, sin agregarle drama. Cuando alguien te moleste hoy, respira y en silencio dile a tu mente: confío en él porque somos uno. No lo dices para que él cambie. Lo dices para que tú recuerdes. Esa pequeña frase, repetida varias veces al día, empieza a disolver la separación en tu vida cotidiana. Ahí es donde el perdón se hace real.

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Lección 182: Permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 182 (Fundación para la Paz Interior):

1. Este mundo en el que pareces vivir no es tu hogar. 2 Y en algún recodo de tu mente sabes que esto es verdad. 3 El recuerdo de tu hogar sigue rondándote, como si hubiera un lugar que te llamara a regresar, si bien no

reconoces la voz ni lo que ésta te recuerda. 4 No obstante, sigues sintiéndote como un extraño aquí, procedente de algún lugar desconocido. 5 No se trata de algo tan concreto que puedas decir con certeza que eres un exiliado aquí. 6 Es más bien un sentimiento persistente, a veces no más que una leve punzada, pero que en otras ocasiones apenas recuerdas; algo que descartas sin ningún miramiento, pero que sin duda ha de volver a rondarte otra vez.

2. No hay nadie que no sepa de lo que estamos hablando. 2 Sin embargo, hay quienes tratan de ahogar su sufrimiento entreteniéndose en juegos para pasar el tiempo y no sentir su tristeza. 3 Otros prefieren negar que están tristes, y no reconocen en absoluto que se están tragando las lágrimas. 4 Hay quienes afirman incluso que esto de lo que estamos hablando son ilusiones y que no se debe considerar sino como un sueño más. 5 Sin embargo, ¿quién podría honestamente afirmar, sin ponerse a la defensiva o engañarse a sí mismo, que no sabe de lo que estamos hablando?

3. Hoy hablamos en nombre de todo aquel que vaga por este mundo, pues en él no está en su hogar. 2 Camina a la deriva enfrascado en una búsqueda interminable, buscando en la obscuridad lo que no puede hallar, y sin saber qué es lo que anda buscando. 3 Construye miles de casas, pero ninguna de ellas satisface a su agitada mente. 4 No se da cuenta de que las construye en vano. 5 El hogar que anda buscando, él no lo puede construir. 6 El

Cielo no tiene substituto. 7 Lo único que construyó fue un infierno.

4. Tal vez pienses que lo que quieres encontrar es el hogar de tu infancia. 2 La infancia de tu cuerpo y el lugar que le dio cobijo son ahora recuerdos tan distorsionados que lo que guardas es simplemente una imagen de un pasado que nunca tuvo lugar. 3 Mas en ti hay un Niño que anda buscando la casa de Su Padre, pues sabe que él es un extraño aquí. 4 Su infancia es eterna, llena de una inocencia que ha de perdurar para siempre. 5 Por dondequiera que este Niño camina es tierra santa. 6 Su santidad es lo que ilumina al Cielo y lo que trae a la tierra el puro reflejo de la luz que brilla en lo alto, en el que el Cielo y la tierra se encuentran unidos cual uno solo.

5. Este Niño que mora en ti es el que tu Padre conoce como Su Hijo. 2 Este Niño que mora en ti es el que conoce a Su Padre. 3 Anhela tan profunda e incesantemente volver a Su hogar, que Su voz te suplica que lo dejes descansar por un momento. 4 Tan sólo pide unos instantes de respiro: un intervalo en el que pueda volver a respirar el aire santo que llena la casa de Su Padre. 5 Tú también eres Su hogar. 6 Él retornará. 7 Pero dale un poco de tiempo para que pueda ser Él Mismo dentro de la paz que es Su hogar, y descansar en silencio, en paz y en amor.

6. Este Niño necesita tu protección. 2 Se encuentra muy lejos de Su hogar. 3 Es tan pequeño que parece muy fácil no hacerle caso y no oír Su vocecilla, quedando así Su llamada de auxilio ahogada en los estridentes sonidos y destemplados y discordantes ruidos del mundo. 4 No obstante, Él sabe que en ti aún radica Su protección. 5 No le fallarás. 6 Él volverá a Su hogar y tú lo acompañarás.

7. Este Niño es tu indefensión, tu fortaleza. 2 Él confía en ti. 3 Vino porque sabía que tú no Le fallarías. 4 Te habla incesantemente de Su hogar con suaves susurros. 5 Pues desea llevarte consigo de vuelta a él, a fin de Él Mismo poder permanecer allí y no tener que regresar de nuevo a donde no le corresponde estar y donde vive proscrito en un mundo de pensamientos que le son ajenos. 6 Su paciencia es infinita. 7 Esperará hasta que oigas Su dulce Voz dentro de ti instándote a que Lo dejes ir en paz contigo allí donde Él se encuentra en Su hogar, al igual que tú.

8. Cuando te hayas aquietado por un instante, cuando el mundo se haya alejado de ti y las vanas ideas que abrigas en tu agitada mente dejen de tener valor, oirás Su voz. 2 Su llamada es tan conmovedora que ya no le ofrecerás más resistencia. 3 En ese instante te llevará a Su hogar, donde permanecerás con Él en perfecta quietud, en silencio y en paz, más allá de las palabras, libre de todo temor y de toda duda, sublimemente seguro de que estás en tu hogar.

9. Descansa a menudo con Él hoy. 2 Pues estuvo dispuesto a convertirse en un niño pequeño para que tú pudieras aprender cuán fuerte es aquel que viene sin defensas, ofreciendo únicamente los mensajes del amor a quienes creen ser sus enemigos. 3 Con el poder del Cielo en Sus manos, los llama amigos y les presta Su fortaleza para que puedan darse cuenta de que Él quiere ser su Amigo. 4 Les pide que Lo protejan, pues Su hogar está muy lejos y no quiere regresar a él solo. 10. Cristo renace como un Niño pequeño cada vez que un peregrino abandona su hogar. 2 Pues éste debe aprender que a quien quiere proteger es sólo a este Niño, que viene sin defensas y a Quien la indefensión ampara. 3 Ve con Él a tu hogar de vez en cuando hoy. 4 Tú eres un extraño aquí, al igual que Él. 11. Dedica algún tiempo hoy a dejar a un lado tu escudo que de nada te ha servido y a deponer la espada y la lanza que blandiste contra un enemigo imaginario. 2 Cristo te ha llamado amigo y hermano. 3 Ha venido incluso a pedirte ayuda para que Lo dejes regresar a Su hogar hoy, íntegro y completamente. 4 Ha venido como lo haría un niño pequeño, que tiene que implorar la protección y el amor de su padre. 5 Él rige el universo y, sin embargo, te pide incesantemente que regreses con Él y que no sigas convirtiendo a las ilusiones en tus dioses. 12. No has perdido tu inocencia. 2 Y eso es lo que anhelas, 3 lo que tu corazón desea. 4 Ésa es la voz que oyes y la llamada que no se puede ignorar. 5 Ese santo Niño todavía sigue a tu lado. 6 Su hogar es el tuyo. 7 Hoy Él te da Su indefensión y tú la aceptas a cambio de todos los juguetes bélicos que has fabricado. 8 Ahora el camino está libre y despejado, y el final de la jornada puede por fin vislumbrarse. 9 Permanece muy quedo por un instante, regresa a tu hogar junto con Él y goza de paz por un rato.

El hogar del que habla la lección no es un lugar. Es un estado mental que ya vive en ti, tapado por el ruido del mundo. Hoy la instrucción es simple: entra en silencio por un instante honesto. Ni te pide media hora ni una postura perfecta. Te pide un instante. En el tráfico, en la fila del supermercado, en medio del trabajo, cierra los ojos por dentro y suelta el mundo. El Cristo que hay en ti conoce el camino de regreso. Tú solo tienes que dejar de correr por un instante para que Él te lleve. Confía en la instrucción y no le añadas nada.

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Lección 183: Invoco el Nombre de Dios y el Mío Propio.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 183 (Fundación para la Paz Interior):

1. El Nombre de Dios es sagrado, pero no es más sagrado que el tuyo. 2 Invocar Su Nombre es invocar el tuyo. 3 Un padre le da su nombre a su hijo y de este modo identifica a su hijo con él. 4 Sus hermanos comparten su

nombre, y así están unidos por un vínculo en el que encuentran su identidad. 5 El Nombre de tu Padre te recuerda Quién eres incluso en un mundo que no lo sabe e incluso cuando tú mismo no lo recuerdas.

2. El Nombre de Dios no puede ser oído sin que suscite una respuesta, ni pronunciado sin que se produzca un eco en la mente exhortándote a recordar. 2 Di Su Nombre y estarás invitando a los ángeles a que rodeen el lugar en el que te encuentras, a cantarte según despliegan sus alas para mantenerte a salvo y a protegerte de cualquier pensamiento mundano que quisiera mancillar tu santidad.

3. Repite el Nombre de Dios y el mundo entero responderá abandonando las ilusiones. 2 Todo sueño que el mundo tenga en gran estima de repente desaparecerá, y allí donde parecía encontrarse hallarás una estrella; un milagro de gracia. 3 Los enfermos se levantarán, curados ya de sus pensamientos enfermizos. 4 Los ciegos podrán ver y los sordos oír. 5 Los afligidos abandonarán su duelo y sus lágrimas de dolor se secarán cuando la risa de felicidad venga a bendecir al mundo.

4. Repite el Nombre de Dios y todo nombre nimio deja de tener significado. 2 Ante el Nombre de Dios, toda tentación se vuelve algo indeseable y sin nombre. 3 Repite Su Nombre y verás cuán fácilmente te olvidas de los nombres de todos los dioses que honrabas. 4 Pues habrán perdido el nombre de dios que les otorgabas. 5 Se volverán anónimos y dejarán de ser importantes para ti, si bien, antes de que dejases que el Nombre de Dios reemplazase a sus nimios nombres, te postrabas reverente ante ellos llamándolos dioses.

5. Repite el Nombre de Dios e invoca a tu Ser, Cuyo Nombre es el de Dios. 2 Repite Su Nombre y todas las cosas insignificantes y sin nombre de la tierra se ven en su correcta perspectiva. 3 Aquellos que invocan el Nombre de Dios no pueden confundir lo que no tiene nombre con el Nombre, el pecado con la Gracia ni los cuerpos con el santo Hijo de Dios. 4 Y si te unes a un hermano mientras te sientas con él en silencio y repites dentro de tu mente serena el Nombre de Dios junto con él, habrás edificado ahí un altar que se eleva hasta Dios Mismo y hasta Su Hijo.

6. Practica hoy sólo esto: repite el Nombre de Dios lentamente, una y otra vez. 2 Relega al olvido cualquier otro nombre que no sea el Suyo. 3 No oigas nada más. 4 Deja que todos tus pensamientos se anclen en esto. 5 No usaremos ninguna otra palabra, excepto al principio, cuando repetimos la idea de hoy una sola vez. 6 Y entonces el Nombre de Dios se convierte en nuestro único pensamiento, nuestra única palabra, lo único que ocupa nuestras mentes, nuestro único deseo, el único sonido que tiene significado y el único Nombre de todo lo que deseamos ver y de todo lo que queremos considerar nuestro.

7. De esta manera extendemos una invitación que no puede ser rechazada. 2 Y Dios vendrá y Él Mismo la aceptará. 3 No pienses que Él oye las vanas oraciones de aquellos que Lo invocan con nombres de ídolos que el mundo

tiene en gran estima. 4 De esa manera nunca podrán llegar a Él. 5 Dios no puede oír peticiones que Le pidan que no sea Él Mismo o que Su Hijo reciba otro nombre que no sea el Suyo.

8. Repite el Nombre de Dios y Lo estarás reconociendo como el único Creador de la Realidad. 2 Y estarás reconociendo asimismo que Su Hijo forma parte de Él y que crea en Su Nombre. 3 Siéntate en silencio y deja que Su Nombre se convierta en la idea todo- abarcadora que absorbe tu mente por completo. 4 Acalla todo pensamiento excepto éste. 5 Deja que ésta sea la respuesta a cualquier otro pensamiento y observa cómo el Nombre de Dios reemplaza a los miles de insignificantes nombres que diste a todos tus pensamientos, sin darte cuenta de que sólo hay un Nombre para todo lo que existe y todo lo que por siempre existirá.

9. Hoy puedes alcanzar un estado en el que experimentarás el don de la gracia. 2 Puedes escaparte de todas las ataduras del mundo, y ofrecerle a éste la misma liberación que tú has encontrado. 3 Puedes recordar lo que el mundo olvidó y ofrecerle lo que has recordado. 4 Puedes también aceptar el papel que te corresponde desempeñar en su salvación, así como en la tuya propia. 5 Y ambas se pueden lograr perfectamente. 10. Recurre al Nombre de Dios para tu liberación y se te concederá. 2 No se necesita más oración que ésta, pues encierra dentro de sí a todas las demás. 3 Las palabras son irrelevantes y las peticiones innecesarias cuando el Hijo de Dios invoca el Nombre de su Padre. 4 Los Pensamientos de su Padre se vuelven los suyos propios. 5 El Hijo de Dios reivindica su derecho a todo lo que su Padre le dio, le sigue dando y le dará eternamente. 6 Lo invoca para dejar que todas las cosas que creyó haber hecho queden sin nombre ahora y, en su lugar, el santo Nombre de Dios se convierta en el juicio que él tiene de la falta de valor de todas ellas. 11. Todo lo insignificante se acalla. 2 Los insignificantes sonidos, ahora son inaudibles. 3 Todas las cosas vanas de la tierra han desaparecido. 4 El universo consiste únicamente en el Hijo de Dios, que invoca a su Padre. 5 Y la Voz de su Padre responde en el santo Nombre de su Padre. 6 La paz eterna se encuentra en esta perenne y serena relación, en la que la comunicación transciende con creces todas las palabras y, sin embargo, supera en profundidad y altura todo aquello que las palabras pudiesen alguna vez comunicar. 7 Queremos experimentar hoy esta paz en el Nombre de nuestro Padre. 8 Y en Su Nombre nos será concedida.

El Nombre de Dios no es una palabra mágica. Es un ancla mental. El Curso te está enseñando a repetirlo con la misma naturalidad con la que respiras. Hoy, cuando notes que la mente se dispersa, no te pelees con ella. Solo repite el Nombre y observa cómo el ruido se aquieta por sí solo. Este ejercicio no busca sentimientos. Busca práctica. Yo llevo años haciéndolo y todavía descubro capas nuevas de silencio detrás de ese Nombre. Confía en la instrucción del Curso y no le agregues nada. La paz llega cuando dejas de tratar de fabricarla.

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Lección 184: El Nombre de Dios es mi herencia.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 184 (Fundación para la Paz Interior):

1. Vives a base de símbolos. 2 Has inventado nombres para todas las cosas que ves. 3 Cada una de ellas se ha convertido en una entidad aparte, identificada por su propio nombre. 4 De esta manera, la segregas de la unidad. 5 De esta manera, designas sus atributos especiales y la distingues de otras cosas al hacer hincapié en el espacio que la rodea. 6 Éste es el espacio que interpones entre todas las cosas a las que has dado un nombre diferente; entre todos los acontecimientos desde el punto de vista del tiempo y del lugar en que ocurrieron, así como entre todos los cuerpos que se saludan con un nombre.

2. Este espacio, al que ves como lo que separa unas cosas de otras, es el medio a través del que tiene lugar la percepción del mundo. 2 Ves algo allí donde no hay nada y, a la vez, no ves nada donde hay unidad; ves un espacio entre todas las cosas, así como entre todas las cosas y tú. 3 De esa manera, crees haber “creado” vida en la separación. 4 Y debido a esta división crees ser una unidad que opera con una voluntad independiente.

3. ¿Qué son todos esos nombres mediante los cuales el mundo se convierte en una serie de acontecimientos independientes, de cosas desunidas y de cuerpos que se mantienen aparte y que contienen fragmentos de mente como si de conciencias separadas se tratase? 2 Tú les diste esos nombres, dando lugar a la percepción tal como querías que fuese. 3 A las cosas sin nombre se les dio nombre, y de esta manera se les dio también realidad. 4 Pues a lo que se le da un nombre se le da significado y, de este modo, se considera significativo: una causa

que produce efectos reales, con consecuencias inherentes a sí misma.

4. Así es como, a base de una visión parcial, se construye la “realidad”, la cual se contrapone deliberadamente a lo que de hecho es la verdad. 2 Su enemigo es la unidad. 3 Concibe cosas insignificantes y las “ve”. 4 Y la ausencia de espacio, así como la sensación de unidad o la visión que ve de manera distinta, se convierten en las amenazas que debe superar, combatir y negar.

5. Esta otra visión, no obstante, sigue siendo aún la dirección natural para que la mente canalice su percepción. 2 Es difícil enseñarle a la mente miles de nombres extraños, y luego otros miles más. 3 No obstante, crees que

eso es lo que significa aprender: su objetivo principal por medio del cual se puede entablar comunicación y compartir conceptos de manera significativa.

6. Ésta es la suma total de la herencia que el mundo dispensa. 2 Y todo aquel que aprende a pensar que eso es así, acepta los signos y los símbolos que afirman que el mundo es real. 3 Eso es lo que propugnan. 4 No dan lugar a que se dude de que a lo que se le ha dado nombre no esté ahí. 5 Se puede ver, tal como es de esperar. 6 Lo que niega que sea verdad es lo que es una ilusión, pues lo que tiene nombre es la “realidad suprema”. 7 Cuestionarlo es demencia, pero aceptar su presencia es prueba de cordura.

7. Tal es la enseñanza del mundo. 2 No obstante, es una fase de aprendizaje por la que todo el que viene aquí tiene que pasar. 3 Mas cuanto antes perciba su base, lo cuestionable de sus premisas y cuán dudosos son sus resultados, cuanto antes pondrá en duda sus efectos. 4 El aprendizaje que se limita a lo que el mundo enseña se queda corto con respecto al significado. 5 Debidamente empleado, puede servir como punto de partida desde donde se puede comenzar otro tipo de aprendizaje y adquirirse una nueva percepción, desde donde se pueden erradicar todos los nombres arbitrarios que el mundo confiere al ser puestos en duda.

8. No creas que fuiste tú quien hizo el mundo. 2 ¡Las ilusiones, sí! 3 Mas lo que es cierto en la tierra y en el Cielo está más allá de tu capacidad de nombrar. 4 Cuando recurres a un hermano es a su cuerpo a lo que te diriges. 5 Su verdadera identidad queda oculta debido a lo que crees que él es. 6 Su cuerpo responde al nombre con que

lo llamas, pues su mente ha consentido en aceptar como propio el nombre que le das. 7 Y de esta manera, su unidad queda doblemente negada, pues tú lo percibes como algo separado de ti y él acepta como propio ese nombre separado.

9. Sería en verdad extraño si se te pidiese ir más allá de todos los símbolos del mundo y los olvidaras para siempre y, al mismo tiempo, asumir una función docente. 2 Todavía tienes necesidad de usar los símbolos del mundo por algún tiempo. 3 Mas no te dejes engañar por ellos. 4 No representan nada en absoluto, y éste será el pensamiento que en tus prácticas te liberará de ellos. 5 Los símbolos no son sino medios a través de los cuales puedes comunicarte de manera que el mundo te pueda entender, pero que reconoces que no son la unidad en la que puede hallarse la verdadera comunicación. 10. Así pues, lo que necesitas cada día son intervalos en los que las enseñanzas del mundo se convierten en una fase transitoria: una prisión desde la que puedes salir a la luz del sol y olvidarte de la obscuridad. 2 En esos intervalos entiendes la Palabra, el Nombre que Dios te ha dado; la única Identidad que comparten todas las cosas; el reconocimiento de lo que es verdad. 3 Y luego vuelves a la obscuridad, no porque creas que sea real, sino sólo para proclamar su irrealidad usando términos que aún tienen sentido en el mundo regido por ella. 11. Usa todos los nombres y símbolos nimios que delinean el mundo de la obscuridad. 2 Mas no los aceptes como tu realidad. 3 El Espíritu Santo se vale de todos ellos, pero no se olvida de que la Creación tiene un solo Nombre, un solo Significado y una sola Fuente, la Cual une a todas las cosas dentro de Sí Misma. 4 Usa todos los nombres que el mundo da a esas cosas, pero sólo por conveniencia, mas no te olvides de que comparten el Nombre de Dios junto contigo. 12. Dios no tiene nombre. 2 Sin embargo, Su Nombre se convierte en la lección final que muestra que todas las cosas son una. a Y con esta lección finaliza todo aprendizaje. 3 Todos los nombres se unifican; todo espacio queda lleno con el reflejo de la verdad. 4 Toda brecha se cierra y la separación se subsana. 5 El Nombre de Dios es la herencia que Él les dio a los que decidieron que las enseñanzas del mundo ocuparan el lugar del Cielo. 6 Lo que nos proponemos en nuestras prácticas es dejar que nuestras mentes acepten lo que Dios ha dado como

respuesta a la mísera herencia que tú fabricaste como justo tributo para el Hijo que Él ama. 13. Nadie que busque el significado del Nombre de Dios puede fracasar. 2 La experiencia es necesaria como complemento de la Palabra. 3 Pero primero tienes que aceptar el Nombre que abarca toda la realidad y darte cuenta de que los innumerables nombres que diste a todos sus aspectos han distorsionado lo que ves, pero no han afectado a la verdad en absoluto. 4 Invocamos un solo Nombre en nuestras prácticas. 5 Y usamos un solo Nombre para unificar nuestra visión. 14. Y si bien empleamos un nombre distinto para cada aspecto del Hijo de Dios del que nos volvemos conscientes, comprendemos que todos comparten el mismo Nombre, el cual Él les dio. 2 Éste es el Nombre que vamos a usar en nuestras prácticas. 3 Y al usarlo, todas las separaciones insensatas que nos mantenían ciegos desaparecen. 4 Y se nos concede la fortaleza necesaria para poder ver más allá de ellas. 5 Ahora nuestra vista queda bendecida con bendiciones que podemos dar según las recibimos.

15. Padre, nuestro Nombre es el Tuyo. 2 En Él estamos unidos a todos los seres vivos y a Ti que eres su único Creador. 3 Lo que hemos hecho y a lo que hemos dado muchos nombres diferentes no es sino una sombra con la que hemos tratado de nublar Tu Realidad. 4 Y nos sentimos contentos y agradecidos de haber estado equivocados. 5 Te entregamos todos nuestros errores a fin de ser absueltos de cuantos efectos parecían tener. 6 Y aceptamos la verdad que Tú nos das en lugar de cada uno de ellos. 7 Tu Nombre es nuestra salvación y

escape de todo lo que hemos hecho. 8 Tu Nombre nos une en la Unicidad4 que es nuestra herencia y nuestra paz. 9 Amén.

4 Ibíd. pág. 156

Esta lección es una de las piedras angulares del Libro de Ejercicios. Toda tu vida has llamado a las cosas por su nombre, y sin darte cuenta les has entregado tu poder. Hoy el Curso te invita a devolverle ese poder al Nombre de Dios. No se trata de dejar de usar palabras. Se trata de recordar, detrás de cada palabra, la unidad que las palabras dividen. Practica con la mente puesta en esa unidad. Cuando alguien te hable hoy, escúchalo con esa suavidad. Escuchar al hermano como si fuera Dios mismo hablándote es un ejercicio muy avanzado disfrazado de simple.

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Lección 185: Deseo la Paz de Dios.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 185 (Fundación para la Paz Interior):

1. Decir estas palabras no es nada. 2 Pero decirlas de todo corazón lo es todo. 3 Si pudieras decirlas de verdad, aunque sólo fuese por un instante, nunca más volverías a sentir pesar alguno, en ningún lugar o momento. 4 Recobrarías plena conciencia del Cielo, el recuerdo de Dios quedaría completamente reinstaurado y

reconocerías plenamente la resurrección de toda la Creación.

2. No hay nadie que pueda decir estas palabras de todo corazón y no curarse. 2 Ya no podría entretenerse con sueños o creer que él mismo es un sueño. 3 No podría inventar un infierno y creer que es real. 4 Desea la Paz de Dios y se le concede. 5 Pues eso es todo lo que desea y todo lo que recibirá. 6 Son muchos los que han dicho estas palabras, 7 pero ciertamente son muy pocos los que las han dicho de verdad. 8 No tienes más que contemplar el mundo que ves a tu alrededor para cerciorarte de cuán pocos han sido. 9 El mundo cambiaría completamente sólo con que hubiese dos que estuvieran de acuerdo en que esas palabras expresan lo único que anhelan.

3. Dos mentes con un solo empeño se vuelven tan fuertes que lo que disponen se convierte en la Voluntad de Dios. 2 Pues las mentes sólo se pueden unir en la verdad. 3 En sueños, no hay dos mentes que puedan compartir la

misma intención. 4 Para cada una de ellas el héroe del sueño es distinto y el desenlace deseado no es el mismo. 5 El perdedor y el ganador simplemente alternan de acuerdo con patrones cambiantes, según la proporción

entre ganancia y pérdida y entre pérdida y ganancia adquiere un matiz diferente o adopta otra forma.

4. No obstante, lo único que se puede hacer en sueños es transigir. 2 A veces ello adopta la forma de una unión, pero sólo la forma. 3 El significado no puede sino estar ausente del sueño, pues su meta es transigir. 4 Las mentes no pueden unirse en sueños. 5 Sólo pueden negociar. 6 Mas ¿qué trato podrían hacer que les proporcionase la Paz de Dios? 7 Las ilusiones pasan a ocupar Su lugar. 8 Y lo que Él es deja de tener significado para las mentes dormidas empeñadas en hacer tratos, cada cual en beneficio propio y a costa de la pérdida de otros.

5. Desear la Paz de Dios de todo corazón es renunciar a todos los sueños. 2 Pues nadie que diga en serio estas palabras desea ilusiones o busca la manera de obtenerlas. 3 Ya las examinó y se dio cuenta de que no le ofrecen nada. 4 Ahora procura ir más allá de ellas, al reconocer que otro sueño sólo le ofrecería lo mismo que los demás. 5 Para él, todos los sueños son uno. 6 Y ha aprendido que la única diferencia entre ellos es la forma que adoptan, pues cualquiera de ellos suscitará la misma desesperación y zozobra que los demás.

6. La mente que en verdad desea la paz debe unirse a otras mentes, pues así es como se alcanza la paz. 2 Y cuando el deseo de paz es genuino, los medios para encontrarla se le conceden en una forma tal que cada mente que honradamente la busca pueda entender. 3 Sea cual sea la forma en que se presente la lección, ha sido planeada para él de tal manera que si su petición es sincera, la verá claramente. 4 Mas si su petición no es sincera, no habrá forma de que pueda aceptar la lección o realmente aprenderla.

7. Dediquemos hoy nuestra práctica a reconocer que realmente decimos estas palabras de todo corazón. 2 Deseamos la Paz de Dios. 3 No es éste un deseo vano. 4 Estas palabras no piden que se nos dé otro sueño. 5 No procuran transigir, ni tampoco tratan de hacer otro trato con la esperanza de que aún haya un sueño que

pueda tener éxito ahí donde todos los demás han fracasado. 6 Decir estas palabras de corazón es reconocer la futilidad de las ilusiones y pedir lo eterno en lugar de sueños cambiantes que parecen ofrecerte distintas cosas, pero que en realidad son igualmente insubstanciales.

8. Dedica hoy tus sesiones de práctica a escudriñar minuciosamente tu mente a fin de descubrir los sueños que todavía anhelas. 2 ¿Qué es lo que realmente deseas de corazón? 3 Olvídate de las palabras que empleas al hacer tus peticiones. 4 Considera solamente lo que crees que te brindará consuelo y felicidad. 5 Pero no te desalientes por razón de las ilusiones que aún perduran, pues la forma que éstas adoptan no es lo que importa ahora. 6 No dejes que algunos sueños te resulten más aceptables, mientras que te avergüenzas de otros y los ocultas. 7 Todos son lo mismo. 8 Y puesto que todos son lo mismo, debes hacerte la siguiente pregunta con respecto a

cada uno de ellos: “¿Es esto lo que deseo en lugar del Cielo y de la Paz de Dios?”

9. Ésta es la decisión que tienes que tomar. 2 No te dejes engañar pensando que no es así. 3 En esto no es posible transigir. 4 Pues o bien eliges la Paz de Dios o bien pides sueños. 5 Y éstos vendrán a ti si eso es lo que pides. 6 Mas la Paz de Dios vendrá con igual certeza para permanecer contigo para siempre. 7 No desaparecerá con

cada curva o vuelta del camino para luego reaparecer sin que sea reconocible, en formas que cambian y varían con cada paso que das. 10. Deseas la Paz de Dios. 2 Y eso es lo que desean también todos los que parecen ir en pos de sueños. 3 Esto es lo único que pides, tanto para ellos como para ti, cuando haces esta petición con profunda sinceridad. 4 Pues de esa manera procuras alcanzar lo que ellos desean realmente y unes tu intención a lo que ellos quieren por encima de todas las cosas, hecho éste que tal vez les sea desconocido, si bien para ti es indudable. 5 Ha habido ocasiones en las que has sido débil y en las que has estado indeciso acerca de tu propósito, inseguro con respecto a lo que quieres, adónde ir a buscarlo o adónde acudir en busca de ayuda. 6 Mas la ayuda ya se te ha dado. 7 ¿Y no dispondrías de ella ahora compartiéndola? 11. Nadie que realmente busque la Paz de Dios puede dejar de hallarla. 2 Pues lo único que está pidiendo es no seguir engañándose al negarse a sí mismo lo que la Voluntad de Dios dispone para él. 3 ¿Quién puede quedar insatisfecho si pide lo que ya es suyo? 4 ¿Quién que pida una respuesta que él puede dar puesto que dispone de ella, puede decir que no se le ha contestado? 5 La Paz de Dios es tuya. 12. La paz fue creada para ti; tu Creador te la dio y la estableció como Su eterno don. 2 ¿Cómo ibas a poder fracasar cuando tan sólo estás pidiendo lo que Él dispone para ti? 3 ¿Y cómo podría ser que lo que pides fuese para ti solamente? 4 No hay ningún don de Dios que no sea para todos. 5 Éste es el atributo que distingue a los dones de Dios de todos los sueños que alguna vez parecieron ocupar el lugar de la verdad. 13. Cuando un don de Dios ha sido pedido y aceptado por cualquiera, nadie pierde, sino que todos salen ganando. 2 Dios da sólo con el propósito de unir. 3 Para Él, quitar no tiene sentido. 4 Y cuando tampoco lo tenga para ti,

sabrás a ciencia cierta que compartes una sola Voluntad con Él, así como Él contigo. 5 Y también sabrás que compartes una sola Voluntad con todos tus hermanos, cuya intención es la tuya. 14. Es esa única intención lo que buscamos hoy al unir nuestros deseos a la necesidad de cada corazón, al llamamiento de cada mente, a la esperanza que se encuentra más allá de toda desesperación, al amor que el ataque quisiera ocultar y a la hermandad que el odio ha intentado quebrantar, pero que aún sigue siendo tal como Dios la creó. 2 Con semejante ayuda a nuestro lado, ¿cómo íbamos a poder fracasar hoy cuando pedimos que se nos conceda la Paz de Dios?

En apariencia esta lección es la más fácil del Curso. En la práctica es la más honesta. Decir 'deseo la Paz de Dios' con toda tu mente significa estar dispuesto a soltar todo lo que crees que la impide. Y ahí ya no es tan fácil. Hoy, cada vez que digas la lección, observa qué se agita adentro. Cualquier resistencia que aparezca es la pista de dónde el ego todavía prefiere el conflicto. No te juzgues por eso. Solo entrégalo al Espíritu Santo y sigue diciendo la frase. La paz no se conquista. Se recuerda cuando dejas de defender lo contrario.

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Lección 186: De mí depende la salvación del mundo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 186 (Fundación para la Paz Interior):

1. He aquí la afirmación que algún día erradicará de toda mente todo vestigio de arrogancia. 2 He aquí el pensamiento de la verdadera humildad, que no te adjudica ninguna otra función, excepto la que se te ha encomendado. 3 Este pensamiento supone tu aceptación del papel que te fue asignado, sin insistir en que se te asigne otro. 4 No emite juicios acerca de tu papel. 5 Tan sólo reconoce que la Voluntad de Dios se hace tanto en la tierra como en el Cielo. 6 Une todas las voluntades de la tierra en el plan celestial para la salvación del mundo y les restituye la paz del Cielo.

2. No nos opongamos a nuestra función. 2 No fuimos nosotros quienes la establecimos. 3 No fue idea nuestra. 4 Se nos han proporcionado los medios para desempeñarla perfectamente. 5 Lo único que se nos pide es que aceptemos nuestro papel con genuina humildad y que no neguemos con aire de falsa arrogancia que somos dignos de él. 6 Poseemos la fuerza necesaria para hacer lo que se nos pide llevar a cabo. 7 Nuestras mentes están perfectamente capacitadas para desempeñar el papel que nos asignó Uno que nos conoce bien.

3. Puede que la idea de hoy te parezca bastante seria, mientras no entiendas su significado. 2 Lo único que dice es que tu Padre todavía te recuerda y te ofrece la perfecta confianza que tiene en ti, Su Hijo. 3 No te pide que seas en modo alguno diferente de como eres. 4 ¿Qué otra cosa sino esto podría pedir la humildad? 5 ¿Y qué otra cosa sino eso podría negar la arrogancia? 6 Hoy no dejaremos de cumplir nuestro cometido con la engañosa excusa de que es un insulto a la modestia. 7 Es el orgullo el que se niega a responder a la Llamada de Dios.

4. Hoy dejaremos a un lado todo vestigio de falsa humildad para poder escuchar a la Voz de Dios revelarnos lo que desea que hagamos. 2 No pondremos en duda nuestra capacidad para llevar a cabo la función que nos ofrezca. 3 Sólo estaremos seguros de que Él conoce nuestras fuerzas, nuestra sabiduría y nuestra santidad. 4 Y si nos considera dignos, es que lo somos. 5 Es sólo la arrogancia la que opina lo contrario.

5. Hay una manera, y sólo una, de liberarte del encarcelamiento al que te ha llevado tu plan de querer probar que lo falso es verdadero. 2 Acepta en su lugar el plan que tú no trazaste. 3 No juzgues si eres o no merecedor de él. 4 Si la Voz de Dios te asegura que la salvación necesita que desempeñes tu papel y que la totalidad depende de

ti, ten por seguro que así es. 5 Los arrogantes tienen que aferrarse a las palabras, temerosos de ir más allá de ellas y de experimentar lo que podría poner en entredicho su postura. 6 Los humildes, en cambio, son libres para oír la Voz que les dice lo que son y lo que deben hacer.

6. La arrogancia forja una imagen de ti que no es real. 2 Ésa es la imagen que se estremece y huye aterrorizada cuando la Voz que habla por Dios te asegura que posees la fuerza, la sabiduría y la santidad necesarias para ir más allá de toda imagen. 3 Tú, a diferencia de la imagen de ti mismo, no eres débil. 4 No eres ignorante ni impotente. 5 El pecado no puede mancillar la verdad que mora en ti, ni la aflicción puede acercarse al santo hogar de Dios.

7. Esto es lo que te dice la Voz que habla por Dios. 2 Y según Él te habla, la imagen se estremece e intenta atacar la amenaza que le resulta desconocida, al sentir que sus cimientos se derrumban. 3 Déjala ir. 4 La salvación del mundo depende de ti y no de ese pequeño montón de polvo. 5 ¿Qué podría esa imagen decirle al santo Hijo de Dios? 6 ¿Por qué tiene él que preocuparse por ella en absoluto?

8. Y así hallamos nuestra paz. 2 Aceptaremos la función que Dios nos encomendó, pues toda ilusión descansa sobre la absurda creencia de que podemos inventar otra función para nosotros. 3 Los papeles que nosotros mismos nos hemos auto-asignado son cambiantes y parecen oscilar entre la aflicción y la dicha extática del amor y de amar. 4 Podemos reír o llorar, recibir el día felizmente o bien con lágrimas. 5 Nuestro estado de ser parece cambiar según experimentamos múltiples cambios de humor, y nuestras emociones nos remontan hacia lo alto o nos estrellan contra el suelo sumiéndonos en la desolación.

9. ¿Es éste el Hijo de Dios? 2 ¿Habría podido Él crear semejante inestabilidad y llamarla Su Hijo? 3 Aquel que es inmutable comparte Sus Atributos con Su Creación. 4 Ninguna de las imágenes que Su Hijo aparenta forjar afecta lo que él es. 5 Éstas revolotean por su mente como hojas arrastradas por el viento, formando diseños fugaces que luego se desbandan sólo para volverse a agrupar hasta que finalmente se dispersan; 6 o como los espejismos que se ven surgiendo del polvo en el desierto. 10. Estas imágenes insubstanciales desaparecerán y dejarán tu mente libre y serena cuando aceptes la función que se te ha encomendado. 2 Las imágenes que fabricas sólo dan lugar a metas conflictivas, transitorias y vagas, inciertas y ambiguas. 3 ¿Quién podría mantener un esfuerzo constante o poner todas sus energías y empeño en metas como éstas? 4 Las funciones que el mundo tiene en gran estima son tan inciertas, que aun las más sólidas cambian al menos diez veces por hora. 5 ¿Qué se puede esperar de metas como éstas? 11. Como bello contraste, tan seguro como el retorno del sol cada mañana para disipar la noche, tu verdadera función se perfila clara e inequívocamente. 2 No hay duda acerca de su validez. 3 Pues procede de Uno que no conoce el error y Cuya Voz está segura de Sus mensajes. 4 Éstos nunca cambiarán ni estarán en conflicto. 5 Todos apuntan hacia un único objetivo, el cual está a tu alcance. 6 Puede que tu plan sea imposible, pero el de

Dios jamás puede fracasar porque Él es su Fuente. 12. Haz lo que la Voz de Dios te indique. 2 Y si te pide que hagas algo que parece imposible, recuerda Quién es el que te lo pide y quién el que quiere negarse. 3 Luego considera esto: ¿Quién de los dos es más probable que esté en lo cierto, 4 la Voz que habla por el Creador de todas las cosas y que las conoce exactamente como son o la distorsionada imagen que tienes de ti mismo, confundida y perpleja; incoherente e insegura de todo? 5 No permitas que su voz te dirija. 6 Oye en su lugar una Voz que es inequívoca y que te habla de la función que te encomendó tu Creador, Quien te recuerda y te exhorta a que ahora te acuerdes de Él. 13. Su tierna Voz llama desde lo conocido a lo que no conoce. 2 Quiere consolarte, aunque no conoce el pesar. 3 Quiere hacer una restitución, si bien goza de absoluta plenitud; quiere hacerte un regalo, si bien sabe que ya

lo tienes todo. 4 Tiene Pensamientos que satisfacen cualquier necesidad que Su Hijo perciba, si bien Él no las ve. 5 Pues el Amor sólo puede dar, y lo que se da en Su Nombre adopta las formas más útiles posibles en un mundo de formas. 14. Ésas son las formas que jamás pueden engañar, ya que proceden de la Amorfía Misma. 2 El perdón es una forma terrenal de amor que, como tal, no tiene forma en el Cielo. 3 No obstante, lo que aquí se necesite, aquí se concederá según lo indique la necesidad. 4 Valiéndote de esta forma puedes desempeñar tu función incluso aquí, si bien el amor significará mucho más para ti cuando hayas sido restaurado al estado de amorfía. 5 La salvación del mundo depende de ti que puedes perdonar. 6 Ésa es tu función aquí.

Esta frase asusta a mucha gente al principio. Suena a arrogancia. Pero el Curso está diciendo justo lo opuesto. Depende de ti porque tu mente es la mente que sueña este mundo, y cuando tu mente sana, algo cambia para todos. Hoy no cargues con el mundo. Solo hazte responsable de tu propia percepción. Cuando notes juicio, entrégalo. Cuando notes miedo, entrégalo. Ese acto interno, hecho tantas veces al día como puedas, es la salvación del mundo en acción. No necesitas rescatar a nadie. Solo necesitas dejar de crucificarte por dentro. Los demás lo sienten aunque no sepan por qué.

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Lección 187: Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 187 (Fundación para la Paz Interior):

1. Nadie puede dar lo que no tiene. 2 De hecho, dar es la prueba de que tiene. 3 Hemos hecho mención de esto anteriormente. 4 Mas no es eso lo que hace que sea difícil de creer. 5 Nadie duda de que primero se debe poseer lo que se quiere dar. 6 Es en la segunda parte de la afirmación donde el mundo y la percepción verdadera difieren. 7 Si has tenido y has dado, el mundo afirma que has perdido lo que poseías. 8 La verdad mantiene que dar incrementa lo que posees.

2. ¿Cómo puede ser esto posible? 2 Pues es seguro que si das una cosa finita tus ojos físicos dejarán de percibirla como tuya. 3 No obstante, hemos aprendido que las cosas sólo representan los pensamientos que dan lugar a ellas. 4 Y no careces de pruebas de que cuando compartes tus ideas, las refuerzas en tu propia mente. 5 Tal vez la forma en que el pensamiento parece manifestarse cambie al darse. 6 No obstante, éste tiene que retornar al que lo da. 7 Y la forma que adopte no puede ser menos aceptable. 8 Tiene que ser más.

3. Las ideas tienen primero que pertenecerte antes de que las puedas dar. 2 Y si has de salvar al mundo, tienes que primero aceptar la salvación para ti mismo. 3 Mas no creerás que ésta se ha consumado en ti hasta que no veas los milagros que les brinda a todos aquellos a quienes contemples. 4 Con esto, la idea de dar se clarifica y cobra significado. 5 Ahora puedes percibir que al dar, tu caudal aumenta.

4. Protege todas las cosas que valoras dándolas, y así te asegurarás de no perderlas nunca. 2 De esta manera queda demostrado que lo que no creías tener te pertenece. 3 Mas no le atribuyas valor a su forma. 4 Pues ésta cambiará, y con el tiempo no será reconocible por mucho que trates de conservarla. 5 Ninguna forma perdura. 6 El pensamiento tras la forma de todo es lo que es inmutable.

5. Da gustosamente, 2 pues con ello sólo puedes beneficiarte. 3 El pensamiento sigue vivo y su fuerza aumenta a medida que se refuerza al darse. 4 Los pensamientos se extienden al compartirse, pues no se pueden perder. 5 No hay un dador y un receptor en el sentido que el mundo los concibe. 6 Hay un dador que conserva lo que

da, y otro que también dará. 7 Y ambos ganarán en este intercambio, pues cada uno dispondrá del pensamiento en la forma que le resulte más útil. 8 Lo que aparentemente pierde es siempre algo que valorará menos que aquello que con toda seguridad le será devuelto.

6. Nunca olvides que sólo te das a ti mismo. 2 El que entiende el significado de dar, no puede por menos que reírse de la idea de sacrificio. 3 Tampoco puede dejar de reconocer las múltiples formas en que éste se puede manifestar. 4 Se ríe asimismo del dolor y de la pérdida, de la enfermedad y de la aflicción, de la pobreza, del hambre y de la muerte. 5 Reconoce que el sacrificio sigue siendo la única idea que yace tras todo esto, y con su dulce risa todo ello sana.

7. Una vez que una ilusión se reconoce como tal, desaparece. 2 Niégate a aceptar el sufrimiento, y eliminarás el pensamiento de sufrimiento. 3 Cuando decides ver todo sufrimiento como lo que es, tu bendición desciende sobre todo aquel que sufre. 4 El pensamiento de sacrificio da lugar a todas las formas que el sufrimiento aparenta adoptar. 5 Mas el sacrificio es una idea tan demente que la cordura la descarta de inmediato.

8. Nunca creas que puedes hacer sacrificio alguno. 2 No hay cabida para el sacrificio en lo que tiene valor. 3 Si surge tal pensamiento, su sola presencia demuestra que se ha cometido un error, el cual es necesario corregir. 4 Tu bendición lo corregirá. 5 Habiéndosete dado a ti primero, ahora es tuya para que a tu vez la des. 6 Ninguna

forma de sacrificio o de sufrimiento puede prevalecer por mucho tiempo ante la faz de uno que se ha perdonado y bendecido a sí mismo.

9. Las azucenas que tu hermano te ofrece se depositan ante tu altar, junto a las que tú le ofreces a él. 2 ¿Quién podría tener miedo de contemplar una santidad tan hermosa? 3 La gran ilusión del temor a Dios queda reducida a nada ante la pureza que aquí has de contemplar. 4 No tengas miedo de mirar. 5 La bendición que has de contemplar eliminará todo pensamiento relativo a la forma y, en su lugar, dejará allí para siempre el regalo perfecto, el cual aumentará eternamente, será eternamente tuyo y eternamente ofrecido. 10. Ahora somos uno en pensamiento, pues el miedo ha desaparecido. 2 Y aquí, ante el Altar a un solo Dios, a un solo Padre, a un solo Creador y a un solo Pensamiento, nos alzamos juntos como el único Hijo de Dios. 3 Sin separarnos de Aquel que es nuestra Fuente, ni distanciándonos de los hermanos que forman parte de nuestro único Ser, Cuya inocencia nos ha unido a todos cual uno solo, nos alzamos en gloriosa bendición y damos tal como hemos recibido. 4 Tenemos el Nombre de Dios en nuestros labios. 5 Y cuando miramos en nuestro interior, vemos brillar la pureza del Cielo en nuestro reflejo del Amor de nuestro Padre. 11. Ahora somos bendecidos y ahora bendecimos al mundo. 2 Queremos extender lo que hemos contemplado porque queremos verlo en todas partes. 3 Queremos verlo refulgir con la Gracia de Dios en todos nuestros hermanos. 4 No queremos que se le niegue a nada de lo que vemos. 5 Y para cerciorarnos de que esta santa visión es nuestra, se la ofrecemos a todo lo que vemos. 6 Pues allí donde la veamos, nos será devuelta en forma de azucenas que podremos depositar sobre nuestro altar, convirtiéndolo así en un hogar para la Inocencia Misma, la cual mora en nosotros y nos ofrece Su Santidad para que sea nuestra.

Aquí el Curso invierte la lógica del mundo. Uno piensa: si logro bendecirme, después podré bendecir a otros. El Curso dice que los dos actos son el mismo. Hoy practica bendecir en silencio a cada persona que se cruce contigo. Al vecino, al cajero, al conductor que te cortó el paso. Cada bendición interna es una bendición recibida. Este ejercicio parece pequeño y por eso el ego lo desprecia. Pero es literalmente el mecanismo del milagro. Yo lo hago cada vez que salgo a la calle y te aseguro que el día se reorganiza alrededor de esa mente bendecida.

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Lección 188: La Paz de Dios refulge en mí ahora.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 188 (Fundación para la Paz Interior):

1. ¿Por qué esperar a llegar al Cielo? 2 Los que buscan la luz están simplemente tapándose los ojos. 3 La luz ya está en ellos. 4 La iluminación es simplemente un reconocimiento, no un cambio. 5 La luz es algo ajeno al mundo, y tú en quien mora la luz eres asimismo un extraño aquí. 6 La luz vino contigo desde tu hogar natal y ha permanecido contigo porque es tuya. 7 Es lo único que trajiste contigo de Aquel que es tu Fuente. 8 Refulge en ti porque ilumina tu hogar y te conduce de vuelta al lugar de donde vino y donde finalmente estás en tu hogar.

2. Esta luz no se puede perder. 2 ¿Por qué esperar a encontrarla en el futuro, o creer que se ha perdido o que nunca existió? 3 Es tan fácil verla que los argumentos que demuestran que no está ahí se vuelven irrisorios. 4 ¿Quién podría negar la presencia de lo que está en él mismo? 5 No es difícil mirar en nuestro interior, pues ahí nace toda visión. 6 Lo que se ve, ya sea en sueños o procedente de una Fuente más verdadera, no es más que una sombra de lo que se ve a través de la visión interior. 7 Ahí comienza la percepción y ahí termina. 8 No tiene otra fuente que ésta.

3. La Paz de Dios refulge en ti ahora, y desde tu corazón se extiende por todo el mundo. 2 Se detiene a acariciar cada ser vivo, y le deja una bendición que ha de perdurar por siempre y para siempre. 3 Lo que da no puede sino ser eterno. 4 EIimina todo pensamiento de lo efímero y de lo que carece de valor. 5 Renueva todos los corazones fatigados e ilumina todo lo que ve según pasa de largo. 6 Todos sus dones se le dan a todo el mundo, y todo el mundo se une para darte las gracias a ti que das y a ti que has recibido.

4. El resplandor de tu mente le recuerda al mundo lo que ha olvidado, y éste a su vez restituye esa memoria en ti. 2 Desde ti la salvación irradia dones inconmensurables, que se dan y se devuelven. 3 A ti que das el regalo,

Dios Mismo te da las gracias. 4 Y la luz que refulge en ti se vuelve aún más brillante con Su bendición, sumándose así a los regalos que tienes para ofrecérselos al mundo.

5. La Paz de Dios jamás se puede contener. 2 El que la reconoce dentro de sí tiene que darla. 3 Y los medios por los que puede hacerlo residen en su entendimiento. 4 Puede perdonar porque reconoció la verdad en él. 5 La Paz de Dios refulge en ti ahora, así como en todo ser vivo. 6 En la quietud, la Paz de Dios se reconoce universalmente, 7 pues lo que tu visión interna contempla es tu percepción del universo.

6. Siéntate en silencio y cierra los ojos. 2 La luz en tu interior es suficiente. 3 Sólo ella puede concederte el don de la visión. 4 Ciérrate al mundo exterior y dales alas a tus pensamientos para que lleguen hasta la paz que yace dentro de ti. 5 Ellos conocen el camino. 6 Pues los pensamientos honestos, no mancillados por el sueño de cosas mundanas externas a ti, se convierten en los santos mensajeros de Dios Mismo.

7. Éstos son los pensamientos que piensas con Él. 2 Ellos reconocen su hogar 3 y apuntan con certeza hacia su Fuente, donde Dios el Padre y el Hijo son Uno. 4 La Paz de Dios refulge sobre ellos, y no pueden sino permanecer contigo, pues nacieron en tu mente, tal como tu mente nació en la de Dios. 5 Te conducen de regreso a la paz, desde donde vinieron con el solo propósito de recordarte cómo regresar.

8. Acatan la Voz de tu Padre cuando tú te niegas a escuchar. 2 Y te instan dulcemente a que aceptes Su Palabra acerca de lo que eres en lugar de fantasías y sombras. 3 Te recuerdan que eres el co-creador de todas las cosas que viven. 4 Así como la Paz de Dios refulge en ti, refulge también en ellas.

9. El propósito de nuestras prácticas de hoy es acercarnos a la luz que mora en nosotros. 2 Tomamos rienda de nuestros pensamientos errantes y dulcemente los conducimos de regreso allí donde pueden armonizarse con los pensamientos que compartimos con Dios. 3 No vamos a permitir que sigan descarriados. 4 Dejaremos que la luz que mora en nuestras mentes los guíe de regreso a su hogar. 5 Los traicionamos al haberles ordenado que se apartasen de nosotros. 6 Pero ahora les pedimos que regresen y los purificamos de cualquier anhelo extraño o deseo confuso. 7 Y así, les restituimos la santidad que es su herencia. 10. De esta forma, nuestras mentes quedan restauradas junto con ellos, y reconocemos que la Paz de Dios refulge todavía en nosotros y que desde nosotros se extiende hasta todos los seres vivos que comparten nuestra vida. 2 Los perdonamos a todos y absolvemos al mundo entero de lo que pensábamos que nos había hecho. 3 Pues somos nosotros quienes construimos el mundo como queremos que sea. 4 Ahora elegimos que sea inocente, libre de pecado y receptivo a la salvación. 5 Y sobre él vertemos nuestra bendición salvadora, según decimos: 6 La Paz de Dios refulge en mí ahora. 7 Que todas las cosas refuljan sobre mí

en esa paz y que yo las bendiga con la luz que mora en mí.

El Curso no dice 'refulgirá cuando yo esté mejor.' Dice 'refulge ahora.' Esa es la lección del día. La paz de Dios no está esperando que tú te la merezcas. Ya vive en ti, tapada por pensamientos que no son tuyos. Hoy practica quitando velos, no fabricando luz. Cada vez que digas la lección, imagina que estás retirando una capa de niebla del cristal de tu mente. Nada nuevo aparece. Solo se ve lo que siempre estuvo ahí. Este es uno de los cambios de dirección más grandes que el Curso te pide, y hoy el ejercicio es simple pero profundo.

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Lección 189: Siento el Amor de Dios dentro de mí ahora.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 189 (Fundación para la Paz Interior):

1. Hay una luz en ti que el mundo no puede percibir. 2 Y con sus ojos no la podrás ver, pues estás cegado por él. 3 No obstante, tienes ojos con los que poder verla. 4 Está ahí para que la contemples. 5 No se puso en ti para que

se mantuviese oculta de tu vista. 6 Esta luz es un reflejo del pensamiento con el que ahora vamos a practicar. 7 Sentir el Amor de Dios dentro de ti es ver el mundo renovado, radiante de inocencia, lleno de esperanza y

bendecido con perfecta caridad y amor.

2. ¿Quién podría sentir temor en un mundo así? 2 Dicho mundo te da la bienvenida, se regocija de que hayas venido y te canta alabanzas mientras te mantiene a salvo de cualquier peligro o dolor. 3 Te ofrece un hogar cálido y tranquilo en el que permanecer por un tiempo. 4 Te bendice a lo largo del día y te cuida durante la noche, cual silencioso guardián de tu sueño santo. 5 Ve en ti la salvación y protege la luz que mora en ti, en la que ve la suya propia. 6 Te ofrece sus flores y su nieve como muestra de agradecimiento por tu benevolencia.

3. Éste es el mundo que el Amor de Dios revela. 2 Es tan diferente del mundo que ves a través de los enturbiados ojos de la malicia y del miedo, que uno desmiente al otro. 3 Sólo uno de ellos puede percibirse en absoluto. 4 El otro no tiene ningún significado. 5 A aquellos que ven surgir del ataque un mundo de odio listo para vengarse, asesinar y destruir, les resulta inconcebible la idea de un mundo en el que el perdón resplandece sobre todas las cosas y la paz ofrece su dulce luz a todo el mundo.

4. Sin embargo, el mundo del odio es igualmente invisible e inconcebible para aquellos que sienten dentro de sí el Amor de Dios. 2 Su mundo refleja la quietud y la paz que refulge en ellos; la ternura y la inocencia que ven a su alrededor; la dicha con la que miran hacia fuera desde los inagotables manantiales de dicha en su interior. 3 Contemplan lo que han sentido dentro de sí, y ven su inequívoco reflejo por todas partes.

5. ¿Cuál de esos dos mundos quieres ver? 2 La decisión es tuya. 3 Mas debes conocer la ley que rige toda visión y no dejar que tu mente la olvide: verás aquello que sientas en tu interior. 4 Si el odio encuentra acogida en tu corazón, percibirás un mundo temible, atenazado cruelmente por los huesudos dedos y las afiladas garras de la muerte. 5 Mas si sientes el Amor de Dios dentro de ti, contemplarás un mundo lleno de compasión y amor.

6. Hoy pasamos de largo las ilusiones según intentamos llegar hasta Lo que es verdad en nosotros y sentir Su infinita ternura, Su Amor que sabe que somos tan perfectos como Él Mismo y Su visión, el don que Su Amor nos ofrece. 2 Hoy aprenderemos el camino, 3 el cual es tan seguro como el Amor al que nos conduce. 4 Pues Su sencillez nos protege de las trampas que las descabelladas complicaciones del aparente razonar del mundo tienen como propósito ocultar.

7. Haz simplemente esto: permanece muy quedo y deja a un lado todos los pensamientos acerca de lo que eres y de lo que Dios es; todos los conceptos que hayas aprendido acerca del mundo; todas las imágenes que tienes acerca de ti mismo. 2 Vacía tu mente de todo lo que piensa que es verdadero o falso, bueno o malo; de todo pensamiento que considere digno, así como de todas las ideas de las que se siente avergonzada. 3 No conserves nada. 4 No traigas contigo ni un solo pensamiento que el pasado te haya enseñado ni ninguna creencia que hayas aprendido con anterioridad sobre cualquier cosa. 5 Olvídate de este mundo, olvídate de este curso, y con las manos completamente vacías, ven a tu Dios.

8. ¿Acaso no es Él Quien sabe cómo llegar a ti? 2 Tú no necesitas saber cómo llegar a Él. 3 Tu papel consiste simplemente en permitir que todos los obstáculos que has interpuesto entre el Hijo y Dios el Padre sean eliminados silenciosamente para siempre. 4 Dios hará lo que le corresponde hacer en gozosa e inmediata respuesta. 5 Pide y recibirás. 6 Mas no vengas con exigencias ni Le señales el camino por donde debe aparecer ante ti. 7 La manera de llegar a Él es simplemente dejándole ser como es. 8 Pues de esa forma se proclama también tu realidad.

9. Así pues, hoy no elegiremos el camino por el que vamos a Él. 2 Pero sí elegimos dejar que Él venga a nosotros. 3 Y con esta decisión descansamos. 4 Su Amor se abrirá paso por su cuenta en nuestros aquietados corazones y

en nuestras mentes abiertas. 5 Es indudable que lo que no ha sido negado se encuentra ahí, si es que es verdad, y puede alcanzarse. 6 Dios conoce a Su Hijo y sabe cómo llegar a él. 7 No necesita que Su Hijo Le indique. 8 A través de cada puerta abierta Su Amor refulge desde Su hogar en tu fuero interno e ilumina al mundo con inocencia. 10. Padre, no sabemos cómo llegar a Ti. 2 Pero Te hemos llamado y Tú nos has contestado. 3 No interferiremos. 4 Los caminos de la salvación no son nuestros, pues te pertenecen a Ti. 5 Y es a Ti a donde acudimos para

encontrarlos. 6 Nuestras manos están abiertas para recibir Tus dones. 7 No tenemos ningún pensamiento que no pensemos Contigo ni abrigamos creencia alguna con respecto a lo que somos o a Quién nos creó. 8 Tuyo es el camino que queremos hallar y seguir. 9 Y sólo pedimos que Tu Voluntad, que también es la nuestra, se haga en nosotros y en el mundo para que éste pase a formar parte del Cielo. 10 Amén.

Esta lección te enseña algo delicado: sentir el Amor de Dios no es un sentimiento del cuerpo. Es un reconocimiento. No lo busques como una emoción caliente. Búscalo como una certeza tranquila detrás de todo lo demás. Hoy, siéntate por un momento y no le pidas a Dios nada. Solo di la lección y espera. Si aparece emoción, bien. Si aparece silencio, también bien. Si aparece resistencia, obsérvala sin pelear. En veinticinco años de práctica te aseguro que el Amor de Dios se manifiesta de mil maneras distintas. Todas son válidas. La única que no funciona es la que fabricas tú.

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Lección 190: Elijo el Júbilo de Dios en lugar del dolor.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 190 (Fundación para la Paz Interior):

1. El dolor es una perspectiva errónea. 2 Cuando se experimenta en cualquier forma que sea, es señal de que nos hemos engañado a nosotros mismos. 3 El dolor no es un hecho en absoluto. 4 Sea cual sea la forma que adopte, desaparece una vez que se percibe correctamente. 5 Pues el dolor proclama que Dios es cruel. 6 ¿Cómo podría entonces ser real en cualquiera de las formas que adopta? 7 El dolor da testimonio del odio que Dios el Padre le tiene a Su Hijo, de la pecaminosidad que ve en él y de Su demente deseo de venganza y de muerte.

2. ¿Es posible acaso dar fe de semejantes proyecciones? 2 ¿Qué podrían ser sino falsedades? 3 El dolor no es sino un testigo de los errores del Hijo con respecto a lo que él cree ser. 4 Es un sueño de una encarnizada represalia por un crimen que no pudo haberse cometido; por un ataque contra lo que es completamente inexpugnable. 5 Es una pesadilla de que hemos sido abandonados por el Amor Eterno, el Cual nunca habría podido abandonar

al Hijo que creó como fruto de Su Amor.

3. El dolor es señal de que las ilusiones reinan en lugar de la verdad. 2 Demuestra que Dios ha sido negado, confundido con el miedo, percibido como demente y considerado como un traidor a Sí Mismo. 3 Si Dios es real, el dolor no existe. 4 Mas si el dolor es real, entonces es Dios Quien no existe. 5 Pues la venganza no forma parte del amor. 6 Y el miedo, negando el amor y valiéndose del dolor para probar que Dios está muerto, ha demostrado que la muerte ha triunfado sobre la vida 7 y que el cuerpo es el Hijo de Dios, corruptible en la muerte y tan mortal como el Padre al que ha asesinado.

4. ¡Que la paz ponga fin a semejantes necedades! 2 Ha llegado el momento de reírse de ideas tan absurdas. 3 No es necesario pensar en ellas como si fueran crímenes atroces o pecados secretos de graves consecuencias. 4 ¿Quién sino un loco podría pensar que son la causa de algo? 5 Su testigo, el dolor, es tan demente como ellas,

y no se debe tener más miedo de él que de las dementes ilusiones a las que ampara y que trata de demostrar que tienen que seguir siendo necesariamente verdaderas.

5. Son únicamente tus pensamientos los que te causan dolor. 2 Nada externo a tu mente puede herirte o hacerte daño en modo alguno. 3 No hay causa más allá de ti mismo que pueda abatirse sobre ti y oprimirte. 4 Nadie, excepto tú mismo, puede afectarte. 5 No hay nada en el mundo capaz de hacerte enfermar, de entristecerte o de debilitarte. 6 Eres tú el que tiene el poder de dominar todas las cosas que ves reconociendo simplemente lo que eres. 7 Conforme percibas su inocuidad, ellas aceptarán como suya tu santa voluntad. 8 Y lo que antes inspiraba miedo se convierte ahora en una fuente de inocencia y santidad.

6. Santo hermano mío, piensa en esto por un momento: el mundo que ves no hace nada. 2 No tiene efectos. 3 No es otra cosa que la representación de tus pensamientos. 4 Y será completamente distinto cuando elijas cambiar de parecer y decidas que lo que realmente deseas es el Júbilo de Dios. 5 Tu Ser se alza radiante en este santo júbilo, inalterado e inalterable por siempre y para siempre. 6 ¿Le negarías a un pequeño rincón de tu mente su propia herencia, conservándolo como hospital para el dolor, como un lugar enfermizo a donde todo ser vivo tiene que venir finalmente a morir?

7. Tal vez parezca que el mundo te causa dolor. 2 Sin embargo, al no tener causa, no tiene el poder de ser la causa de nada. 3 Al ser un efecto, no puede producir efectos. 4 Al ser una ilusión, es lo que tú deseas que sea. 5 Tus vanos deseos constituyen sus pesares. 6 Tus extraños anhelos dan lugar a sus sueños de maldad. 7 Tus pensamientos de muerte lo envuelven en el miedo, mientras que en tu benévolo perdón halla vida.

8. El dolor es la forma en la que se manifiesta el pensamiento del mal, causando estragos en tu santa mente. 2 El dolor es el rescate que gustosamente has pagado para no ser libre. 3 En el dolor se le niega a Dios el Hijo que Él ama. 4 En el dolor el miedo parece triunfar sobre el amor y el tiempo reemplazar a la eternidad y al Cielo. 5 Y el mundo se convierte en un lugar amargo y cruel, donde reina el pesar y donde los pequeños gozos

sucumben ante la embestida del brutal dolor que está al acecho para trocar toda alegría en sufrimiento.

9. Depón tus armas y ven sin ninguna defensa al sereno lugar donde por fin la paz del Cielo envuelve todas las cosas en la quietud. 2 Abandona todo pensamiento de miedo y de peligro. 3 No permitas que el ataque entre contigo. 4 Depón la cruel espada del juicio que esgrimes contra tu propio cuello y deja a un lado las devastadoras acometidas con las que procuras ocultar tu santidad. 10. Así entenderás que el dolor no existe. 2 Así el Júbilo de Dios se vuelve tuyo. 3 Éste es el día en que te es dado comprender plenamente la lección que encierra dentro de sí todo el poder de la salvación: 4 el dolor es una ilusión; el júbilo es real. 5 El dolor es dormir; el júbilo, despertar. 6 El dolor es un engaño y sólo el júbilo es verdad. 11. Por lo tanto, volvemos nuevamente a optar por la única alternativa que se puede elegir, ya que sólo elegimos entre las ilusiones y la verdad, entre el dolor y el júbilo, entre el infierno y el Cielo. 2 Que la gratitud hacia nuestro Maestro inunde nuestros corazones, pues somos libres de elegir nuestro júbilo en vez de dolor, nuestra santidad en vez de pecado, la Paz de Dios en vez de conflicto y la luz del Cielo en lugar de las tinieblas del mundo.

Aquí el Curso te devuelve el poder de decisión. El dolor no te ocurre. Tú lo eliges, aunque no lo veas. Esta lección no es cruel, es liberadora. Si el dolor lo elegiste, el júbilo también puedes elegirlo. Hoy, cuando aparezca cualquier forma de dolor, físico o emocional, para y di la lección con honestidad. No la digas para hacer desaparecer el dolor por magia. Dila para recordarte que ahí hay una decisión. Elegir el júbilo de Dios no es sonreír falsamente. Es soltar el argumento interno que sostenía el dolor. Prueba una sola vez hoy y observa.

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Lección 191: Soy el santo Hijo de Dios Mismo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 191 (Fundación para la Paz Interior):

1. He aquí la declaración de tu liberación de las cadenas del mundo. 2 Y he aquí asimismo la liberación del mundo entero. 3 No te das cuenta de lo que has hecho al asignar al mundo el papel de carcelero del Hijo de Dios. 4 ¿Qué podría ser entonces sino un mundo depravado y temeroso, amedrentado por las sombras, vengativo y

salvaje, desprovisto de razón, ciego y enajenado por el odio?

2. ¿Qué has hecho para que ése sea tu mundo? 2 ¿Qué has hecho para que sea eso lo que ves? 3 Niega tu Identidad y ése es el resultado. 4 Contemplas el caos y proclamas que eso es lo que eres. 5 No ves nada que no dé testimonio de ello. 6 No hay sonido que no te hable de la flaqueza que hay dentro y fuera de ti; ni aliento que respires que no parezca acercarte más a la muerte; ni esperanza que alientes que no haya de acabar en llanto.

3. Niega tu verdadera identidad y no podrás escaparte de la locura que provocó este extraño, antinatural y fantasmal pensamiento que se burla de la Creación y se ríe de Dios. 2 Niega tu verdadera identidad y te enfrentas al universo solo, sin ningún amigo, como una diminuta mota de polvo contra legiones de enemigos. 3 Niega tu verdadera identidad y contemplarás la maldad, el pecado y la muerte; y verás la desesperanza

arrebatarte de las manos todo vestigio de esperanza, dejándote solamente con ansias de morir.

4. Sin embargo, ¿qué podría ser esto sino un juego en el que puedes negar tu Identidad? 2 Eres tal como Dios te creó. 3 Creer cualquier otra cosa es absurdo. 4 Con este solo pensamiento todo el mundo se libera. 5 Con esta sola verdad desaparecen todas las ilusiones. 6 Con este solo hecho se proclama que la impecabilidad es eternamente parte integral de todo, el núcleo central de su existencia y la garantía de su inmortalidad.

5. Deja que la idea de hoy encuentre un lugar entre tus pensamientos, y te habrás elevado muy por encima del mundo, así como por encima de todos los pensamientos mundanos que lo mantienen prisionero. 2 Y desde este lugar de seguridad y escape retornarás a él y lo liberarás. 3 Pues aquel que puede aceptar su verdadera identidad realmente se salva. 4 Y su salvación es el regalo que les hace a todos como muestra de gratitud hacia Aquel que le mostró el camino a la felicidad que cambió toda su perspectiva acerca del mundo.

6. Basta con un solo pensamiento santo como éste y te liberas: eres el santo Hijo de Dios Mismo. 2 Y con este pensamiento santo comprendes asimismo que has liberado al mundo. 3 No tienes necesidad de usarlo cruelmente, y luego percibir esa misma necesidad feroz en él. 4 Lo liberas de tu aprisionamiento. 5 No verás una imagen devastadora de ti mismo vagando por el mundo llena de terror mientras éste se retuerce en agonía porque tus miedos han dejado impreso en su corazón el sello de la muerte.

7. Alégrate hoy de cuán fácilmente se des-hace el infierno. 2 No necesitas más que decirte a ti mismo: 3 Soy el santo Hijo de Dios Mismo. 4 No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo

sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida. 5 Y con ese pensamiento todo lo que contemples cambiará por completo.

8. Un milagro ha iluminado todas las lúgubres y viejas cavernas en las que los ritos de la muerte reverberaban desde los orígenes del tiempo, 2 pues éste ya no tiene dominio sobre el mundo. 3 El Hijo de Dios ha venido lleno de gloria a redimir a los que estaban perdidos, a salvar a los desvalidos y a darle al mundo el regalo de su perdón. 4 ¿Quién podría ver el mundo como un lugar siniestro y pecaminoso cuando el Hijo de Dios por fin ha venido nuevamente para liberarlo?

9. Tú que te percibes a ti mismo como débil y frágil, lleno de vanas esperanzas y de anhelos frustrados; nacido sólo para morir, llorar y padecer, escucha esto: se te ha dado todo poder en la tierra y en el Cielo. 2 No hay nada que no puedas hacer. 3 Estás jugando al juego de la muerte, al de ser impotente, al de estar lamentablemente encadenado a la disolución en un mundo que no tiene misericordia contigo. 4 No obstante, cuando tengas misericordia con él, su misericordia resplandecerá sobre ti. 10. Deja entonces que el Hijo de Dios despierte de su sueño y, que al abrir sus ojos santos, regrese para bendecir el mundo que él mismo fabricó. 2 Ese mundo dio comienzo como resultado de un error, pero acabará en el reflejo de la santidad del Hijo de Dios. 3 Y éste dejará de dormir y de soñar con la muerte. 4 Únete a mí hoy. 5 Tu gloria es la luz que salva al mundo. 6 No sigas negándote a conceder la salvación. 7 Contempla el mundo que te rodea y observa el sufrimiento que se abate sobre él. 8 ¿No está acaso tu corazón dispuesto a llevar descanso a tus fatigados hermanos? 11. Ellos tienen que esperar hasta que tú te liberes. 2 Permanecen encadenados hasta que tú seas libre. 3 No pueden ver la misericordia del mundo hasta que tú la encuentres en ti mismo. 4 Sufren hasta que tú niegues que el dolor te atenaza. 5 Mueren hasta que tú aceptes tu propia vida eterna. 6 Eres el santo Hijo de Dios Mismo. 7 Recuerda esto y el mundo entero se libera. 8 Recuerda esto y la tierra y el Cielo son uno.

Esta es una de las lecciones más importantes de todo el Curso. Léela despacio, más de una vez. La identidad que crees ser, ese cuerpo con historia y problemas, no es la que Dios creó. Hoy practica recordar tu Identidad real. Cada vez que te sorprendas identificado con un rol, un miedo o una ofensa, respira y di la lección. No estás negando tu experiencia. Estás recordando qué eres detrás de ella. En mi enseñanza, esta lección es la que más he visto transformar vidas cuando el estudiante deja de leerla y empieza a habitarla. Habítala hoy, aunque sea un instante.

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Lección 192: Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 192 (Fundación para la Paz Interior):

1. La santa Voluntad de tu Padre es que tú Lo completes y que tu Ser sea Su Hijo sagrado, por siempre puro como Él, creado por el Amor y en Él preservado, extendiendo Amor y creando en Su Nombre, por siempre Uno con Dios y con tu Ser. 2 Mas ¿qué sentido puede tener tal función en un mundo de envidia, odio y ataque?

2. Tienes, por lo tanto, una función en el mundo de acuerdo con sus propias normas. 2 Pues ¿quién podría entender un lenguaje que está mucho más allá de lo que buenamente puede entender? 3 El perdón es tu función aquí. 4 No es algo que Dios haya creado, ya que es el medio por el que se puede des-hacer lo que no es verdad. 5 Pues ¿qué necesidad tiene el Cielo de perdón? 6 En la tierra, no obstante, tienes necesidad de los medios que

te ayudan a abandonar las ilusiones. 7 La Creación aguarda tu regreso simplemente para ser reconocida, no para ser íntegra.

3. Lo que la Creación es no puede ni siquiera concebirse en el mundo. 2 No tiene significado aquí. 3 El perdón es lo que más se Le asemeja aquí en la tierra. 4 Pues al haber nacido en el Cielo, carece de forma. 5 Dios, sin embargo, creó a Uno con el poder de traducir a formas lo que no tiene forma en absoluto. 6 Él es un hacedor de sueños, pero de una clase tan similar al acto de despertar que la luz del día ya refulge en ellos, y los ojos que ya empiezan a abrirse contemplan los felices panoramas que esos sueños les ofrecen.

4. El perdón contempla dulcemente todas las cosas que son desconocidas en el Cielo, las ve desaparecer y deja al mundo como una pizarra limpia y sin marcas en la que la Palabra de Dios puede ahora reemplazar a los absurdos símbolos que antes estaban escritos allí. 2 El perdón es el medio por el que se supera el miedo a la muerte, pues ésta deja de ejercer su poderosa atracción y la culpa desaparece. 3 El perdón permite que el cuerpo sea percibido como lo que es: un simple recurso de enseñanza del que se prescinde cuando el aprendizaje haya terminado, pero que es incapaz de efectuar cambio alguno en el que aprende.

5. Sin el cuerpo, la mente no puede cometer errores. 2 No puede pensar que va a morir o ser víctima de ataques despiadados. 3 La ira se ha vuelto imposible. a ¿Dónde está el terror ahora? 4 ¿Qué temores podrían aún acosar a los que se han desprendido de la fuente de todo ataque, el núcleo de la angustia y la sede del temor? 5 Sólo el perdón puede liberar a la mente de la idea de que el cuerpo es su hogar. 6 Sólo el perdón puede restituir paz que Dios dispuso para Su santo Hijo. 7 Sólo el perdón puede persuadir al Hijo para que contemple de nuevo su santidad.

6. Una vez que la ira haya desaparecido, podrás percibir que a cambio de la visión de Cristo y del don de ver no se te pidió sacrificio alguno y que lo único que ocurrió fue que una mente enferma y atormentada se liberó de su dolor. 2 ¿Es esto indeseable? 3 ¿Es algo a lo que hay que tenerle miedo? 4 ¿O bien es algo que se debe anhelar, recibir con gratitud y aceptar jubilosamente? 5 Somos uno, por lo tanto, no renunciamos a nada. 6 Y Dios ciertamente nos ha dado todo.

7. No obstante, necesitamos el perdón para percibir que esto es así. 2 Sin su benévola luz, andamos a tientas en la obscuridad usando la razón únicamente para justificar nuestra furia y nuestros ataques. 3 Nuestro entendimiento es tan limitado que aquello que creemos comprender no es más que confusión nacida del error. 4 Nos encontramos perdidos en las brumas de sueños cambiantes y pensamientos temibles, con los ojos herméticamente cerrados para no ver la luz y las mentes ocupadas en rendir culto a lo que no está ahí.

8. ¿Quién puede nacer de nuevo en Cristo sino aquel que ha perdonado a todo el que ve o a aquellos en los que piensa o se imagina? 2 ¿Quién que mantenga a otro prisionero puede ser liberado? 3 Un carcelero no puede ser libre, pues se encuentra atado al que tiene preso. 4 Tiene que asegurarse de que no escape, y así, pasa su tiempo vigilándolo. 5 Y los barrotes que mantienen cautivo al preso se convierten en el mundo en el que su carcelero vive allí con él. 6 Sin embargo, de la liberación del preso depende que el camino de la libertad quede despejado para los dos.

9. Por lo tanto, no mantengas a nadie prisionero. 2 Libera en vez de aprisionar, pues de esa manera te liberas tú. 3 Los pasos a seguir son muy sencillos. 4 Cada vez que sientas una punzada de cólera, reconoce que sostienes

una espada sobre tu cabeza. 5 Y ésta te atravesará o no, dependiendo de si eliges estar condenado o ser libre. 6 Así pues, todo aquel que aparentemente te tienta a volverte iracundo representa al que te ha de salvar de la

prisión de la muerte. 7 Por lo tanto, debes estarle agradecido en lugar de querer infligirle dolor. 10. Sé misericordioso hoy. 2 El Hijo de Dios es digno de tu misericordia. 3 Él es quien te pide que aceptes ahora el camino de la libertad. 4 No te niegues a ello. 5 El Amor que su Padre le profesa te lo profesa a ti también. 6 Tu única función aquí en la tierra es perdonarlo, para que puedas volver a aceptarlo como tu Identidad. 7 Él es tal como Dios lo creó. 8 Y tú eres lo que él es. 9 Perdónale ahora sus pecados y verás que eres uno con él.

Tu única función en este mundo es el perdón. El Curso lo repite tantas veces porque nuestra mente lo olvida constantemente. Hoy no busques una misión grande. Solo hazte disponible al perdón cada vez que la mente juzgue. Ese es el trabajo que Dios te da. No importa si estás fregando platos o dirigiendo una empresa. La forma no cambia la función. Practica hoy con esa entrega. Si estás guardando rencor contra alguien, esa es tu tarea del día. Perdona, y habrás cumplido tu función. Es más simple de lo que el ego quiere hacernos creer, y por eso resiste tanto.

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Lección 193: Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 193 (Fundación para la Paz Interior):

1. La idea de aprender es algo que le es ajeno a Dios. 2 Su Voluntad, no obstante, se extiende hasta lo que Él no entiende, en el sentido de que dispone que la felicidad que Su Hijo heredó de Él permanezca incólume, sea perpetua y por siempre en aumento; que se expanda eternamente en la dicha de la creación plena, y sea eternamente receptiva y absolutamente ilimitada en Él. 3 Ésa es Su Voluntad. 4 Por lo tanto, Su Voluntad provee los medios para garantizar su cumplimiento.

2. Dios no ve contradicciones. 2 Sin embargo, Su Hijo cree verlas. 3 Por eso tiene necesidad de Alguien que pueda corregir su defectuosa manera de ver y ofrecerle una visión que lo conduzca de nuevo al lugar donde cesa la percepción. 4 Dios no percibe en absoluto. 5 Él es, no obstante, Quien provee los medios para que la percepción se vuelva lo suficientemente hermosa y verdadera como para que la luz del Cielo resplandezca sobre ella. 6 Él es Quien responde a las contradicciones de Su Hijo y Quien mantiene su inocencia a salvo para siempre.

3. Éstas son las lecciones que Dios quiere que aprendas. 2 Su Voluntad se refleja en todas ellas, y ellas reflejan Su amorosa bondad para con el Hijo que Él ama. 3 Cada lección encierra un pensamiento central, que se repite en todas ellas. 4 Sólo su forma varía, dependiendo de las circunstancias y los acontecimientos; los distintos personajes o los temas, los cuales parecen ser reales, pero no lo son. 5 Su contenido fundamental es el mismo 6 y es éste:

7 Perdona y verás esto de forma diferente.

4. Es cierto que no parece que toda aflicción no sea más que una falta de perdón. 2 No obstante, eso es lo que se encuentra tras la forma en cada caso. 3 Esta uniformidad es lo que hace que el aprendizaje sea algo seguro, ya que la lección es tan simple que al final no se puede rechazar. 4 Nadie se puede ocultar para siempre de una verdad tan obvia, que aunque se presenta en innumerables formas, se puede reconocer con la misma facilidad en todas ellas, sólo con desear ver la simple lección que allí se encierra.

5. Perdona, y verás esto de forma diferente. 2 Éstas son las palabras que el Espíritu Santo te dice en medio de todas tus tribulaciones, todo dolor y todo

sufrimiento, sea cual sea la forma en que se manifiesten. 3 Éstas son las palabras con las que a la tentación le llega su fin, y la culpa —abandonada ahora—deja de ser objeto de reverencia. 4 Éstas son las palabras que ponen fin al sueño de pecado, y eliminan todo vestigio de miedo de la mente. 5 Éstas son las palabras mediante las que la salvación le llega al mundo entero.

6. ¿No deberíamos acaso aprender a decir estas palabras cada vez que nos sintamos tentados de creer que el dolor es real y la muerte se vuelva nuestra elección en lugar de la vida? 2 ¿No deberíamos acaso aprender a decirlas una vez que hayamos comprendido el poder que tienen para liberar a todas las mentes de la esclavitud? 3 Éstas son palabras que te dan poder sobre todos los acontecimientos que parecen tener control sobre ti. 4 Ves esos acontecimientos acertadamente cuando mantienes estas palabras en tu conciencia, sin olvidarte de que son aplicables a todo lo que ves o a todo lo que cualquier hermano contemple erróneamente.

7. ¿Cómo puedes saber cuándo estás viendo equivocadamente o cuándo alguien no está percibiendo la lección que debería aprender? 2 ¿Parece real el dolor en dicha percepción? 3 Si lo parece, ten por seguro que no se ha aprendido la lección, 4 y que algo que no se ha perdonado permanece oculto en la mente que ve el dolor a través de los ojos que ella misma dirige.

8. Dios no quiere que sigas sufriendo de esa manera. 2 Quiere ayudarte a que te perdones a ti mismo. 3 Su Hijo no recuerda Quién es, 4 y Dios no quiere que se olvide de Su Amor ni de todos los dones que Éste trae consigo. 5 ¿Renunciarías ahora a tu propia salvación? 6 ¿Dejarías acaso de aprender las sencillas lecciones que el

Maestro celestial pone ante ti para que todo dolor desaparezca y el Hijo pueda recordar a su Padre?

9. Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que aprendas. 2 Él no deja ningún pensamiento rencoroso sin corregir ni que ninguna espina o clavo lastime en modo alguno a Su santo Hijo. 3 Quiere asegurarse de que su santo descanso permanezca sereno e imperturbable, sin preocupaciones, en un hogar eterno que cuida de él. 4 Quiere que todas las lágrimas sean enjugadas y que no quede ni una sola más por derramar, ni ninguna que

sólo esté esperando el momento señalado para brotar. 5 Pues Dios ha dispuesto que la risa reemplace a cada una de ellas y que Su Hijo sea libre otra vez. 10. Hoy trataremos de superar en un solo día miles de aparentes obstáculos a la paz. 2 Deja que la misericordia llegue a ti cuanto antes. 3 No trates de posponer su llegada ni un solo día, minuto o instante más. 4 Para eso se hizo el tiempo. 5 Úsalo hoy para lo que es. 6 Dedica, mañana y noche, el tiempo que puedas a lo que éste tiene como propósito y no permitas que el tiempo que dediques sea menos que el que sea necesario para satisfacer tu más imperiosa necesidad. 11. Dedícale todo el tiempo que puedas y luego dedica un poco más 2 Pues ahora nos levantaremos apresuradamente para ir a la casa de nuestro Padre. 3 Hemos estado ausentes demasiado tiempo y ya no queremos seguir demorándonos más aquí. 4 Según practicamos, pensemos en todas las cosas con las que nos hemos quedado para resolverlas por nuestra cuenta y que hemos mantenido fuera del alcance de la curación. 5 Entreguémoselas a Aquel que sabe cómo contemplarlas de manera que desaparezcan. 6 La verdad es Su

mensaje; la verdad es Su enseñanza. 7 Suyas son las lecciones que Dios quiere que aprendamos. 12. Hoy, y en cada uno de los días venideros, dedica un poco de tiempo cada hora a practicar la lección del perdón tal como se indique. 2 Trata de aplicarla a lo acontecido cada hora para que la siguiente esté libre de todo lo que sucedió en la anterior. 3 De esta manera, las cadenas del tiempo se desatarán fácilmente. 4 No dejes que ninguna hora arroje su sombra sobre la siguiente, y cuando ésta haya transcurrido, deja que todo lo acontecido durante su transcurso se vaya con ella. 5 De este modo, permanecerás libre y en paz eterna en el mundo del tiempo. 13. Ésta es la lección que Dios quiere que aprendas: Hay una manera de contemplar todo que te acerca más a Él y a la salvación del mundo. 2 A todo lo que habla de terror, responde de esta manera: 3 Perdonaré y esto desaparecerá.

4 Repite estas mismas palabras ante toda aprensión, preocupación o sufrimiento. 5 Y entonces estarás en

posesión de la llave que abre las puertas del Cielo y que hace que el Amor de Dios el Padre llegue por fin hasta la tierra para elevarla hasta el Cielo. 6 Dios Mismo dará este paso final. 7 No te niegues a dar los pequeños pasos que te pide que des para que puedas llegar hasta Él.

Esta lección le quita el drama a la vida y la convierte en un salón de clases. Nada de lo que hoy te ocurra es accidental. Cada situación es una lección diseñada específicamente para ti. La pregunta ya no es 'por qué me pasa esto,' sino 'qué me está enseñando esto.' Practica hoy con esa curiosidad. Cuando te frustres, para y pregúntate: ¿qué me está mostrando esto? El Espíritu Santo usa todo, lo bueno y lo aparentemente malo, para llevarte a casa. Confía en el diseño. La mente que aprende deja de sufrir, incluso cuando el cuerpo sigue teniendo experiencias.

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Lección 194: Pongo el futuro en Manos de Dios.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 194 (Fundación para la Paz Interior):

1. La idea de hoy es un paso más en el proceso de alcanzar cuanto antes la salvación, y ciertamente es un paso gigantesco. 2 Es tan grande la distancia que abarca que te lleva al umbral del Cielo, con el objetivo a la vista y los obstáculos ya superados. 3 Tus pies ya se han posado sobre las praderas que te dan la bienvenida a las puertas del Cielo: el tranquilo lugar de la paz en el que aguardas con certeza el paso final de Dios. 4 ¡Qué lejos nos encontramos ahora de la tierra! 5 ¡Cuán cerca de nuestra meta! 6 ¡Cuán corto el trecho que aún nos queda por recorrer!

2. Acepta la idea de hoy y habrás dejado atrás toda ansiedad, los abismos del infierno, la negrura de la depresión, los pensamientos de pecado y la devastación que la culpa acarrea. 2 Acepta la idea de hoy y habrás liberado al mundo de todo aprisionamiento, al romper las pesadas cadenas que mantenían cerrada la puerta a la libertad. 3 Te has salvado, y tu salvación se vuelve el regalo que le haces al mundo porque tú lo recibiste.

3. No hay un solo instante en que se pueda sentir depresión, experimentar dolor o percibir pérdida alguna. 2 No hay un solo instante en que se pueda instaurar el pesar en un trono y adorársele . 3 No hay un solo instante en que uno pueda ni siquiera morir. 4 Y así, cada instante que se le entrega a Dios, con el siguiente ya entregado de antemano, es un tiempo en que te liberas de la tristeza, del dolor y hasta de la misma muerte.

4. Tu futuro está en Manos de Dios, así como tu pasado y tu presente. 2 Para Él son lo mismo y, por lo tanto, deberían ser lo mismo para ti también. 3 Sin embargo, en este mundo la progresión temporal todavía parece ser algo real. 4 No se te pide, pues, que entiendas que el tiempo no tiene realmente una secuencia lineal. 5 Sólo se te pide que te desentiendas del futuro y lo pongas en Manos de Dios. 6 Y mediante tu propia experiencia podrás comprobar que también has puesto en Sus Manos el pasado y el presente porque el pasado ya no te castigará más y el miedo al futuro ya no tendrá sentido.

5. Libera el futuro. 2 Pues el pasado ya pasó, y el presente, libre de su legado de aflicción y sufrimiento, de dolor y pérdida, se convierte en el instante en que el tiempo se escapa del cautiverio de las ilusiones por el que ha venido recorriendo su despiadado e inevitable curso. 3 Cada instante que antes era esclavo del tiempo se transforma ahora en un instante santo, cuando la luz que se mantenía oculta en el Hijo de Dios se libera para bendecir al mundo. 4 Ahora el Hijo de Dios es libre, y toda su gloria resplandece sobre un mundo que se ha liberado junto con él para compartir su santidad.

6. Si pudieras ver la lección de hoy como la liberación que realmente representa, no vacilarías en dedicarle el máximo esfuerzo de que fueras capaz para que pasase a formar parte de ti. 2 Conforme se vaya convirtiendo en un pensamiento que rige tu mente, en un hábito de tu repertorio para solventar problemas, en una manera de reaccionar de inmediato ante toda tentación, le transmitirás al mundo lo que has aprendido. 3 Y en la medida en que aprendas a ver la salvación en todas las cosas, en esa misma medida el mundo percibirá que se ha salvado.

7. ¿Qué preocupación puede asolar al que pone su futuro en las amorosas Manos de Dios? 2 ¿Qué podría hacerle sufrir? 3 ¿Qué podría causarle dolor o la sensación de haber perdido algo? 4 ¿A qué le podría temer? 5 ¿Y de qué otra manera podría contemplar todo sino con amor? 6 Pues el que ha escapado de todo miedo a futuros sufrimientos ha encontrado el camino de la paz en el presente y la certeza de un cuidado que el mundo jamás podría amenazar. 7 Está seguro de que aunque su percepción pueda ser errónea, nunca le ha de faltar corrección. 8 Es libre de volver a elegir cuando se ha dejado engañar; de cambiar de parecer cuando se ha equivocado.

8. Pon, por lo tanto, tu futuro en Manos de Dios. 2 Pues de esta manera invocas Su recuerdo para que regrese y reemplace todos tus pensamientos de maldad y pecado por la verdad del amor. 3 ¿Crees acaso que el mundo no se beneficiaría con ello y que cada criatura viviente no respondería con una percepción corregida? 4 El que se encomienda a Dios ha puesto también al mundo en las mismas Manos a las que él ha recurrido en busca de consuelo y seguridad. 5 Ha dejado a un lado las enfermizas ilusiones del mundo junto con las suyas, y de este modo le ofrece paz al mundo, así como a sí mismo.

9. Ahora sí que nos hemos salvado. 2 Pues descansamos despreocupados en Sus Manos, seguros de que sólo cosas buenas nos pueden acontecer. 3 Si nos olvidamos de ello, se nos recuerda dulcemente. 4 Si aceptamos un pensamiento que denota falta de perdón, éste queda prontamente reemplazado por el reflejo del amor. 5 Y si nos sentimos tentados de atacar, apelamos a Aquel que vela por nuestro descanso para que tome por nosotros la decisión que nos aleja de la tentación. 6 El mundo ha dejado de ser nuestro enemigo, pues hemos decidido ser su amigo.

Esta lección es medicina pura para la ansiedad. La mayoría del sufrimiento humano vive en el futuro imaginado. Hoy el Curso te pide devolverlo. Cada vez que te descubras planeando desde el miedo, para y di la lección con honestidad. No estás renunciando a planear. Estás renunciando a cargar solo con el peso. Pon el futuro en Sus Manos y observa cómo la mente se afloja. Yo llevo veinticinco años haciendo este ejercicio y sigue siendo una de las herramientas más prácticas que el Curso ofrece. Hazlo hoy varias veces, especialmente cuando notes la mente adelantándose. Vuelve al presente. Ahí está Dios.

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Lección 195: El amor es el camino que recorro con gratitud.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 195 (Fundación para la Paz Interior):

1. Para aquellos que contemplan el mundo desde una perspectiva errónea, la gratitud es una lección muy difícil de aprender. 2 Lo máximo que pueden hacer es considerar que están en mejor situación que los demás. 3 Y tratan de contentarse porque hay otros que aparentemente sufren más que ellos. 4 ¡Cuán tristes y lamentables son semejantes pensamientos! 5 Pues ¿quién puede tener motivos para sentirse agradecido si otros no los tienen? 6 ¿Y quién iba a sufrir menos porque ve que otro sufre más? 7 Debes estarle agradecido únicamente a Aquel

que hizo desaparecer todo motivo de sufrimiento del mundo.

2. Es absurdo dar gracias por el sufrimiento. 2 Pero es igualmente absurdo no estarle agradecido a Uno que te ofrece los medios por los cuales todo dolor se cura y todo sufrimiento queda reemplazado por risa y felicidad. 3 Ni siquiera los que están parcialmente cuerdos podrían negarse a dar los pasos que Él indica, ni dejar de

seguir el camino que les señala a fin de escapar de una prisión que creían que no tenía salida a la libertad que ahora perciben.

3. Tu hermano es tu “enemigo” porque lo ves como el rival de tu paz: el saqueador que te roba tu dicha y no te deja nada salvo una negra desesperación, tan amarga e implacable que acaba con toda esperanza. 2 Lo único que puedes desear ahora es la venganza. 3 Lo único que puedes hacer ahora es tratar de arrastrarlo a la muerte junto contigo, para que sea tan impotente como tú y para que en sus ambiciosas manos quede tan poco como en las tuyas.

4. No le das gracias a Dios porque tu hermano esté más esclavizado que tú, ni tampoco podrías, en tu sano juicio, enfadarte si él parece ser más libre que tú. 2 El amor no hace comparaciones. 3 Y la gratitud sólo puede ser sincera si va acompañada de amor. 4 Le damos gracias a Dios nuestro Padre porque en nosotros todas las cosas encontrarán su libertad. 5 Es imposible que algunas puedan liberarse mientras otras permanecen cautivas, 6 pues ¿quién puede regatear en nombre del amor?

5. Da gracias, por lo tanto, pero con sinceridad. 2 Y deja que en tu gratitud haya cabida para todos los que se han de escapar contigo: los enfermos, los débiles, los necesitados y los temerosos, así como los que se lamentan de lo que parece ser una pérdida o sufren de un aparente dolor; los que pasan frío o hambre y los que caminan por el camino del odio y la senda de la muerte. 3 Todos ellos te acompañan. 4 No nos comparemos con ellos, pues al hacer eso los separamos en nuestra conciencia de la unidad que compartimos con ellos y que ellos no pueden sino compartir con nosotros también.

6. Damos gracias a nuestro Padre sólo por una cosa: porque no estamos separados de ningún ser vivo y que, por lo tanto, somos uno con él. 2 Y nos regocijamos de que jamás puedan hacerse excepciones que menoscaben nuestra completitud o inhiban o alteren en modo alguno nuestra función de completar a Aquel que es en Sí Mismo la Compleción. 3 Damos gracias por todos los seres vivos, pues, de otra manera, no estaríamos dando gracias en absoluto y estaríamos dejando de reconocer los dones que Dios nos ha dado.

7. Así pues, permitamos que nuestros hermanos reclinen su fatigada cabeza sobre nuestros hombros mientras descansan por un rato. 2 Damos gracias por ellos. 3 Pues si podemos dirigirlos a la paz que nosotros mismos queremos encontrar, el camino quedará por fin libre y despejado para nosotros. 4 Una puerta ancestral vuelve a girar libremente; una Palabra—hace tiempo olvidada—resuena de nuevo en nuestra memoria y cobra mayor claridad al estar dispuestos a volver a escuchar.

8. Recorre, pues, con gratitud el camino del amor. 2 Pues olvidamos el odio cuando dejamos a un lado las comparaciones. 3 ¿Qué podría ser entonces un obstáculo para la paz? 4 El temor a Dios por fin es obliterado y perdonamos sin hacer comparaciones. 5 Y así, no podemos elegir pasar por alto sólo ciertas cosas, mientras retenemos bajo llave otras que consideramos “pecados”. 6 Cuando tu perdón sea total tu gratitud lo será también, pues te darás cuenta de que todas las cosas se han ganado el derecho a ser amadas por ser amorosas, incluido tu propio Ser.

9. Hoy aprendemos a pensar con gratitud en vez de con ira, malicia y venganza. 2 Se nos ha dado todo. 3 Si nos negamos a reconocer esto, no tenemos el derecho a sentirnos amargados o a percibirnos como que estamos en un lugar donde se nos persigue despiadadamente y se nos hostiga sin cesar, o donde se nos atropella sin la menor consideración por nosotros o por nuestro futuro. 4 La gratitud se convierte en el único pensamiento con el que substituimos estas percepciones descabelladas. 5 Dios ha cuidado de nosotros y nos llama Su Hijo. 6 ¿Puede haber algo más grande que eso?

10. Nuestra gratitud allanará el camino que nos conduce a Él y acortará la duración de nuestro aprendizaje mucho más de lo que nunca podrías haber soñado. 2 La gratitud y el amor van de la mano, y allí donde uno de ellos se encuentra, el otro no puede sino estar también. 3 Pues la gratitud no es sino un aspecto del Amor que es la Fuente de toda la Creación. 4 Dios te da las gracias a ti, Su Hijo, por ser lo que eres: Su Propia compleción y la Fuente del Amor junto con Él. 5 Tu gratitud hacia Él es la misma que la Suya hacia ti. 6 Pues el amor no puede recorrer ningún camino que no sea el de la gratitud, y ése es el camino que recorremos los que nos encaminamos hacia Dios.

La gratitud del Curso no es la de los libros de autoayuda. No es hacer una lista de bendiciones. Es reconocer que todo lo que existe, incluida la persona que te ofendió esta semana, es parte del camino que te lleva a casa. Hoy practica esa gratitud radical. Cuando aparezca alguien difícil, agradécele en silencio por darte otra oportunidad de practicar el perdón. Es un cambio interno pequeño pero enorme. La gratitud verdadera derrite el juicio. Y sin juicio, el amor fluye solo. No tienes que fabricarlo. Solo tienes que dejar de bloquearlo con quejas disfrazadas de razones.

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Lección 196: No es sino a mí mismo a quien crucifico.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 196 (Fundación para la Paz Interior):

1. Cuando realmente hayas entendido esto, y lo mantengas firmemente en tu conciencia, ya no intentarás hacerte daño ni hacer de tu cuerpo un esclavo de la venganza. 2 No te atacarás a ti mismo y te darás cuenta de que atacar a otro es atacarte a ti mismo. 3 Te liberarás de la creencia demente de que al atacar a tu hermano, tú te salvas. 4 Y comprenderás que su seguridad es la tuya y que al sanar él, tú sanas también.

2. Tal vez no entiendas en un principio cómo es posible que la misericordia, que es ilimitada y envuelve todas las cosas en su segura protección, pueda hallarse en la idea que hoy practicamos. 2 De hecho, esta idea puede parecerte como una señal de que es imposible eludir el castigo, ya que el ego, ante lo que considera una amenaza, no vacila en citar la verdad para salvaguardar sus mentiras. 3 No obstante, es incapaz de entender la verdad que usa de tal manera. 4 Mas tú puedes aprender a detectar estas insensatas maniobras y negar el significado que parecen tener.

3. De esta manera, también le enseñas a tu mente que no eres un ego. 2 Pues las formas con las que el ego procura distorsionar la verdad ya no te seguirán engañando. 3 No creerás que eres un cuerpo que tiene que ser crucificado. 4 Y verás en la idea de hoy la luz de la resurrección, refulgiendo más allá de todos los pensamientos de crucifixión y muerte hasta los de liberación y vida.

4. La idea de hoy es un paso que nos conduce desde el cautiverio al estado de perfecta libertad. 2 Demos este paso hoy, para poder recorrer rápidamente el camino que nos muestra la salvación, dando cada paso en la secuencia señalada, a medida que la mente se va desprendiendo de sus lastres uno por uno. 3 No necesitamos tiempo para esto, 4 sino únicamente estar dispuestos. 5 Pues lo que parece requerir cientos de años puede lograrse fácilmente—por la Gracia de Dios—en un solo instante.

5. El pensamiento desesperante y deprimente de que puedes atacar a otros sin que ello te afecte a ti te ha clavado a la cruz. 2 Tal vez pensaste que era tu salvación. 3 Mas sólo representaba la creencia de que el temor a Dios era real. 4 ¿Y qué es esto sino el infierno? 5 ¿Y quién podría creer que su Padre es su enemigo mortal, que se encuentra separado de él y a la espera para destruir su vida y obliterarlo del universo sin que el miedo al infierno le encoja el corazón?

6. Tal es la forma de locura en la que crees si aceptas el temible pensamiento de que puedes atacar a otro y tú quedar libre. 2 Hasta que esta forma de locura no cambie, no habrá esperanza alguna. 3 Hasta que no te des cuenta de que, al menos, ese temible pensamiento de que puedes atacar a otro y tú quedar libre tiene que ser completamente imposible, ¿cómo podrá haber escapatoria? 4 El temor a Dios es real para todo aquel que piensa que ese pensamiento es verdad. 5 Y no percibirá su insensatez, y ni siquiera se dará cuenta de que lo abriga, lo cual le permitiría cuestionarlo.

7. Pero incluso para cuestionarlo, su forma tiene primero que cambiar lo suficiente como para que el miedo a las represalias disminuya y la responsabilidad vuelva en cierta medida a recaer sobre ti. 2 A partir de ahí podrás cuando menos considerar si quieres o no seguir adelante por ese doloroso sendero. 3 Pero mientras este cambio no tenga lugar, no podrás percibir que son únicamente tus pensamientos los que te hacen caer presa del miedo y que tu liberación depende de ti.

8. Si hoy das este paso, los que siguen te resultarán más fáciles. 2 Desde ahí avanzaremos rápidamente, 3 pues una vez que entiendas que nada, salvo tus propios pensamientos, te puede hacer daño, el temor a Dios no podrá sino desaparecer. 4 No podrás seguir creyendo entonces que la causa del miedo se encuentra fuera de ti. 5 Y podrás acoger de nuevo a Dios—a Quien habías pensado desterrar—en la santa mente que Él nunca abandonó.

9. El canto de la salvación puede ciertamente oírse en la idea que practicamos hoy. 2 Si es únicamente a ti mismo a quien crucificas, no le has hecho nada al mundo y, por lo tanto, no tienes que temer su venganza ni su persecución. 3 Tampoco es necesario que te escondas lleno de terror del miedo mortal a Dios que la proyección oculta tras de sí. 4 Lo que más pavor te da es tu salvación. 5 Eres fuerte, y es fortaleza lo que deseas. 6 Eres libre, y te regocijas de ello. 7 Has procurado ser débil y estar cautivo porque tenías miedo de tu fortaleza y de tu libertad. 8 Sin embargo, tu salvación radica en ellas. 10. Hay un instante en que el terror parece apoderarse de tu mente de tal manera que no parece haber la más mínima esperanza de que puedas escapar. 2 Cuando te das cuenta, de una vez por todas, de que es a ti mismo a quien temes, la mente se percibe a sí misma dividida. 3 Esto se había mantenido oculto mientras creías que el ataque podía lanzarse fuera de ti y que éste podía devolvérsete desde afuera. 4 Parecía ser un enemigo externo al que tenías que temer. 5 Y de esta manera, un dios externo a ti se convirtió en tu enemigo mortal y en la fuente del miedo. 11. Y ahora, por un instante, percibes dentro de ti a un asesino que ansía tu muerte y que está comprometido a maquinar castigos contra ti hasta el momento en que por fin pueda acabar contigo. 2 Sin embargo, es en ese mismo instante en el que llega la salvación. 3 Pues ya no tienes miedo de Dios. 4 Y, por consiguiente, puedes apelar a Él para que te salve de las ilusiones por medio de Su Amor, llamándolo Padre y llamándote a ti mismo Su Hijo. 5 Reza para que este instante llegue pronto, hoy mismo. 6 Aléjate del miedo y dirígete al amor. 12. No hay un solo Pensamiento de Dios que no vaya contigo para ayudarte a alcanzar ese instante e ir más allá de él velozmente, con certeza y para siempre. 2 Cuando el temor a Dios desaparece, no queda obstáculo alguno entre la santa Paz de Dios y tú. 3 ¡Cuán benévola y misericordiosa es la idea que hoy practicamos! 4 Acógela gustosamente, como debieras, pues es tu liberación. 5 Es a ti a quien tu mente trata de crucificar. 6 Pero tu redención también procederá de ti.

Esta lección es una de las más honestas del Curso. Todo ataque, dicho o pensado hacia otro, siempre regresa a ti. No como castigo. Como consecuencia natural de una mente que se cree separada. Hoy practica notando cada juicio pequeño. Cada uno es una crucifixión disfrazada. No te avergüences. Solo obsérvalo y entrégalo. El Curso no te pide ser perfecto. Te pide ser consciente. La conciencia disuelve lo que la culpa refuerza. Cuando notes que juzgaste a alguien, respira y devuelve la mirada al Cristo en ti. Ahí es donde el ataque se detiene y la paz vuelve a fluir.

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Lección 197: No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 197 (Fundación para la Paz Interior):

1. He aquí el segundo paso que damos en el proceso de liberar a tu mente de la creencia en una fuerza externa enfrentada a la tuya. 2 Intentas ser amable y perdonar. 3 Pero si no recibes del exterior muestras de gratitud y las debidas gracias, tus intentos se convierten en ataques. 4 Aquel que recibe tus regalos los tiene que recibir con honor o, de lo contrario, se los quitas. 5 Y así, consideras que los dones de Dios son, en el mejor de los casos, préstamos y, en el peor, engaños que menoscaban tus defensas para garantizar que cuando Él dé Su golpe de gracia, éste sea mortal.

2. ¡Con cuánta facilidad confunden a Dios con la culpa los que no saben lo que sus pensamientos pueden hacer! 2 Niega tu fortaleza, y la debilidad se vuelve la salvación para ti. 3 Considérate cautivo, y los barrotes se

vuelven tu hogar. 4 Y no abandonarás la prisión ni reivindicarás tu fortaleza mientras no creas que la culpa y la salvación son la misma cosa y no percibas que la libertad y la salvación son una, con la fortaleza a su lado, para que las busques y las reivindiques, y para que sean halladas y reconocidas plenamente.

3. El mundo no puede sino darte las gracias cuando lo liberas de tus ilusiones. 2 Mas tú debes darte las gracias a ti mismo también, pues la liberación del mundo es sólo el reflejo de la tuya propia. 3 Tu gratitud es todo lo que requieren tus regalos para convertirse en la ofrenda duradera de un corazón agradecido, liberado del infierno para siempre. 4 ¿Es esto lo que quieres impedir cuando decides reclamar los regalos que diste porque no se valoraron? 5 Eres tú quien debe valorarlos y dar las debidas gracias, pues eres tú quien los recibió.

4. No importa si otro piensa que tus regalos no tienen ningún valor. 2 Hay una parte en su mente que se une a la tuya para darte las gracias. 3 No importa que tus regalos parezcan haberse desperdiciado y no haber servido de nada. 4 Se reciben allí donde se dan. 5 Mediante tu agradecimiento son aceptados universalmente y el Propio Corazón de Dios los reconoce con gratitud. 6 ¿Se los quitarías cuando Él los ha aceptado con tanto agradecimiento?

5. Dios bendice cada regalo que le haces, y todo regalo se le hace a Él porque sólo te los puedes hacer a ti mismo. 2 Y lo que le pertenece a Dios no puede sino ser tuyo. 3 Pero mientras perdones sólo para volver a atacar, jamás

te darás cuenta de que Sus regalos son seguros, eternos, inalterables e ilimitados; siempre dando de sí, extendiendo amor e incrementando tu júbilo.

6. Quita los regalos que has hecho y pensarás que lo que se te ha dado a ti, se te ha quitado. 2 Mas si aprendes a dejar que el perdón desvanezca los pecados que crees ver fuera de ti, jamás podrás pensar que los regalos de Dios son sólo préstamos a corto plazo que Él te arrebatará a la hora de tu muerte. 3 Pues la muerte no tendrá entonces ningún significado para ti.

7. Y con el fin de esta creencia, el miedo se acaba también para siempre. 2 Dale gracias a tu Ser por esto, pues Él sólo le está agradecido a Dios y se da las gracias a Sí Mismo por ti. 3 Cristo aún habrá de venir a todo aquel que vive, pues no hay nadie que no viva y no se mueva en Él. 4 Su Ser descansa seguro en Su Padre porque la Voluntad de Ambos es Una. 5 La gratitud que Ambos sienten por todo lo que han creado es infinita, pues la gratitud sigue siendo parte del amor.

8. Gracias te sean dadas a ti, el santo Hijo de Dios, 2 pues tal como fuiste creado, albergas dentro de tu Ser todas las cosas. 3 Y aún eres tal como Dios te creó. 4 No puedes atenuar la luz de tu perfección. 5 En tu corazón se encuentra el Corazón de Dios Mismo. 6 Él te aprecia porque tú eres Él. 7 Eres digno de toda gratitud por razón de lo que eres.

9. Da gracias según las recibes. 2 No abrigues ningún sentimiento de ingratitud hacia nadie que complete tu Ser. 3 Y nadie está excluido de ese Ser. 4 Da gracias por los incontables canales que extienden ese Ser. 5 Todo lo

que haces se le da a Él. 6 Lo único que piensas son Sus Pensamientos, ya que compartes con Él los santos Pensamientos de Dios. 7 Gánate ahora la gratitud que te negaste al olvidar la función que Dios te dio. 8 Pero nunca pienses que Él ha dejado de darte las gracias a ti.

Aquí el Curso te libera de la necesidad de que otros te reconozcan. Nadie te debe gratitud porque nadie es fuente de nada. La única gratitud verdadera es la que ganas por tu propia práctica. Hoy suelta la queja silenciosa de 'nadie valora lo que hago.' Ese resentimiento es un ancla del ego. Cuando lo notes, respira y di la lección. La gratitud que necesitas ya la puedes darte tú misma reconociendo que estás haciendo el trabajo interno. Esa es la única recompensa que perdura. Todo lo demás es forma. Practica hoy con esa libertad. Suelta la cuenta que le llevas al mundo.

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Lección 198: Sólo mi propia condenación me hace daño.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 198 (Fundación para la Paz Interior):

1. El daño es imposible. 2 Las ilusiones, no obstante, forjan ilusiones. 3 Si puedes condenar, se te puede hacer daño. 4 Pues habrás creído que puedes hacer daño, y el derecho que te prescribes puede ahora usarse contra ti, hasta que renuncies a él por ser algo sin valor, indeseable e irreal. 5 La ilusión dejará entonces de tener efectos, y aquellos que parecía tener quedarán anulados. 6 Entonces serás libre, pues la libertad es tu regalo y ahora puedes recibir el regalo que diste.

2. Condena y te vuelves un prisionero. 2 Perdona y te liberas. 3 Ésta es la ley que rige a la percepción. 4 No es una ley que el conocimiento entienda, pues la libertad es parte de él. 5 Por lo tanto, condenar es en realidad imposible. 6 Lo que parece ser su influencia y sus efectos nunca tuvieron lugar. 7 No obstante, tenemos que lidiar con ellos por un tiempo como si en realidad hubiesen tenido lugar. 8 Las ilusiones forjan ilusiones. 9 Excepto una. 10 Pues el perdón es la ilusión que constituye la respuesta a todas las ilusiones.

3. El perdón desvanece todos los demás sueños, y aunque en sí es un sueño, no da lugar a más sueños. 2 Todas las ilusiones, salvo ésta, no pueden sino multiplicarse de mil en mil. 3 Pero con ésta, a todas las demás les llega su fin. 4 El perdón representa el fin de todos los sueños porque es el sueño del despertar. 5 No es en sí la verdad. 6 No obstante, apunta hacia donde ésta se encuentra y nos guía con la certeza de Dios Mismo. 7 Es un sueño en

el que el Hijo de Dios despierta a su Ser y a su Padre, sabiendo que Ambos son Uno.

4. El perdón es el único camino que conduce más allá del desastre, del sufrimiento y, finalmente, de la muerte. 2 ¿Cómo podría haber otro camino cuando éste es el plan de Dios Mismo? 3 ¿Y por qué ibas a querer oponerte

a él, combatirlo, hallarle mil faltas y buscar mil otras alternativas?

5. ¿No sería más sabio alegrarte de tener en tus manos la respuesta a tus problemas? 2 ¿No sería más inteligente darle gracias a Aquel que te ofrece la salvación y aceptar Su regalo con gratitud? 3 ¿Y no sería muestra de bondad para contigo mismo oír Su Voz y aprender las sencillas lecciones que Él desea enseñarte en lugar de tratar de ignorar Sus palabras y substituirlas por las tuyas?

6. Sus palabras darán resultado. 2 Sus palabras salvarán. 3 En Sus palabras yace toda la esperanza, bendición y dicha que se pueda alguna vez encontrar en esta tierra. 4 Sus palabras proceden de Dios y te llegan con el amor del Cielo impreso en ellas. 5 Los que oyen Sus palabras han oído el himno del Cielo. 6 Pues éstas son las palabras en las que todas las demás finalmente se funden en una sola. 7 Y al desaparecer ésta, la Palabra de Dios viene a ocupar su lugar, pues entonces será recordada y amada.

7. Este mundo parece tener muchos escondrijos donde la piedad no tiene sentido y el ataque parece estar justificado. 2 Mas todos son uno: un lugar donde la muerte es la ofrenda que se le hace al Hijo de Dios así como a su Padre. 3 Tal vez pienses que Ellos la han aceptado. 4 Mas si miras de nuevo allí donde antes contemplaste Su sangre, percibirás en su lugar un milagro. 5 ¡Qué absurdo creer que Ellos podían morir! 6 ¡Qué absurdo creer que podías atacar! 7 ¡Qué locura pensar que podías ser condenado y que el santo Hijo de Dios podía morir!

8. La quietud de tu Ser permanece impasible y no se ve afectada por semejantes pensamientos ni se percata de ninguna condenación que pudiera requerir perdón. 2 Pues los sueños, sea cual fuere su clase, son algo ajeno y foráneo a la verdad. 3 ¿Y qué otra cosa, sino la verdad, podría contener un pensamiento que edifica un puente hasta ella misma para transportar las ilusiones al otro lado?

9. Nuestras prácticas de hoy consisten en dejar que la libertad venga a establecer su morada en ti. 2 La verdad deposita estas palabras en tu mente para que puedas encontrar la llave de la luz y permitir que a la obscuridad le llegue su fin: 3 Sólo mi propia condenación me hace daño. 4 Sólo mi propio perdón me

puede liberar. 5 No olvides hoy que toda forma de sufrimiento oculta algún pensamiento que niega el perdón. 6 Y que no puede haber ningún tipo de dolor que el perdón no pueda sanar. 10. Acepta la única ilusión que proclama que en el Hijo de Dios no hay condenación y el Cielo será recordado instantáneamente, el mundo quedará olvidado junto con todas sus extrañas creencias, conforme la faz de Cristo aparezca por fin sin velo alguno en ese único sueño de perdón. 2 Éste es el regalo que el Espíritu Santo tiene para ti de parte de Dios tu Padre. 3 Deja que el día de hoy sea celebrado tanto en la tierra como en tu santo hogar. 4 Sé benévolo con ambos, a medida que perdones las ofensas de las que pensaste que eran culpables, y ve tu inocencia irradiando sobre ti desde la faz de Cristo. 11. Ahora el silencio se extiende por todo el mundo. 2 Ahora hay quietud allí donde antes había un frenético flujo de pensamientos sin sentido. 3 Ahora una serena luz refulge sobre la faz de la tierra, que reposa tranquila en un dormir desprovisto de sueños. 4 Y ahora lo único que queda sobre ella es la Palabra de Dios. 5 Sólo eso puede percibirse por un instante más. 6 Luego, los símbolos pasarán al olvido, y todo lo que creíste haber hecho desaparecerá por completo de la mente que Dios reconoce para siempre como Su único Hijo. 12. En él no hay condenación. 2 Es perfecto en su santidad. 3 No necesita pensamientos de misericordia. 4 ¿Qué regalos se le pueden hacer cuando todo es suyo? 5 ¿A quién podría ocurrírsele ofrecer perdón al Hijo de la Impecabilidad Misma, tan semejante a Aquel de Quien es Hijo, que contemplar al Hijo significa dejar de percibir y únicamente conocer al Padre? 6 En esta visión del Hijo, tan fugaz que ni siquiera un instante media entre este singular panorama y la intemporalidad misma, contemplas la visión de ti mismo y luego desapareces para siempre en Dios. 13. Hoy nos aproximamos todavía más al final de todo lo que aún pretende interponerse entre esta visión y nuestra vista. 2 Nos sentimos dichosos de haber llegado tan lejos, y reconocemos que Aquel que nos trajo hasta aquí no nos abandonará ahora. 3 Pues nos quiere dar el don que Dios nos ha dado hoy por medio de Él. 4 Éste es el momento de tu liberación. 5 Ha llegado el momento. 6 Ha llegado hoy.

Nadie tiene el poder de herirte a menos que tú lo autorices con un juicio interno. Esa es la lección de hoy, y también su liberación. El daño que sientes viene siempre de una condena que tú misma haces, aunque parezca originarse afuera. Practica hoy notando el momento exacto en que sientes daño. Ahí, atrás de la reacción, hay una condena. Encuéntrala, entrégala al Espíritu Santo, y observa cómo la herida pierde fuerza. Esto no significa que las personas no hacen cosas. Significa que su capacidad de herirte reside en tu propia mente. Recupera ese poder hoy. Es tuyo.

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Lección 199: No soy un cuerpo. Soy libre.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 199 (Fundación para la Paz Interior):

1. No podrás ser libre mientras te percibas a ti mismo como un cuerpo. 2 El cuerpo constituye una limitación. 3 El que busca su libertad en un cuerpo, la busca donde no se puede hallar. 4 La mente se puede liberar cuando deja de verse a sí misma como contenida dentro de un cuerpo, firmemente atada a él y amparada por su presencia. 5 Si esto fuese cierto, la mente sería en verdad vulnerable.

2. La mente que está al servicio del Espíritu Santo es por siempre ilimitada y desde cualquier punto de vista; transciende las leyes del tiempo y del espacio, está libre de ideas preconcebidas y dispone de la fortaleza y del poder necesarios para hacer todo lo que se le pida. 2 Los pensamientos de ataque no pueden infiltrarse en una mente así, toda vez que ha sido entregada a la Fuente del Amor, y el miedo no puede hacer acto de presencia en una mente que se ha unido a Ésta. 3 Dicha mente descansa en Dios. 4 ¿Y quién que viva en la Inocencia sin hacer otra cosa que amar podría tener miedo?

3. Es esencial para tu progreso en este curso que aceptes la idea de hoy y que la tengas en gran estima. 2 No te preocupes si al ego le parece completamente descabellada. 3 El ego tiene en gran estima al cuerpo porque mora en él, y no puede sino vivir unido al hogar que ha construido. 4 El cuerpo es parte de la ilusión que ha ayudado a mantener oculto el hecho de que él mismo es algo ilusorio.

4. Ahí se esconde y ahí se le puede ver como lo que es. 2 Declara tu inocencia y te liberas. 3 El cuerpo desaparece al no tener tú ninguna necesidad de él, excepto la que el Espíritu Santo ve en él. 4 A tal fin, el cuerpo se percibirá como una forma útil para lo que la mente tiene que hacer. 5 De este modo se convierte en un vehículo de ayuda para que el perdón se extienda hasta la meta todo abarcadora que debe alcanzar, de acuerdo con el plan de Dios.

5. Valora la idea de hoy y ponla en práctica hoy y cada día. 2 Haz que pase a formar parte de cada sesión de práctica que realices. 3 No hay pensamiento cuyo poder de ayudar al mundo no aumente con esta idea ni ninguno que de esta manera no adquiera regalos adicionales para ti. 4 Con esta idea hacemos resonar la llamada a la liberación por todo el mundo. 5 ¿Y estarías acaso tú excluido de los regalos que haces?

6. El Espíritu Santo es el hogar de las mentes que buscan la libertad. 2 En Él han encontrado lo que andaban buscando. 3 El propósito del cuerpo deja de ser ahora ambiguo. 4 Y su capacidad de servir un objetivo indiviso se vuelve perfecta. 5 Y en respuesta libre de conflicto e inequívoca a la mente que sólo tiene como objetivo el pensamiento de libertad, el cuerpo sirve su propósito y lo sirve perfectamente. 6 Sin el poder de esclavizar, se vuelve un digno servidor de la libertad que persigue la mente que mora en el Espíritu Santo.

7. Sé libre hoy. 2 Y da el regalo de libertad a todos aquellos que todavía creen estar esclavizados en el interior de un cuerpo. 3 Sé libre, de modo que el Espíritu Santo se pueda valer de tu liberación de la esclavitud para dejar en libertad a los muchos que se perciben a sí mismos encadenados, indefensos y atemorizados. 4 Permite que el amor reemplace sus miedos a través de ti. 5 Acepta la salvación ahora y entrégale tu mente a Aquel que te exhorta a que Le hagas este regalo. 6 Pues Él quiere concederte perfecta libertad, perfecta dicha, así como una esperanza que alcanza su plena realización en Dios.

8. Tú eres el Hijo de Dios. 2 Vives por siempre en la inmortalidad. 3 ¿No te gustaría que tu mente retornara a ese estado? 4 Si es así, practica entonces debidamente el pensamiento que el Espíritu Santo te da para este día. 5 En ese pensamiento tus hermanos y tú os alzáis liberados; el mundo es bendecido junto contigo; el Hijo de Dios no volverá a llorar y el Cielo te agradece el aumento de gozo que tu práctica le proporciona incluso a él. 6 Dios Mismo extiende Su Amor y felicidad cada vez que dices: 7 No soy un cuerpo. 8 Soy libre. 9 Oigo la Voz que Dios me ha dado, que es la

única que mi mente obedece.

Esta es una de las verdades centrales del Curso, y hoy aparece con toda claridad. No eres un cuerpo. Eres el Hijo de Dios usando temporalmente un cuerpo como aula. Hoy la práctica es simple pero radical. Cada vez que te identifiques con una sensación corporal, dolor, cansancio, deseo, respira y di la lección. No para negar el cuerpo, sino para recordar quién lo está observando. La libertad de la que habla el Curso no es escapar del cuerpo. Es dejar de identificarte con él. Practica varias veces al día y verás cómo tu identidad empieza a moverse a otro nivel.

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Lección 200: No hay más paz que la de Dios.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 200 (Fundación para la Paz Interior):

1. Deja de buscar. 2 No hallarás otra paz que la de Dios. 3 Acepta este hecho y te evitarás la agonía de sufrir aún más amargos desengaños o de verte invadido por una sombría desesperación y una gélida sensación de desesperanza y de duda. 4 Deja de buscar. 5 No hay nada más que puedas encontrar salvo la Paz de Dios, a no ser que lo que busques sea infelicidad y dolor.

2. Éste es el punto final al que en última instancia todo el mundo tiene que llegar para dejar a un lado toda esperanza de hallar felicidad allí donde no la hay; de ser salvado por lo que tan sólo puede causar dolor; y de hacer paz del caos, dicha del dolor y Cielo del infierno. 2 No sigas tratando de ganar por medio de la pérdida ni de morir para vivir, 3 pues no estarás sino buscando la derrota.

3. No obstante, con la misma facilidad puedes pedir amor, felicidad y vida eterna en una paz que no tiene fin. 2 Pide esto y sólo puedes ganar. 3 Pedir lo que ya tienes te lleva al éxito. 4 Pedir que lo que es falso sea

verdadero sólo puede conducir al fracaso. 5 Perdónate a ti mismo tus vanas imaginaciones y no sigas buscando lo que no puedes encontrar. 6 Pues ¿qué podría ser más absurdo que buscar el infierno una y otra vez cuando no tienes más que abrir los ojos y mirar para darte cuenta de que el Cielo se encuentra ante ti, allende el umbral de una puerta que se abre fácilmente dándote la bienvenida?

4. Regresa a casa. 2 Jamás encontraste felicidad en lugares extraños ni en formas que te son ajenas y que no tienen ningún significado para ti, si bien trataste de hacer que lo tuvieran. 3 No perteneces a este mundo. 4 Aquí eres un extraño. 5 Pero te ha sido dado encontrar los medios por los que el mundo deja de parecer una prisión o una cárcel para nadie.

5. Se te concede la libertad allí donde no veías más que cadenas y puertas de hierro. 2 Mas si quieres hallar escapatoria tienes que cambiar de parecer con respecto al propósito del mundo. 3 Permanecerás encadenado hasta que veas el mundo como un lugar bendito y liberes de tus errores a cada hermano y lo honres tal como es. 4 Tú no lo creaste ni tampoco te creaste a ti mismo. 5 Y al liberar a uno, el otro es aceptado tal como es.

6. ¿Qué función tiene el perdón? 2 En realidad no tiene ninguna ni hace nada, 3 pues en el Cielo se le desconoce. 4 Es sólo en el infierno donde se le necesita y donde tiene una formidable función que desempeñar. 5 ¿No es

acaso un propósito loable ayudar al bienamado Hijo de Dios a escapar de los sueños de maldad, que aunque son sólo fabricaciones suyas, él cree que son reales? 6 ¿Quién podría aspirar a más mientras parezca que hay que elegir entre el éxito y el fracaso, entre el amor y el miedo?

7. No hay más paz que la de Dios porque Él tiene un solo Hijo, que no puede construir un mundo en oposición a la Voluntad de su Padre o a la suya propia, la cual es la misma que la de Él. 2 ¿Qué podría esperar encontrar en semejante mundo? 3 No puede ser real, ya que nunca fue creado. 4 ¿Es acaso ahí adonde iría en busca de paz? 5 ¿O bien tiene que darse cuenta de que tal como él ve el mundo, éste sólo puede engañar? 6 Puede aprender, no

obstante, a verlo de otra manera y encontrar la Paz de Dios.

8. La paz es el puente que todos habrán de cruzar para dejar atrás este mundo. 2 Mas se empieza a tener paz en él cuando se percibe de otra manera, y esta nueva percepción nos conduce hasta las puertas del Cielo y al camino que yace tras ellas. 3 La paz es la respuesta a las metas conflictivas, a las jornadas insensatas, a las búsquedas vanas y frenéticas y a los empeños sin sentido. 4 Ahora el camino es fácil, y nos conduce por una ligera pendiente hasta el puente donde la libertad yace dentro de la Paz de Dios.

9. No volvamos a perder el rumbo hoy. 2 Nos dirigimos al Cielo y el camino es recto. 3 Sólo si procuramos desviarnos podemos retrasarnos y perder el tiempo innecesariamente por escabrosas veredas. 4 Dios es lo único seguro que existe y Él guiará nuestros pasos. 5 No abandonará a Su Hijo en la necesidad ni permitirá que se aleje para siempre de su hogar. 6 El Padre llama; el Hijo Le oirá. 7 Y eso es todo lo que hay con respecto a lo que parece ser un mundo separado de Dios, en el que los cuerpos son reales. 10. Ahora reina el silencio. 2 Deja de buscar. 3 Has llegado allí donde el camino está alfombrado con las hojas de los falsos deseos que antes anhelabas, caídas ahora de los árboles de la desesperanza. 4 Ahora se encuentran bajo tus pies. 5 Y levantas la mirada y contemplas al Cielo con los ojos del cuerpo, que ahora sólo te van a servir por un instante más. 6 Por fin la paz ha sido reconocida, y puedes sentir cómo su tierno abrazo envuelve tu corazón y tu mente con consuelo y amor. 11. Hoy no buscamos ídolos. 2 La paz no se puede encontrar en ellos. 3 La Paz de Dios es nuestra y no vamos a aceptar o querer nada más. 4 ¡Que la paz sea con nosotros hoy! 5 Pues hemos encontrado una manera sencilla y grata de abandonar el mundo de la ambigüedad y de reemplazar nuestros objetivos cambiantes por un solo propósito y nuestros sueños solitarios por compañerismo. 6 Pues la paz es unión, si procede de Dios. 7 Hemos abandonado toda búsqueda. 8 Nos encontramos muy cerca de nuestro hogar y nos acercamos aún más a él cada vez que decimos: 9 No hay más paz que la de Dios, y estoy contento y agradecido de que así sea. Sexto Repaso

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practicaremos tan a menudo como nos sea posible. 2 Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos cada vez, y

de los recordatorios que has de realizar cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan a menudo como puedas entre estos recordatorios. 3 Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendieras. 4 Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte lecciones. 2 Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estudios en su totalidad si se entiende, practica, acepta y aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3 Uno solo de ellos bastaría. 4 Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5 Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2 El tema para el presente repaso es el siguiente: 3 No soy un cuerpo. 4 Soy libre. 5 Pues aún soy tal como Dios me creó.

6 El día comienza y concluye con esto. 7 Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora o

siempre que nos acordemos, entre una hora y otra, que tenemos una función que transciende el mundo que vemos. 8 Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo abandono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2 Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más deprisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la Paz de Dios. 3 Sencillamente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que habíamos creído saber y entender. 4 Pues así es como nos liberamos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2 No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3 Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que

quiere. 4 Luego descarta tranquilamente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear substitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.

6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo: 2 No quiero este pensamiento. 3 El que quiero es _____.

4 Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5 Además de estas

aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6 Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maestro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nuestros pensamientos todo el significado que puedan tener jamás.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2 Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3 Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4 Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos y no nos olvidemos de a Quien le fue entregado, según

practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.

Esta lección cierra un ciclo largo de la primera parte. Y su mensaje es contundente. Toda paz que buscas fuera de Dios es una imitación. Se ve linda un rato y después se desmorona. La paz de Dios no depende de nada. Está siempre presente en tu mente correcta. Hoy no busques paz en circunstancias. Búscala directamente adentro. Cada vez que el mundo te ofrezca una paz condicional, sonríele y sigue derecho hacia la incondicional. Este es el cambio de dirección que todo el Curso te ha estado entrenando a hacer. Hoy consolídalo con la práctica y agradece haber llegado hasta aquí.

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Lección 201: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 201 (Fundación para la Paz Interior):

1. (181) Confío en mis hermanos, que son uno conmigo. 2 No hay nadie que no sea mi hermano. 3 He sido bendecido con la unicidad de la que gozo con el universo y

con Dios mi Padre, el único Creador de la totalidad que es mi Ser, eternamente uno conmigo.

4 No soy un cuerpo. 5 Soy libre. 6 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Empieza el Repaso VI, y aquí el Curso te da una fórmula que se repetirá cada día: 'No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.' Hoy la lección que vuelve es Confío en mis hermanos, que son uno conmigo. Une las dos frases en la práctica. La primera te recuerda quién eres. La segunda te recuerda cómo tratarás a tu hermano hoy. Este repaso no es un descanso. Es donde las lecciones empiezan a integrarse. Practica exactamente como el Curso te indica. No añadas nada. Solo deja que las dos frases se acomoden juntas en tu mente.

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Lección 202: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 202 (Fundación para la Paz Interior):

1. (182) Permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar. 2 ¿Por qué habría de elegir quedarme un solo instante más donde no me corresponde estar, cuando Dios

Mismo me ha dado Su Voz, la cual me exhorta a retornar a mi hogar?

3 No soy un cuerpo. 4 Soy libre. 5 Pues aún soy tal como Dios me creó.

El repaso pide una cosa que al principio parece aburrida: repetir. Pero la repetición del Curso no es memorización, es acomodo interior. Cada vez que dices la frase 'No soy un cuerpo. Soy libre,' un poquito más del cuerpo como identidad se afloja. Hoy la lección que se revisa es Permaneceré muy quedo por un instante e iré a mi hogar. La quietud es el laboratorio donde la frase se vuelve verdad. Práctica hoy con paciencia. No busques resultados. Busca solamente el instante quieto en el que la lección puede oírse por dentro. Ahí trabaja el Espíritu Santo.

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Lección 203: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 203 (Fundación para la Paz Interior):

1. (183) Invoco el Nombre de Dios y el Mío Propio. 2 El Nombre de Dios es mi liberación de todo pensamiento de maldad y de pecado porque es mi Nombre, así

como el de Él.

3 No soy un cuerpo. 4 Soy libre. 5 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Los repasos parecen livianos pero son donde muchos estudiantes tienen los cambios más profundos. Hoy vuelve la idea de Invoco el Nombre de Dios y el Mío Propio, envuelta en el recordatorio central: 'No soy un cuerpo. Soy libre.' Practica uniendo las dos. Al decir tu nombre, escucha el de Dios detrás. Al pensar en Dios, escucha el tuyo. La unidad que la lección enseña no es un concepto. Es una experiencia que se abre con la práctica sostenida. No te apresures. Solo repite lo que el Curso pide y deja que se ordene por dentro sin tu intervención.

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Lección 204: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 204 (Fundación para la Paz Interior):

1. (184) El Nombre de Dios es mi herencia. 2 El Nombre de Dios me recuerda que yo soy Su Hijo; que no soy esclavo del tiempo; que no estoy sujeto a

las leyes que gobiernan el mundo de las ilusiones enfermizas y que soy libre en Dios y eternamente uno con Él.

3 No soy un cuerpo. 4 Soy libre. 5 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Repasos como éste son la costura que sostiene todo el trabajo. Hoy la idea que regresa es El Nombre de Dios es mi herencia. Únela al recordatorio del día: 'No soy un cuerpo. Soy libre.' Tu herencia no está en la sangre ni en la historia familiar. Está en Dios. Practica hoy con esa memoria. Cuando el ego te ofrezca alguna identidad más pequeña, sonríele y devuelve la mente a la lección. En veinticinco años de acompañar estudiantes, los repasos son donde suele caer la ficha. Confía en el ritmo. No fuerces. La sabiduría llega cuando el esfuerzo se calma.

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Lección 205: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 205 (Fundación para la Paz Interior):

1. (185) Deseo la Paz de Dios. 2 La Paz de Dios es lo único que quiero. 3 La Paz de Dios es mi única meta, la mira de todo mi vivir aquí, el

fin que persigo, mi propósito, mi función y mi vida mientras habite en un lugar que no es mi hogar.

4 No soy un cuerpo. 5 Soy libre. 6 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Hoy la lección que se revisa es Deseo la Paz de Dios, dentro del marco de 'No soy un cuerpo. Soy libre.' Fíjate cómo las dos frases se necesitan mutuamente. Solo puedes desear la Paz de Dios cuando dejas de identificarte con el cuerpo que la resistía. Practica juntando las dos ideas. Cuando aparezca conflicto hoy, respira, di la fórmula del repaso, y añade la lección. Es una herramienta muy práctica para el día a día. No requiere sentarse a meditar una hora. Requiere honestidad y repetición. Confía en la estructura del Curso y no le agregues nada.

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Lección 206: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 206 (Fundación para la Paz Interior):

1. (186) De mí depende la salvación del mundo. 2 Se me han confiado los dones de Dios porque soy Su Hijo. 3 Y deseo otorgarlos allí donde Él dispuso que se

dieran.

4 No soy un cuerpo. 5 Soy libre. 6 Pues aún soy tal como Dios me creó.

El repaso vuelve hoy sobre De mí depende la salvación del mundo, con el recordatorio central: 'No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.' Si no eres un cuerpo, ¿desde qué lugar salvas al mundo? Desde la mente correcta, la que Dios creó. Practica hoy dejando de identificarte con lo que crees ser. Cada vez que la memoria del cuerpo te reclame, respira y vuelve a la fórmula. Este ejercicio es más profundo de lo que parece. Los repasos no explican tanto como consolidan. Deja que la consolidación ocurra sin tu intervención.

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Lección 207: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 207 (Fundación para la Paz Interior):

1. (187) Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo. 2 La bendición de Dios irradia sobre mí desde dentro de mi corazón, donde Él mora. 3 No necesito más que

dirigirme a Él y todo pesar desaparece conforme acepto Su infinito Amor por mí.

4 No soy un cuerpo. 5 Soy libre. 6 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Hoy vuelve Bendigo al mundo porque me bendigo a mí mismo, y viene envuelto en 'No soy un cuerpo. Soy libre.' Cuando bendices desde el cuerpo, bendices con miedo. Cuando bendices desde el Ser que Dios creó, bendices con verdad. Practica hoy notando desde dónde bendices. Si notas que estás intercambiando favores, respira, di la fórmula del repaso, y vuelve a bendecir en silencio, sin esperar nada. Ese pequeño cambio interno es enorme. Es donde el milagro se hace posible. No busques resultados. Solo bendice y observa cómo el día se reorganiza a tu alrededor.

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Lección 208: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 208 (Fundación para la Paz Interior):

1. (188) La Paz de Dios refulge en mí ahora. 2 Permaneceré muy quedo y dejaré que la tierra se aquiete junto conmigo. 3 Y en esa quietud hallaremos la

Paz de Dios. 4 Está dentro de mi corazón, el cual da testimonio de Dios Mismo.

5 No soy un cuerpo. 6 Soy libre. 7 Pues aún soy tal como Dios me creó.

El repaso trae hoy La Paz de Dios refulge en mí ahora, junto al recordatorio central. La paz no refulge en el cuerpo. Refulge en la mente que ha soltado la identificación con el cuerpo. Práctica hoy con esa distinción. Cuando el cuerpo esté cansado o incómodo, no te dejes secuestrar por él. Respira, di la lección del repaso, y devuelve la atención a la mente que observa el cuerpo. Ahí refulge la paz. Los repasos son donde las lecciones se ponen a trabajar juntas. Confía en el proceso y déjalo hacer su labor silenciosa.

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Lección 209: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 209 (Fundación para la Paz Interior):

1. (189) Siento el Amor de Dios dentro de mí ahora. 2 El Amor de Dios es lo que me creó. 3 El Amor de Dios es todo lo que soy. 4 El Amor de Dios proclamó que

yo soy Su Hijo. 5 El Amor de Dios dentro de mí es mi liberación.

6 No soy un cuerpo. 7 Soy libre. 8 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Hoy vuelve Siento el Amor de Dios dentro de mí ahora, envuelto en 'No soy un cuerpo. Soy libre.' Este par de ideas es hermoso cuando se practican juntas. El Amor de Dios no cabe en un cuerpo. Solo cabe en el Ser que Él creó. Practica hoy sintiendo ese Amor sin ubicación. No en el pecho, no en la cabeza, no en las emociones. En la mente que sabe que es Suya. Cuando lo pierdas, respira y vuelve a la fórmula. Confía en la estructura del repaso. No agregues nada. Deja que las dos frases se acomoden solas.

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Lección 210: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 210 (Fundación para la Paz Interior):

1. (190) Elijo el Júbilo de Dios en lugar del dolor. 2 El dolor es mi propia invención. 3 No es un Pensamiento de Dios, sino uno que pensé aparte de Él y de Su

Voluntad. 4 Lo que Su Voluntad dispone para Su Hijo bienamado es dicha y sólo dicha. 5 Y eso es lo que elijo en lugar de lo que yo inventé.

6 No soy un cuerpo. 7 Soy libre. 8 Pues aún soy tal como Dios me creó.

El repaso hoy revisa Elijo el Júbilo de Dios en lugar del dolor. El recordatorio: 'No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.' El dolor pertenece al cuerpo con el que te identificas. Cuando sueltas esa identificación, aunque sea por un instante, el júbilo se hace presente. Práctica hoy con esa sencillez. Cada vez que aparezca cualquier dolor, no lo pelees. Respira, di la fórmula, y elige de nuevo. El júbilo de Dios está siempre disponible detrás del dolor que el ego insiste en defender. Practica y observa cómo se abre por sí mismo.

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Lección 211: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 211 (Fundación para la Paz Interior):

1. (191) Soy el santo Hijo de Dios Mismo. 2 En silencio y con verdadera humildad busco la Gloria de Dios a fin de contemplarla en el Hijo que Él creó

como mi Ser.

3 No soy un cuerpo. 4 Soy libre. 5 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Vuelve hoy la lección Soy el santo Hijo de Dios Mismo, y se une al recordatorio 'No soy un cuerpo. Soy libre.' Fíjate cómo las dos ideas se afirman mutuamente. Si no eres un cuerpo, entonces solo puedes ser lo que Dios creó, y lo que Dios creó es santo. Practica hoy habitando esa identidad. Cuando el mundo intente convencerte de que eres algo pequeño, respira y devuelve la mente a la fórmula. El repaso te está entrenando a moverte con fluidez entre las dos afirmaciones. No es un ejercicio intelectual. Es una recolocación interior.

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Lección 212: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 212 (Fundación para la Paz Interior):

1. (192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe. 2 Busco la función que me ha de liberar de todas las vanas ilusiones del mundo. 3 Solamente la función que

Dios me ha dado puede ofrecerme libertad. 4 Eso es lo único que busco y lo único que aceptaré como mío.

5 No soy un cuerpo. 6 Soy libre. 7 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Hoy revisas Tengo una función que Dios quiere que desempeñe, dentro del marco del repaso. Tu función no la desempeña el cuerpo. La desempeña la mente que perdona. Practica hoy con esa claridad. Si estás esperando saber cuál es tu misión externa, tal vez estés mirando en la dirección equivocada. La función ya la tienes. Es perdonar en cualquier situación en la que estés. Cuando la mente se disperse, respira, di la fórmula del repaso, y devuélvete al perdón que ya está en curso. Ese es el trabajo. Todo lo demás es forma que Dios usará.

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Lección 213: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 213 (Fundación para la Paz Interior):

1. (193) Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda. 2 Una lección es un milagro que Dios me ofrece, en lugar de los pensamientos que concebí que me hacen

daño. 3 Lo que aprendo de Él se convierte en el modo en que me libero. 4 Por eso elijo aprender Sus lecciones y olvidarme de las mías.

5 No soy un cuerpo. 6 Soy libre. 7 Pues aún soy tal como Dios me creó.

El repaso trae hoy Todas las cosas son lecciones que Dios quiere que yo aprenda. Únelo al recordatorio central. Si no eres un cuerpo, entonces las lecciones que Dios te da tampoco están en el nivel del cuerpo. Están en la mente. Practica hoy con esa mirada. Cada situación de tu día tiene una lección para tu mente, no para tu cuerpo. Cuando algo te frustre, respira, di la fórmula, y pregúntate: ¿qué me está enseñando esto en mi mente? Esa curiosidad interna disuelve el drama. Los repasos son donde este cambio de lente se hace estable.

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Lección 214: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 214 (Fundación para la Paz Interior):

1. (194) Pongo el futuro en Manos de Dios. 2 El pasado ya pasó y el futuro aún no ha tenido lugar. 3 Ahora me he liberado de ambos. 4 Pues lo que Dios

da sólo puede ser para el bien. 5 Y acepto únicamente lo que Él da como lo que me pertenece.

6 No soy un cuerpo. 7 Soy libre. 8 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Hoy revisas Pongo el futuro en Manos de Dios, con el recordatorio 'No soy un cuerpo. Soy libre.' Es hermoso cómo se emparejan. El cuerpo tiene futuro y le teme. El Hijo de Dios que tú eres no tiene futuro, tiene eternidad. Practica hoy soltando el futuro cada vez que el pensamiento se adelante. Respira, di la fórmula, y regresa al presente. En veinticinco años enseñando el Curso te aseguro que este ejercicio de devolver el futuro es una de las prácticas más liberadoras que existen. Hazlo hoy varias veces, sin drama, con constancia amorosa.

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Lección 215: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 215 (Fundación para la Paz Interior):

1. (195) El amor es el camino que recorro con gratitud.

2 El Espíritu Santo es mi único Guía. 3 Camina a mi lado con amor. 4 Y le doy las gracias por mostrarme el

camino que debo seguir. 5 No soy un cuerpo. 6 Soy libre. 7 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Hoy vuelve El amor es el camino que recorro con gratitud, envuelto en el recordatorio del repaso. Práctica hoy caminando el día con gratitud interior. No la gratitud de agradecer cosas, sino la gratitud de reconocer que estás en camino. Cada persona que aparezca hoy es una compañera de viaje. Cada situación es una parte del camino. Cuando el ego intente convencerte de que estás detenido, respira, di la fórmula del repaso, y sigue caminando. La gratitud del Curso no es reactiva. Es un modo de recorrer el mundo con la mente puesta en Dios.

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Lección 216: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 216 (Fundación para la Paz Interior):

1. (196) No es sino a mí mismo a quien crucifico. 2 Todo lo que hago, me lo hago a mí mismo. 3 Si ataco, sufro. 4 Mas si perdono, se me da la salvación.

5 No soy un cuerpo. 6 Soy libre. 7 Pues aún soy tal como Dios me creó.

El repaso revisa hoy No es sino a mí mismo a quien crucifico, junto al recordatorio 'No soy un cuerpo. Soy libre.' Este par es medicina fuerte. Todo ataque que lanzas o piensas, lo estás lanzando contra el cuerpo con el que te identificas, y solo lastima ese apego. Practica hoy notando pequeños ataques mentales, hacia otros y hacia ti misma. Respira, di la fórmula del repaso, y suéltalos. No te avergüences. Solo suéltalos. La conciencia amorosa disuelve lo que la culpa refuerza. Los repasos son el lugar ideal para instalar este hábito de suelta compasiva.

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Lección 217: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 217 (Fundación para la Paz Interior):

1. (197) No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano. 2 ¿Quién debe dar gracias por mi salvación sino yo mismo? 3 ¿Y cómo, sino por medio de la salvación,

puedo encontrar al Ser a Quien debo estarle agradecido?

4 No soy un cuerpo. 5 Soy libre. 6 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Hoy vuelve No puede ser sino mi propia gratitud la que me gano, dentro del marco del repaso. Práctica hoy dejando de esperar reconocimiento externo. Si no eres un cuerpo, ese reconocimiento del mundo no te alcanza. Solo te alcanza el reconocimiento interno de que estás haciendo el trabajo. Cuando notes que estás llevando una cuenta con alguien, respira, di la fórmula del repaso, y suelta la cuenta. Esa es la práctica del día. La libertad que se abre cuando dejas de pedir gratitud es enorme. Y llega en silencio, sin fanfarrias, pero cambia el clima de tu vida.

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Lección 218: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 218 (Fundación para la Paz Interior):

1. (198) Sólo mi propia condenación me hace daño. 2 Mi condenación nubla mi visión, y a través de mis ojos ciegos no puedo ver la visión de mi gloria. 3 Mas

hoy puedo contemplar esta gloria y regocijarme.

4 No soy un cuerpo. 5 Soy libre. 6 Pues aún soy tal como Dios me creó.

El repaso trae hoy Sólo mi propia condenación me hace daño, con el recordatorio central. Este par te devuelve el poder que le habías regalado al mundo. Nadie te lastima sin tu autorización interna. Práctica hoy notando dónde estás autorizando el daño con un juicio silencioso. Cuando lo veas, respira, di la fórmula del repaso, y retira la autorización. No es magia. Es una elección mental que has estado haciendo sin verla. Los repasos son donde estas elecciones se hacen visibles. Confía en el proceso. La visión llega cuando dejas de defender la ceguera.

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Lección 219: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 219 (Fundación para la Paz Interior):

1. (199) No soy un cuerpo. 2 Soy libre. 3 Soy el Hijo de Dios. 4 Aquiétate mente mía y piensa en esto por un momento. 5 Luego regresa a la tierra,

sin confusión alguna con respecto a Aquel a Quien mi Padre ama eternamente como Su Hijo.

6 No soy un cuerpo. 7 Soy libre. 8 Pues aún soy tal como Dios me creó.

Hoy revisas No soy un cuerpo. Soy libre, que ya es la misma fórmula del repaso. Fíjate qué momento tan bonito. El Curso te lleva a que la lección específica y el recordatorio general se vuelvan uno. Práctica hoy con esa unidad. No hay dos frases que juntar. Hay una sola verdad que reconocer. Cada vez que la mente se disperse, respira y regrésate a la unidad de la afirmación. Este día es especialmente bueno para asentarse en la identidad que Dios te dio. No la fabricas. La recuerdas. Y el recordar sostenido es el corazón de todo el Libro de Ejercicios.

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Lección 220: No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 220 (Fundación para la Paz Interior):

1. (200) No hay más paz que la de Dios. 2 Que no me desvíe del camino de la paz, pues ando perdido por cualquier otro sendero que no sea ése. 3 Mas si sigo a Aquel que me conduce a mi hogar, la paz será tan segura como el Amor de Dios.

4 No soy un cuerpo. 5 Soy libre. 6 Pues aún soy tal como Dios me creó. SEGUNDA PARTE

Introducción

1. Las palabras apenas significarán nada a partir de ahora. 2 Las utilizaremos únicamente como guías de las que no vamos a depender. 3 Pues lo único que nos interesa ahora es tener una experiencia directa de la verdad. 4 Las lecciones que aún nos quedan por hacer no son más que introducciones a los períodos en que abandonamos el mundo del dolor y nos adentramos en la paz. 5 Ahora empezamos a alcanzar el objetivo que este curso ha fijado y a hallar la meta hacia la que nuestras prácticas han estado siempre encaminadas.

2. Lo que nos proponemos ahora es que los ejercicios sean sólo un preámbulo. 2 Pues aguardamos con serena expectación a nuestro Dios y Padre. 3 Él nos ha prometido que Él Mismo dará el paso final. 4 Y nosotros estamos seguros de que Él cumple Sus promesas. 5 Hemos recorrido un largo trecho y ahora lo aguardamos a Él. 6 Seguiremos pasando un rato con Él cada mañana y cada noche, mientras ello nos haga felices. 7 No vamos a considerar el tiempo ahora como una cuestión de duración. 8 Dedicaremos tanto tiempo como sea necesario a fin de lograr el objetivo que perseguimos. 9 No nos olvidaremos tampoco de nuestros recordatorios de cada hora, y recurriremos a Dios siempre que nos sintamos tentados de olvidarnos de nuestro objetivo.

3. Durante el resto de los días venideros seguiremos utilizando un pensamiento central para introducir nuestros períodos de descanso y para calmar nuestras mentes, según lo dicte la necesidad. 2 No obstante, no nos contentaremos únicamente con practicar los demás instantes santos con los que concluye este año que le hemos dedicado a Dios. 3 Diremos más bien algunas palabras sencillas a modo de bienvenida y luego esperaremos que nuestro Padre se revele a Sí Mismo, tal como ha prometido que hará. 4 Lo hemos invocado y Él ha prometido que Su Hijo recibirá respuesta siempre que invoque Su Nombre.

4. Ahora venimos a Él teniendo únicamente Su Palabra en nuestras mentes y en nuestros corazones, y esperamos a que dé el paso hacia nosotros que nos ha dicho, a través de Su Voz, que no dejaría de dar una vez que Lo invitásemos. 2 No ha dejado solo a Su Hijo en su locura ni traicionado la confianza que éste tiene en Él. 3 ¿No le ha hecho acaso Su Fidelidad acreedor a la invitación que Él espera para hacernos felices? 4 Le extenderemos esa invitación y Él la aceptará. 5 Así es como transcurrirán nuestros momentos con Él. 6 Expresaremos las palabras de invitación que Su Voz sugiere y luego esperaremos a que Él venga a nosotros.

5. La hora de la profecía ha llegado. 2 Ahora es cuando las antiguas promesas se honran y se cumplen sin excepción. 3 No queda ningún paso por dar del que el tiempo se pueda valer para impedir que se cumplan. 4 Pues ahora no podemos fracasar. 5 Siéntate en silencio y aguarda a tu Padre. 6 Él ha dispuesto que vendrá una

vez que hayas reconocido que tu voluntad es que Él venga. 7 Y tú nunca habrías podido llegar tan lejos si no hubieras reconocido, por muy vagamente que fuese, que ésa es tu voluntad.

6. Estoy tan cerca de ti que no podemos fracasar. 2 Padre, Te entregamos estos santos momentos como muestra de agradecimiento por Aquel que nos enseñó a abandonar el mundo del pesar a cambio del que Tú nos diste como substituto. 3 Ahora no miramos hacia atrás. 4 Miramos hacia adelante y fijamos la mirada en el final de la jornada. 5 Acepta de nuestra parte estas humildes ofrendas de gratitud, mientras contemplamos, por medio de la visión de Cristo, un mundo que está más allá del que nosotros construimos y que aceptamos como substituto total del nuestro.

7. Y ahora aguardamos en silencio, sin miedo y seguros de Tu llegada. 2 Hemos procurado encontrar el camino siguiendo al Guía que nos enviaste. 3 Desconocíamos el camino, pero Tú no te olvidaste de nosotros. 4 Y sabemos que tampoco Te olvidarás de nosotros ahora. 5 Sólo pedimos que Tus promesas de antaño se cumplan tal como es Tu Voluntad. 6 Al pedir esto, nuestra voluntad dispone lo mismo que la Tuya. 7 El Padre y el Hijo, Cuya santa Voluntad creó todo lo que existe, no pueden fracasar en nada. 8 Con esta certeza daremos estos últimos pasos que nos llevan a Ti, y descansaremos confiadamente en Tu Amor, el cual jamás defraudará al Hijo que Te llama.

8. Y así damos comienzo a la parte final de este año santo que hemos pasado juntos en busca de la verdad y de Dios, Quien es su único creador. 2 Hemos encontrado el camino que Él eligió para nosotros, y decidimos recorrerlo tal como quiere que hagamos. 3 Su Mano nos ha sostenido. 4 Sus Pensamientos han arrojado luz sobre las tinieblas de nuestras mentes. 5 Su Amor nos ha llamado incesantemente desde los orígenes del tiempo.

9. Quisimos privar a Dios del Hijo que creó para Sí. 2 Quisimos que Él cambiara y fuese lo que nosotros queríamos hacer de Él. 3 Y creímos que nuestros desquiciados deseos eran la verdad. 4 Ahora nos alegramos de que todo esto haya desaparecido y de que ya no pensemos que las ilusiones son verdad. 5 El recuerdo de Dios titila a lo ancho de los vastos horizontes de nuestras mentes. 7 Un momento más, y nosotros que somos los Hijos de Dios, nos encontraremos a salvo en nuestro hogar, donde Él quiere que estemos. 10. A la necesidad de practicar casi le ha llegado su fin. 2 Pues en esta última etapa llegaremos a entender que sólo con invocar a Dios toda tentación desaparece. 3 En lugar de palabras, sólo necesitamos sentir Su Amor. 4 En lugar de oraciones, sólo necesitamos invocar Su Nombre. 5 Y en lugar de juzgar, sólo necesitarnos aquietarnos y dejar que todas las cosas sean sanadas. 6 Aceptaremos la manera en que el plan de Dios ha de terminar, tal como aceptamos la manera en que comenzó. 7 Ahora ya se ha consumado. 8 Este año nos ha llevado a la eternidad. 11. Las palabras tendrán todavía cierta utilidad. 2 Cada cierto tiempo se incluirán temas de especial relevancia, cuya lectura debe preceder a la de nuestras lecciones diarias y a los períodos de experiencia profunda e inefable que deben seguir a éstas. 3 Estos temas especiales deberán repasarse cada día hasta que se te ofrezca el siguiente. 4 Debes leerlos lentamente y reflexionar sobre ellos por un rato antes de cada uno de esos santos y benditos instantes del día. 5 He aquí el primero de estos temas especiales.

1. ¿Qué es el perdón?

1. El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad nunca ocurrió. 2 El perdón no perdona pecados, otorgándoles así realidad. 3 Sencillamente ve que no se cometió pecado alguno. 4 Y desde este punto de vista todos tus pecados quedan perdonados. 5 ¿Qué es el pecado sino una idea falsa acerca del Hijo de Dios? 6 El perdón ve simplemente la falsedad de dicha idea y, por lo tanto, la descarta. 7 Lo que entonces queda libre para ocupar su lugar es la Voluntad de Dios.

2. Un pensamiento que no perdona es aquel que emite un juicio que no pone en duda a pesar de que no es verdad. 2 La mente se ha cerrado y no puede liberarse. 3 Dicho pensamiento protege la proyección, apretando aún más

sus cadenas de manera que las distorsiones resulten más sutiles y turbias, menos susceptibles de ser puestas en duda y más alejadas de la razón. 4 ¿Qué puede interponerse entre una proyección fija y el objetivo que ésta ha elegido como su deseada meta?

3. Un pensamiento que no perdona hace muchas cosas. 2 Persigue su objetivo frenéticamente, retorciendo y volcando todo aquello que cree que se interpone en su camino. 3 Su propósito es distorsionar, lo cual es también el medio por el que procura alcanzarlo. 4 Se dedica con furia a arrasar la realidad, sin ningún miramiento por nada que parezca contradecir su punto de vista.

4. El perdón, en cambio, es tranquilo y sosegado, y sencillamente no hace nada. 2 No ofende ningún aspecto de la realidad ni busca tergiversarla para que adquiera apariencias que a él le gusten. 3 Simplemente observa, espera y no juzga. 4 El que no perdona se ve obligado a juzgar, pues tiene que justificar el no haber perdonado. 5 Pero aquel que ha de perdonarse a sí mismo debe aprender a darle la bienvenida a la verdad exactamente como ésta es.

5. No hagas nada, pues, y deja que el perdón te muestre lo que debes hacer por medio de Aquel que es tu Guía, tu Salvador y Protector, Quien, lleno de esperanza, está seguro de que finalmente triunfarás. 2 Él ya te ha perdonado, pues ésa es la función que Dios le encomendó. 3 Ahora tú debes compartir Su función y perdonar a aquel que Él ha salvado, cuya inocencia Él ve y a quien honra como el Hijo de Dios.

Hoy cierra el Repaso VI con No hay más paz que la de Dios, envuelta en el recordatorio 'No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.' Es un cierre poderoso. La paz del cuerpo no es la paz. Solo la Paz de Dios lo es. Práctica hoy con esa determinación. Cuando el mundo te ofrezca una paz condicional, sonríele y sigue caminando hacia la incondicional. Mañana empieza la Parte II del Libro, y este cierre te prepara para ese cambio de tono. Descansa en la fórmula y agradece el trabajo hecho.

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Lección 221: Que mi mente esté en paz y que todos mis pensamientos se aquieten.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 221 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, hoy vengo a Ti en busca de la paz que sólo Tú puedes dar. 2 Vengo en silencio. 3 Y en la quietud de mi corazón—en lo más recóndito de mi mente—espero y estoy a la escucha de Tu Voz. 4 Padre mío, háblame hoy. 5 Vengo con certeza y con amor a oír Tu Voz en silencio, seguro de que oirás mi llamada y que me

responderás.

2. Y ahora aguardamos silenciosamente. 2 Dios está aquí porque esperamos juntos. 3 Estoy seguro de que te hablará y de que tú Le oirás. 4 Acepta mi confianza, pues es la tuya. 5 Nuestras mentes están unidas. 6 Esperamos con un solo propósito: oír la respuesta de nuestro Padre a nuestra llamada, dejar que nuestros

pensamientos se aquieten y encontrar Su Paz, para oírle hablar de lo que nosotros somos y para que se revele a Su Hijo.

Empieza aquí la Parte II del Libro de Ejercicios, y el tono cambia por completo. Ya no hay instrucciones detalladas. Hay una invitación a la quietud. La lección de hoy, Que mi mente esté en paz y que todos mis pensamientos se aquieten, no se practica. Se habita. Léela despacio, siéntate un momento, y deja que ella misma haga su trabajo en ti. La Parte II no busca que aprendas cosas nuevas. Busca que dejes espacio para que lo que ya aprendiste se asiente. Confía en ese cambio. No lo fuerces. La quietud no se construye. Se permite.

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Lección 222: Dios está conmigo. Vivo y me muevo en Él.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 222 (Fundación para la Paz Interior):

1. Dios está conmigo. 2 Él es mi Fuente de Vida, la vida interior, el aire que respiro, el alimento que me sustenta y el agua que me renueva y me purifica. 3 Él es mi hogar, en el que vivo y me muevo; el Espíritu que dirige todos mis actos, me ofrece Sus Pensamientos y garantiza mi perfecta inmunidad contra todo dolor. 4 Él me prodiga bondad y cuidado, y contempla con amor al Hijo sobre el que resplandece, el cual a su vez resplandece sobre Él. 5 ¡Qué serenidad la de aquel que conoce la verdad de lo que Él dice hoy!

2. Padre, no tenemos en nuestros labios ni en nuestras mentes otras palabras que Tu Nombre, cuando acudimos en silencio ante Tu Presencia, pidiendo descansar Contigo por un rato en paz.

Estás entrando en la sección ¿Qué es el perdón?, y la Parte II te pide que la leas como una meditación continua, no como lecciones sueltas. Dios está conmigo. Vivo y me muevo en Él, dice la lección de hoy. No hay instrucción de sentarse durante equis minutos. Hay una invitación a caminar el día sabiendo eso. Yo suelo leer primero el pequeño ensayo sobre el perdón que abre la sección, y después uso la línea del día como ancla. Prueba así. Deja que la Parte II te enseñe a orar sin esforzarte.

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Lección 223: Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 223 (Fundación para la Paz Interior):

1. Estaba equivocado al pensar que vivía separado de Dios, que era una entidad aparte que se movía por su cuenta, desvinculada y encasillada en un cuerpo. 2 Ahora sé que mi vida es la de Dios, que no tengo otro hogar y que no existo aparte de Él. 3 Él no tiene Pensamientos que no sean parte de mí, y yo no tengo ninguno que no sea de Él.

2. Padre nuestro, que contemplemos la faz de Cristo en lugar de nuestros errores. 2 Pues nosotros que somos Tu santo Hijo somos incapaces de pecar. 3 Queremos contemplar nuestra inocencia, pues la culpa proclama que no somos Tu Hijo. 4 Y no queremos seguir relegándote al olvido, 5 ya que nos sentimos solos aquí y anhelamos estar en el Cielo, que es nuestro hogar. 6 Queremos regresar hoy. 7 Nuestro Nombre es el Tuyo y damos fe de que somos Tu Hijo.

Dios es mi vida. No tengo otra vida que la Suya. La Parte II te está tratando como alguien que ya ha caminado un trecho, y por eso la instrucción se ablanda. No trates de entender cada frase. Deja que cada frase te entienda a ti. Siéntate con la lección hoy sin agenda. Si aparece pensamiento, obsérvalo y regresa a la línea. Si aparece silencio, quédate ahí. En la Parte II la práctica se hace más contemplativa y más honesta. Lo que trabajaste durante la Parte I ahora empieza a asentarse por su propio peso.

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Lección 224: Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 224 (Fundación para la Paz Interior):

1. Mi verdadera identidad es tan invulnerable, tan sublime e inocente, tan gloriosa y espléndida, y tan absolutamente benéfica y libre de culpa, que el Cielo la contempla para que lo ilumine. 2 Y Ella ilumina también al mundo. 3 Mi verdadera identidad es el regalo que mi Padre me hizo y el que a mi vez le hago al mundo. 4 No hay otro regalo, salvo éste, que se pueda dar o recibir. 5 Mi verdadera identidad y sólo ella es la realidad. 6 Es el final de las ilusiones. 7 Es la verdad.

2. ¡Oh, Padre, mi Nombre todavía Te es conocido! 2 Yo lo he olvidado, y no sé adónde me dirijo, Quién soy ni qué es lo que debo hacer. 3 Recuérdamelo ahora, Padre, pues estoy cansado del mundo que veo. 4 Revélame lo que deseas que vea en su lugar.

Dios es mi Padre y Él ama a Su Hijo. Esta es una lección para sentarse con ella, no para trabajarla. En la Parte II el Curso ya no te da ejercicios cronometrados. Te da una frase para que la mente descanse en ella. Práctica hoy leyéndola despacio y quedándote en silencio después. Si tu mente se dispersa, no te enojes. Regresa suavemente. La suavidad es parte del método. En esta parte del Libro, la constancia amorosa vale más que la disciplina rígida. Deja que la lección te vaya llenando por dentro sin tu intervención.

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Lección 225: Dios es mi Padre y Su Hijo Lo ama.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 225 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, no puedo sino corresponder a Tu Amor, pues dar es lo mismo que recibir y Tú me has dado todo Tu Amor. 2 Tengo que corresponder a él, pues quiero tener plena conciencia de que es mío, de que arde en mi mente y de que, en su benéfica luz, la mantiene inmaculada, amada, libre de miedo y con un porvenir en el que sólo se puede perfilar paz. 3 ¡Cuán apacible es el camino por el que a Tu amoroso Hijo se le conduce hasta Ti!

2. Hermano mío, ahora hallamos esa quietud. 2 El camino está libre y despejado. 3 Ahora lo recorremos juntos y en paz. 4 Me has tendido la mano y yo nunca te abandonaré. 5 Somos uno, y es sólo esta unicidad lo que buscamos a medida que damos los últimos pasos con los que concluye una jornada que nunca comenzó.

Dios es mi Padre y Su Hijo Lo ama. Fíjate cómo la lección de hoy es el reflejo de la de ayer. El Curso está formando pares. En la sección ¿Qué es el perdón? te enseña que el amor va y viene en ambas direcciones, sin cortarse. Práctica hoy con esa reciprocidad silenciosa. No intentes forzar sentimiento. Solo lee la línea, siéntate un momento, y deja que la memoria del Amor de Dios se acerque a ti. En veinticinco años acompañando estudiantes, he visto que la Parte II abre puertas que la Parte I preparó. Confía y deja fluir.

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Lección 226: Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 226 (Fundación para la Paz Interior):

1. Puedo abandonar este mundo completamente si así lo decido. 2 No mediante la muerte, sino mediante un cambio de parecer con respecto a su propósito. 3 Si creo que tal como lo veo ahora tiene valor, así seguirá siendo para mí. 4 Mas si tal como lo contemplo no veo nada de valor en él, ni nada que desee poseer ni ninguna meta que anhele alcanzar, entonces ese mundo se alejará de mí. 5 Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones.

2. Padre, mi hogar aguarda mi feliz retorno. 2 Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz. 3 ¿Qué necesidad tengo de prolongar mi estadía en un lugar de vanos deseos y de sueños frustrados cuando con tanta facilidad puedo alcanzar el Cielo?

Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él. La lección de hoy tiene una nostalgia hermosa. El hogar no está lejos, pero la mente que se cree separada lo siente distante. Práctica hoy sentándote un momento con esa frase. No la analices. Déjala trabajar. Si aparecen ganas de llorar, dale espacio. Si aparece quietud, quédate ahí. El Curso está usando la sección de perdón para recordarte que el perdón es el camino más corto de regreso. Cada vez que perdonas, un paso más cerca del hogar. Camina con esa sencillez hoy.

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Lección 227: Éste es el instante santo de mi liberación.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 227 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, hoy es el día en que me libero porque mi voluntad es la Tuya. 2 Pensé hacer otra voluntad. 3 Sin embargo, nada de lo que pensé aparte de Ti existe. 4 Y soy libre porque estaba equivocado y las ilusiones que abrigaba no afectaron en modo alguno mi realidad. 5 Ahora renuncio a ellas y las pongo a los pies de la verdad a fin de que sean borradas de mi mente para siempre. 6 Éste es el instante santo de mi liberación. 7 Padre, sé que mi voluntad es una con la Tuya.

2. Y de esta manera, nos encontramos felizmente de vuelta en el Cielo, del cual realmente nunca nos ausentamos. 2 En este día el Hijo de Dios abandona sus sueños. 3 En este día el Hijo de Dios regresa de nuevo a casa,

liberado del pecado y revestido de santidad, habiéndosele restituido finalmente su mente recta.

Éste es el instante santo de mi liberación. Fíjate que el Curso no dice 'un día seré libre.' Dice que este instante lo es. Práctica hoy con la conciencia del instante santo como algo disponible ahora, no como una promesa futura. Detente varias veces en el día, lee la línea, y quédate ahí un momento. La sección sobre perdón sostiene toda esta parte del Libro. Recuerda por qué estás sentada practicando: para dejar que el perdón deshaga lo que la mente separada construyó. La liberación es un instante que ya está esperando por ti.

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Lección 228: Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 228 (Fundación para la Paz Interior):

1. Mi Padre conoce mi santidad. 2 ¿Debo acaso negar Su Conocimiento y creer en lo que Su Conocimiento hace que sea imposible? 3 ¿Y debo aceptar como verdadero lo que Él proclama que es falso? 4 ¿O debo más bien aceptar lo que Su Palabra dice que soy, toda vez que Él es mi Creador y el que conoce la verdadera condición de Su Hijo?

2. Padre, estaba equivocado con respecto a mí mismo porque no reconocía la Fuente de mi procedencia. 2 No me he separado de Ella para adentrarme en un cuerpo y morir. 3 Mi santidad sigue siendo parte de mí, tal como yo soy parte de Ti. 4 Mis errores acerca de mí mismo son sueños. 5 Hoy los abandono. 6 Y ahora estoy listo para recibir únicamente Tu Palabra acerca de lo que realmente soy.

Dios no me ha condenado. Por lo tanto, yo tampoco me he de condenar. Esta lección es medicina para la culpa. En la Parte II la instrucción se hace mínima porque el corazón ya sabe lo que hacer. Práctica hoy notando cualquier autoacusación, por pequeña que sea, y devuélvete a la línea. No la digas mecánicamente. Dila con toda la mente. Dios no te condena. Y si el Padre no lo hace, no tienes derecho a hacerlo tú. Esa lógica interna es la que la Parte II te está pidiendo asimilar. Siéntate con ella.

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Lección 229: El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 229 (Fundación para la Paz Interior):

1. Busco mi verdadera identidad y la encuentro en estas palabras: “El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy.” 2 Ahora no necesito buscar más. 3 El Amor ha prevalecido. 4 Ha esperado tan quedamente mi regreso a casa,

que ya no me volveré a apartar de la santa faz de Cristo. 5 Y lo que contemple dará testimonio de la verdad de la Identidad que procuré perder, pero que mi Padre conservó a salvo para mí.

2. Padre, Te doy gracias por lo que soy, por haber conservado mi Identidad inalterada e impecable en medio de todos los pensamientos de pecado que mi alocada mente inventó. 2 Y Te doy gracias también por haberme salvado de ellos. 3 Amén.

El Amor, que es lo que me creó, es lo que soy. La lección de hoy es una definición pura de identidad. En la Parte II el Curso ya no te pregunta si estás lista para escucharla. Te la dice, y confía en que sabrás recibirla. Práctica hoy leyéndola despacio y quedándote sentada un momento con ella. No la explique. No la defienda. Solo dele lugar en la mente. Cuando aparezca alguien difícil hoy, recuerda que lo que tú eres es lo mismo que él es. El Amor no discrimina. La sección de perdón entera vive dentro de esa igualdad.

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Lección 230: Ahora buscaré y hallaré la Paz de Dios.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 230 (Fundación para la Paz Interior):

1. Fui creado en la paz. 2 Y en la paz permanezco. 3 No me ha sido dado poder cambiar mi Ser. 4 ¡Cuán misericordioso es Dios mi Padre, que al crearme me dio la paz para siempre! 5 Ahora sólo pido ser lo que soy. 6 ¿Y podría negárseme eso cuando es eternamente verdad?

2. Padre, busco la paz que me diste al crearme. 2 Lo que se me dio entonces tiene que encontrarse aquí ahora, pues mi creación tuvo lugar fuera del tiempo y aún sigue siendo inmune a todo cambio. 3 La paz en la que Tu Hijo nació en Tu Mente aún resplandece allí sin haber cambiado. 4 Soy tal como Tú me creaste. 5 Sólo necesito invocarte para hallar la paz que me diste. 6 Es Tu Voluntad la que se la dio a Tu Hijo.

2. ¿Qué es la salvación?

1. La salvación es la promesa que Dios te hizo de que finalmente encontrarás el camino que conduce a Él. 2 Y Él no puede dejar de cumplirla. 3 Garantiza que al tiempo le llegará su fin, al igual que a todos los pensamientos que se originaron en él. 4 La Palabra de Dios se le concede a toda mente que cree tener pensamientos de separación para que reemplace esos pensamientos de conflicto con el Pensamiento de la paz.

2. El Pensamiento de la paz le fue dado al Hijo en el mismo instante en que su mente concibió el pensamiento de la guerra. 2 Antes de eso no había necesidad de ese Pensamiento, pues la paz se había otorgado sin opuestos y simplemente era. 3 Una mente dividida, no obstante, tiene necesidad de curación. 4 Y así, el Pensamiento que tiene el poder de subsanar la división pasó a formar parte de cada fragmento de la mente que seguía siendo una, pero no reconocía su unidad. 5 Al no conocerse a sí misma, pensó que había perdido su Identidad.

3. La salvación es un des-hacer en el sentido de que no hace nada, al no apoyar el mundo de sueños y de malicia. 2 De esta manera, las ilusiones desaparecen. 3 Al no prestarles apoyo, deja que simplemente se conviertan en

polvo. 4 Y lo que ocultaban queda ahora revelado: un altar al santo Nombre de Dios donde Su Palabra está escrita, con las ofrendas de tu perdón depositadas ante él, y tras ellas, no mucho más allá, el recuerdo de Dios.

4. Acudamos diariamente a este santo lugar y pasemos un rato juntos. 2 Ahí compartimos nuestro sueño final. 3 Es éste un sueño en el que no hay pesares, pues contiene un atisbo de toda la gloria que Dios nos ha dado. 4 En él se ve brotar la hierba, los árboles florecer y los pájaros hacer sus nidos en su ramaje. 5 La tierra nace de nuevo desde una nueva perspectiva. 6 La noche ya pasó y ahora nos hemos unido en la luz.

5. Desde ahí extendemos la salvación al mundo, pues ahí fue donde la recibimos. 2 El himno que llenos de júbilo entonamos le proclama al mundo que la libertad ha retornado, que al tiempo casi le ha llegado su fin y que el Hijo de Dios tan sólo tiene que esperar un instante antes de que su Padre sea recordado, los sueños hayan terminado, la eternidad haya disuelto al mundo con su luz y el Cielo sea lo único que exista.

Ahora buscaré y hallaré la Paz de Dios. Cierra hoy la sección de ¿Qué es el perdón? La lección tiene tono de decisión firme. Ya no es 'algún día,' es 'ahora.' Práctica hoy con esa determinación silenciosa. Detente varias veces, respira, y di la línea con toda la mente. La paz que se busca en el Curso no está lejos. Está siempre cerca de la mente que decide buscarla en el lugar correcto. Cierre la sección con gratitud por el perdón como camino. Mañana la sección cambia, y con ella un nuevo aspecto del regreso a Dios se ilumina.

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Lección 231: Padre, mi voluntad es únicamente recordarte.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 231 (Fundación para la Paz Interior):

1. ¿Qué puedo buscar, Padre, sino Tu Amor? 2 Tal vez crea que lo que busco es otra cosa; algo a lo que le he dado muchos nombres. 3 Mas lo único que busco, o siempre busqué, es Tu Amor. 4 Pues no hay nada más que quiera realmente encontrar. 5 Quiero acordarme de Ti. 6 ¿Qué otra cosa podría desear sino la verdad acerca de mí mismo?

2. Ésa es tu voluntad, hermano mío. 2 Y compartes esa voluntad conmigo así como con Aquel que es nuestro Padre. 3 Recordarlo a Él es el Cielo. 4 Esto es lo que buscamos. 5 Y esto es lo único que nos será dado hallar.

Empieza hoy la sección ¿Qué es la salvación?, y la lección Padre, mi voluntad es únicamente recordarte da el tono. En la Parte II las lecciones son cortas, casi oraciones. Léelas como se lee una carta a Dios: despacio, con presencia. Práctica hoy con esa actitud. No es un ejercicio, es una conversación. Ya no tienes que ganarte la salvación. Solo tienes que recordar quién eres. La salvación, en el lenguaje del Curso, es el deshacimiento de lo que nunca fue verdad. Deja que la lección te vaya deshaciendo por dentro sin resistencia. Ese es el trabajo del día.

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Lección 232: Permanece en mi mente todo el día, Padre mío.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 232 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre mío, permanece en mi mente desde el momento en que me despierto y derrama Tu luz sobre mí todo el día. 2 Que cada minuto sea una oportunidad más de estar Contigo. 3 Y que no me olvide de darte las gracias cada hora por haber estado conmigo y porque siempre estarás ahí presto a escucharme y a contestarme cuando Te llame. 4 Y al llegar la noche, que todos mis pensamientos sigan siendo acerca de Ti y de Tu Amor. 5 Y que duerma en la confianza de que estoy a salvo, seguro de Tu Cuidado y felizmente consciente de que soy

Tu Hijo.

2. Así es como debería ser cada día. 2 Practica hoy el final del miedo. 3 Ten fe en Aquel que es tu Padre. 4 Deja todo en Sus Manos. 5 Deja que Él te revele todo y no te desanimes, pues eres Su Hijo.

Permanece en mi mente todo el día, Padre mío. Esta lección se convierte en una oración cotidiana si la dejas. Práctica hoy diciéndola varias veces al día, no como tarea sino como recordatorio íntimo. En la Parte II el Curso ya no cronometra. Te devuelve el ritmo a ti. En veinticinco años enseñando el Curso te aseguro que este tipo de lecciones son las que más se instalan en el corazón cuando se dejan repetir con naturalidad. No la fuerces. Solo úsala como respiración mental. Ahí trabaja calladamente el Espíritu Santo.

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Lección 233: Hoy le doy mi vida a Dios para que Él la guíe.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 233 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, hoy te entrego todos mis pensamientos. 2 No quiero quedarme con ninguno. 3 En su lugar, dame los Tuyos. 4 Te entrego asimismo todos mis actos, de manera que pueda hacer Tu Voluntad en lugar de ir en pos de metas inalcanzables y perder el tiempo en vanas imaginaciones. 5 Hoy vengo a Ti. 6 Me haré a un lado y simplemente Te seguiré. 7 Sé Tú el Guía y yo el seguidor que no duda de la sabiduría de lo Infinito ni del Amor cuya ternura no puedo comprender, pero que es, sin embargo, el perfecto regalo que me haces.

2. Hoy nos dirige un solo Guía. 2 Y mientras caminamos juntos, Le entregamos este día sin reserva alguna. 3 Éste es Su día. 4 Y por eso es un día de incontables dones y de infinitas mercedes para nosotros.

Hoy le doy mi vida a Dios para que Él la guíe. La lección de hoy no es una idea, es una entrega. En la Parte II el Curso te pide algo muy sencillo: quítate del camino. Práctica hoy notando dónde estás manejando algo desde el ego, y entrégalo. Puede ser una decisión, una preocupación, una relación. Cualquier cosa donde el control te esté agotando, dásela al Espíritu Santo. La salvación no es un evento futuro. Es la práctica repetida de entregar la vida hoy. Repite la línea con honestidad cuando el ego intente recuperar el mando.

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Lección 234: Padre, hoy vuelvo a ser Tu Hijo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 234 (Fundación para la Paz Interior):

1. Hoy vislumbramos el momento en que los sueños de pecado y de culpa han desaparecido y hemos alcanzado la santa paz de la que nunca nos habíamos apartado. 2 Sólo un instante transcurrió entre la eternidad y lo intemporal. 3 Y fue tan fugaz, que no hubo ninguna interrupción en la continuidad ni corte alguno en los pensamientos que están eternamente unidos cual uno solo. 4 Nunca ocurrió nada que perturbase la Paz de Dios el Padre ni la del Hijo. 5 Hoy aceptamos la veracidad de este hecho.

2. Te agradecemos, Padre, que no podamos perder el recuerdo de Ti ni el de Tu Amor. 2 Reconocemos nuestra seguridad y Te damos gracias por todos los dones que nos has concedido, por toda la amorosa ayuda que nos has prestado, por Tu inagotable paciencia y por habernos dado Tu Palabra de que hemos sido salvados.

Padre, hoy vuelvo a ser Tu Hijo. La lección tiene el sabor del regreso. No has dejado de ser el Hijo de Dios, pero has olvidado que lo eras. Práctica hoy con esa memoria. Cada vez que te descubras identificada con un rol pequeño, respira y di la línea. Volver a ser Su Hijo no requiere merecimiento. Requiere aceptación. En la sección ¿Qué es la salvación?, esta lección es una de las más claras. La salvación es aceptar lo que Dios ya ha dado. Deja que hoy sea un día de aceptar en silencio.

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Lección 235: Dios, en Su Misericordia, dispone que yo me salve.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 235 (Fundación para la Paz Interior):

1. Sólo necesito contemplar todo aquello que parece herirme y con absoluta certeza decirme a mí mismo: “La Voluntad de Dios es que yo me salve de esto” para que de inmediato lo vea desaparecer. 2 Sólo necesito tener presente que la Voluntad de mi Padre para mí es sólo felicidad para darme cuenta de que lo único que se me ha dado es felicidad. 3 Y sólo necesito recordar que el Amor de Dios rodea a Su Hijo y mantiene su inocencia eternamente perfecta para estar seguro de que me he salvado y de que me encuentro para siempre a salvo en Sus Brazos. 4 Soy el Hijo que Él ama. 5 Y me he salvado porque Dios, en Su Misericordia, así lo dispuso.

2. Padre, Tu Santidad es mía. 2 Tu Amor me creó e hizo que mi inocencia fuese por siempre parte de Ti. 3 No hay culpa o pecado en mí, puesto que no los hay en Ti.

Dios, en Su Misericordia, dispone que yo me salve. Fíjate en la palabra 'dispone.' Tu salvación no es algo que tú tienes que conseguir. Es algo que Dios ya ha dispuesto. Práctica hoy relajándote en esa certeza. Cuando notes que estás esforzándote demasiado por 'mejorar espiritualmente,' respira y di la línea. En la Parte II el Curso te está enseñando a descansar. El esfuerzo del Libro pertenece a la Parte I. Aquí toca dejarse llevar por la Misericordia. Prueba hoy soltar el esfuerzo por un rato. Verás cómo la lección se enseña sola.

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Lección 236: Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 236 (Fundación para la Paz Interior):

1. Tengo un reino que gobernar. 2 Sin embargo, a veces no parece que yo sea su rey en absoluto, 3 sino que parece imponerse sobre mí y decirme qué debo pensar, cómo debo actuar y cómo debo sentirme. 4 No obstante, se me ha dado para que sirva cualquier propósito que yo perciba en ella. 5 La única función de mi mente es servir. 6 Hoy la pongo al servicio del Espíritu Santo para que Él la use como mejor Le parezca. 7 De esta manera, soy

yo quien la dirige, ya que sólo yo la puedo gobernar. 8 Y así la dejo en libertad para que haga la Voluntad de Dios.

2. Padre, hoy mi mente está abierta para recibir Tus Pensamientos, pero cerrada a cualquier otro pensamiento que no proceda de Ti. 2 Gobierno mi mente y te la ofrezco a Ti. 3 Acepta mi regalo, pues es el que Tú me hiciste a mí.

Gobierno mi mente, la cual sólo yo debo gobernar. Esta lección te devuelve la responsabilidad de tu mente. Nadie más puede pensar por ti, y nadie te puede sacar del sueño si tú no eliges despertar. Práctica hoy notando cada pensamiento que dejas pasar sin gobernar. No para pelear con él, sino para reconocer que tú eres quien manda ahí adentro. La salvación empieza por esta responsabilidad tranquila. En la Parte II la instrucción es corta pero radical. Toma tu mente hoy con cariño y firmeza, y dirígela hacia el Espíritu Santo. Todo lo demás vendrá solo.

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Lección 237: Ahora he de ser tal como Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 237 (Fundación para la Paz Interior):

1. Hoy aceptaré la verdad acerca de mí mismo. 2 Me alzaré glorioso, y dejaré que la luz que mora en mí irradie sobre el mundo durante todo el día. 3 Le traigo al mundo las buenas nuevas de la salvación que oigo cuando Dios mi Padre me habla. 4 Y contemplo el mundo que Cristo quiere que vea, consciente de que pone fin al amargo sueño de muerte; consciente de que es la Llamada que mi Padre me hace.

2. Cristo se convierte en mis ojos y en los oídos que hoy escuchan la Voz que habla por Dios. 2 Padre, vengo a Ti a través de Aquel que es Tu Hijo, así como mi verdadero ser. 3 Amén.

Ahora he de ser tal como Dios me creó. La lección de hoy tiene el tono de una decisión final. Ya no en el futuro, ya no cuando esté lista. Ahora. Práctica hoy con esa presencia. Cada vez que el ego intente convencerte de que eres una versión menor de ti misma, respira y di la línea. Ser tal como Dios te creó no requiere trabajo. Requiere reconocimiento. En la Parte II el Curso confía en que ya sabes hacerlo. Confía tú también. La salvación no es un estado futuro. Es este mismo instante cuando eliges recordar tu Identidad real.

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Lección 238: La salvación depende de mi decisión.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 238 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, Tu confianza en mí ha sido tan grande que debo ser digno de ella. 2 Tú me creaste y me conoces tal como soy. 3 Y así, pusiste en mis manos la salvación de Tu Hijo y dejaste que dependiera de mi decisión. 4 ¡Cuán grande debe ser Tu Amor por mí! 5 Y mi santidad debe ser asimismo inexpugnable para que hayas

puesto a Tu Hijo en mis manos con la certeza de que Aquel que es parte de Ti y también de mí, puesto que es mi Ser, está a salvo.

2. Y así, hoy volvemos a hacer otra pausa para pensar en lo mucho que nos ama nuestro Padre. 2 Y cuán querido sigue siendo para Él Su Hijo, quien fue creado por Su Amor y en quien el Amor de su Padre alcanza Su plenitud.

La salvación depende de mi decisión. Esta lección puede parecer fuerte, pero es la más liberadora del Curso. Si depende de tu decisión, entonces está en tus manos. Práctica hoy con esa autoridad amorosa. Cada vez que aparezca cualquier forma de conflicto, recuerda que tienes el poder de decidir de nuevo. No hay víctima. Solo hay decisiones no vistas. En veinticinco años acompañando estudiantes, esta lección es la que más se cita cuando alguien de verdad empieza a sanar. Habítala hoy. La decisión que tomas por dentro cambia lo que ves por fuera.

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Lección 239: Mía es la Gloria de mi Padre.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 239 (Fundación para la Paz Interior):

1. No permitamos hoy que la verdad acerca de nosotros se oculte tras una falsa humildad. 2 Por el contrario, sintámonos agradecidos por los dones que nuestro Padre nos ha concedido. 3 ¿Sería posible acaso que pudiéramos advertir algún vestigio de pecado o de culpa en aquellos con quienes Él comparte Su Gloria? 4 ¿Y cómo podría ser que no nos contásemos entre ellos, cuando Él ama a Su Hijo para siempre y con perfecta constancia, sabiendo que es tal como Él lo creó?

2. Te damos gracias, Padre, por la luz que refulge eternamente en nosotros. 2 Y la honramos porque Tú la compartes con nosotros. 3 Somos uno, unidos en esa luz y uno Contigo, en paz con toda la Creación y con nosotros mismos.

Mía es la Gloria de mi Padre. La lección de hoy es una afirmación de herencia. La Gloria de Dios no está en otra parte esperando ser conquistada. Ya te pertenece. Práctica hoy con esa dignidad silenciosa. Cuando el mundo intente empequeñecerte, respira y di la línea. No es orgullo. Es memoria. La Parte II te enseña a caminar el día como quien sabe de dónde viene. Deja que la lección te enderece por dentro. La Gloria de tu Padre no compite con nadie. Simplemente es. Y en tanto tú eres Su Hijo, también es tuya.

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Lección 240: El miedo, de la clase que sea, no está justificado.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 240 (Fundación para la Paz Interior):

1. El miedo es un engaño. 2 Da testimonio que te has visto a ti mismo como nunca podrías ser y, por lo tanto, contemplas un mundo que no puede ser real. 3 Ni una sola cosa en ese mundo es verdad. 4 Sea cual sea la forma en que se manifieste, 5 sólo da fe de tus ilusiones acerca de ti mismo. 6 No nos dejemos engañar hoy. 7 Somos los Hijos de Dios. 8 En nosotros el miedo no tiene cabida, pues cada uno de nosotros es parte del Amor Mismo.

2. ¡Cuán infundados son nuestros miedos! 2 ¿Ibas acaso a permitir que Tu Hijo sufriera? 3 Danos fe hoy para reconocer a Tu Hijo y liberarlo. 4 Perdonémosle en Tu Nombre para poder entender su santidad y sentir por él el amor que Tú le profesas.

3. ¿Qué es el mundo?

1. El mundo es una percepción falsa. 2 Nació del error y no ha abandonado su fuente. 3 Persistirá mientras se siga abrigando el pensamiento que le dio vida. 4 Cuando el pensamiento de separación haya sido substituido por uno de verdadero perdón, el mundo se verá de una manera completamente distinta; de una manera que conduce a la verdad en la que el mundo no puede sino desaparecer junto con todos sus errores. 5 Ahora su fuente ha desaparecido, al igual que sus efectos.

2. El mundo se fabricó como un acto de agresión contra Dios. 2 Es el símbolo del miedo. 3 Mas ¿qué es el miedo sino la ausencia de amor? 4 El mundo, por lo tanto, se fabricó con la intención de que fuera un lugar en el que Dios no pudiese entrar y en el que Su Hijo pudiera estar separado de Él. 5 Ésa fue la cuna de la percepción, pues el Conocimiento no podría haber sido la causa de pensamientos tan descabellados. 6 Mas los ojos engañan y los oídos oyen falsedades. 7 Ahora es posible cometer errores porque se ha perdido la certeza.

3. Y para substituirla nacieron los mecanismos de la ilusión, 2 que ahora van en pos de lo que se les ha encomendado buscar. 3 Su finalidad es servir el propósito para el que se fabricó el mundo, de modo que diese testimonio de él y lo hiciera real. 4 Dichos mecanismos ven en sus ilusiones una sólida base donde existe la verdad y donde se mantiene aparte de las mentiras. 5 No obstante, no informan más que de ilusiones, las cuales se mantienen separadas de la verdad.

4. Del mismo modo en que el propósito de la vista fue alejarte de la verdad, puede asimismo tener otro propósito. 2 Todo sonido se convierte en la Llamada de Dios, y Aquel a quien Dios designó como el Salvador del mundo

puede conferirle a toda percepción un nuevo propósito. 3 Sigue Su luz, y verás el mundo tal como Él lo ve. 4 Oye sólo Su Voz en todo lo que te habla. 5 Y deja que te conceda la paz y la certeza que tú desechaste, pero

que el Cielo salvaguardó para ti en Él.

5. No nos quedemos satisfechos hasta que el mundo se haya unido a nuestra nueva percepción. 2 No nos demos por satisfechos hasta que el perdón sea total. 3 Y no intentemos cambiar nuestra función. 4 Tenemos que salvar al mundo. 5 Pues nosotros que lo fabricamos tenemos que contemplarlo a través de los ojos de Cristo, de modo que aquello que se concibió para que muriese pueda ser restituido a la vida eterna.

El miedo, de la clase que sea, no está justificado. Cierra hoy la sección ¿Qué es la salvación? con una afirmación contundente. En la Parte II el Curso ya no argumenta contra el miedo. Simplemente lo desautoriza. Práctica hoy notando cada forma pequeña de miedo, y devuélvete a la línea. No pelees con él. Solo retírale la justificación. Sin justificación, el miedo no se sostiene. La salvación de la que habla el Curso es exactamente esto: la retirada gradual del permiso al miedo. Hazlo hoy varias veces con paciencia amorosa.

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Lección 241: En este instante santo llega la salvación.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 241 (Fundación para la Paz Interior):

1. ¡Qué alegría tan grande la de hoy! 2 Es un día de una celebración especial. 3 Pues este día le ofrece al mundo de tinieblas el instante que se fijó para su liberación. 4 Ha llegado el día en que todos los pesares se dejan atrás y el dolor desaparece. 5 La gloria de la salvación alborea hoy sobre un mundo que ha sido liberado. 6 Éste es un tiempo de esperanza para millones de seres. 7 Ahora ellos se unirán conforme los perdones a todos. 8 Pues hoy tú me perdonarás a mí. .

2. Ahora nos hemos perdonado los unos a los otros, y así podemos por fin regresar a Ti. 2 Padre, Tu Hijo, que en realidad nunca se ausentó, retorna al Cielo y a su hogar. 3 iQué contentos estamos de que se nos haya restituido la cordura y de poder recordar que todos somos uno!

Empieza hoy la sección ¿Qué es el mundo?, y la lección En este instante santo llega la salvación. El Curso está redefiniendo el mundo entero. No es lo que ves con los ojos del cuerpo. Es lo que la mente elige percibir. Práctica hoy con esa apertura. Cuando algo del mundo te agite, respira, di la línea, y espera. El instante santo no lo fabricas. Lo permites cuando dejas espacio en la mente. La Parte II es este tipo de práctica: menos hacer, más permitir. Deja que la lección haga su trabajo mientras tú simplemente sostienes la atención con cariño.

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Lección 242: Este día se lo dedico a Dios. Es el regalo que Le hago.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 242 (Fundación para la Paz Interior):

1. Hoy no dirigiré mi vida por mi cuenta. 2 No entiendo el mundo, por lo tanto, tratar de dirigir mi vida por mi cuenta es una locura. 3 Mas hay Alguien que sabe qué es lo que más me conviene. 4 Y se alegra de tomar por mí únicamente aquellas decisiones que me conducen a Dios. 5 Pongo este día en Sus manos, pues no quiero demorar mi regreso al hogar, y es Él Quien conoce el camino que me conduce a Dios.

2. Y así, Te dedicamos este día. 2 Venimos con mentes completamente receptivas. 3 No pedimos nada que creamos desear. 4 Concédenos únicamente lo que deseas que recibamos. 5 Tú conoces nuestros deseos y necesidades. 6 Y nos concederás todo lo que sea necesario para ayudarnos a encontrar el camino que nos lleva hasta Ti.

Este día se lo dedico a Dios. Es el regalo que Le hago. La lección tiene el tono de una ofrenda. En la Parte II el Curso te enseña a orientar el día entero, no solo momentos sueltos. Práctica hoy dedicando cada actividad al Espíritu Santo. Antes de hablar, antes de decidir, antes de reaccionar, respira y ofrece el momento. No requiere fórmulas elaboradas. Requiere intención constante. En veinticinco años he visto que este tipo de práctica cambia la textura del día. Confía y prueba. Un día ofrecido pesa distinto que un día vivido en automático.

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Lección 243: Hoy no juzgaré nada de lo que ocurra.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 243 (Fundación para la Paz Interior):

1. Hoy seré honesto conmigo mismo. 2 No pensaré que ya sé lo que no puede sino estar más allá de mi presente entendimiento. 3 No pensaré que entiendo la totalidad basándome en unos cuantos fragmentos de mi percepción, que es lo único que puedo ver. 4 Hoy reconozco esto. 5 Y así quedo eximido de tener que emitir juicios que en realidad no puedo hacer. 6 De esta manera me libero a mí mismo y a todo lo que veo para estar en paz tal como Dios nos creó.

2. Padre, hoy dejo que la Creación sea lo que es. 2 Honro todos sus aspectos, entre los que me cuento. 3 Somos uno porque cada aspecto alberga Tu recuerdo, y la verdad sólo puede derramar su luz sobre todos nosotros cual uno solo.

Hoy no juzgaré nada de lo que ocurra. La lección de hoy es una promesa que sabes que romperás muchas veces. No importa. Cada vez que lo notes, respira y vuelve a la promesa. En la sección ¿Qué es el mundo?, esta lección es una de las más útiles. El mundo que ves depende del juicio con el que lo miras. Sin juicio, el mundo se transforma. Práctica hoy con esa suavidad. No pelees con el juicio. Solo suéltalo cuando aparezca. La Parte II es donde este hábito se hace estable. No busques resultados hoy. Solo practica.

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Lección 244: No estoy en peligro en ningún lugar del mundo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 244 (Fundación para la Paz Interior):

1. Tu Hijo está a salvo dondequiera que se encuentre porque Tú estás allí con él. 2 Sólo con que invoque Tu Nombre recordará su seguridad y Tu Amor, pues éstos son uno. 3 ¿Cómo puede temer, dudar o no darse cuenta de que es imposible que pueda sufrir, estar en peligro o ser infeliz cuando él Te pertenece, es amado y amoroso, y está por siempre a salvo en Tu Paternal abrazo?

2. Y ahí es en verdad donde nos encontramos. 2 No hay tormenta que pueda venir a azotar el santuario de nuestro hogar. 3 En Dios estamos a salvo, 4 pues ¿qué podría suponer una amenaza para Dios o venir a asustar a lo que por siempre ha de ser parte de Él?

No estoy en peligro en ningún lugar del mundo. La lección de hoy va directo al miedo básico del cuerpo. Práctica hoy con honestidad. Cuando notes miedo en cualquier forma, respira y di la línea. No estás negando lo que pasa. Estás retirándole la interpretación de peligro. El Curso no promete que el cuerpo no tenga experiencias. Promete que tu mente puede permanecer segura en Dios sin importar la circunstancia. Esa seguridad es la que hoy toca recordar. En la Parte II, la práctica se hace más contemplativa. Deja que la línea te sostenga cuando la mente se agite.

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Lección 245: Tu Paz está conmigo, Padre. Estoy a salvo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 245 (Fundación para la Paz Interior):

1. Tu Paz me rodea, Padre. 2 Dondequiera que voy, Tu Paz me acompaña 3 y derrama Su luz sobre todo aquel con quien me encuentro. 4 Se la llevo al que está desolado, al que se siente solo y al que tiene miedo. 5 Se la ofrezco a los que sufren, a los que se lamentan de una pérdida, así como a los que creen ser infelices y haber perdido toda esperanza. 6 Envíamelos, Padre. 7 Que sea el portador de Tu Paz, 8 pues quiero salvar a Tu Hijo tal como dispone Tu Voluntad para poder llegar a reconocer mi Ser.

2. Y así caminamos en paz, 2 transmitiendo al mundo entero el mensaje que hemos recibido. 3 Y de esta manera oímos por fin la Voz que habla por Dios, la cual nos habla según nosotros predicamos la Palabra de Dios, Cuyo Amor reconocemos, puesto que compartimos con todos la Palabra que Él nos dio.

Tu Paz está conmigo, Padre. Estoy a salvo. La lección de hoy es una oración corta y directa. Repítela varias veces sin ceremonia. En la Parte II el Curso te está enseñando a orar caminando, no solo sentada. Práctica hoy con esa naturalidad. En medio de una conversación, de una tarea, de un semáforo, respira y repite la línea por dentro. Es un ancla que puedes lanzar cuantas veces quieras. La Paz de Dios no se agota. Cuanto más la invocas, más se hace tuya. No la fabriques. Solo permítela y confirma que ya está contigo.

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Lección 246: Amar a mi Padre es amar a Su Hijo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 246 (Fundación para la Paz Interior):

1. Que no piense que puedo encontrar el camino a Dios si abrigo odio en mi corazón. 2 Que no piense que puedo conocer a mi Padre o a mi Ser si trato de hacerle daño al Hijo de Dios. 3 Que no piense que si dejo de reconocerme a mí mismo voy a poder seguir creyendo que mi conciencia puede abarcar lo que mi Padre es o mi mente concebir todo el amor que me profesa y el que yo le profeso a Él.

2. Aceptaré seguir el camino que Tú elijas para que yo venga a Ti, Padre mío. 2 Y no podré por menos que triunfar porque así lo dispone Tu Voluntad. 3 Y reconoceré que lo que Tu Voluntad dispone y sólo eso, es lo que la mía dispone también. 4 Por lo tanto, elijo amar a Tu Hijo. 5 Amén.

Amar a mi Padre es amar a Su Hijo. La lección de hoy resuelve una confusión antigua. No hay dos amores. Amar a Dios y amar al hermano son el mismo acto. Práctica hoy con esa claridad. Cuando pienses en Dios, piensa en los hermanos de tu día. Cuando pienses en los hermanos, piensa en Dios. La sección ¿Qué es el mundo? se aclara cuando entiendes que el mundo es tu hermano. Sin él, no hay salvación. Yo te aseguro que este cambio de mirada es de los más profundos que el Curso ofrece. Habítalo hoy.

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Lección 247: Sin el perdón aún estaría ciego.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 247 (Fundación para la Paz Interior):

1. El pecado es el símbolo del ataque. 2 Si lo veo en alguna parte, sufriré. 3 El perdón es, pues, el único medio por el que puedo alcanzar la visión de Cristo. 4 Que acepte que lo que Su visión me muestra es la simple verdad y sanaré completamente. 5 Ven hermano, déjame contemplarte. 6 Tu hermosura es el reflejo de la mía. 7 Tu impecabilidad, la mía propia. 8 Has sido perdonado, y yo junto contigo.

2. Así es como quiero ver a todo el mundo hoy. 2 Mis hermanos son Tus Hijos. 3 Tu Paternidad los creó y me los confió como parte de Ti, así como de mi propio Ser. 4 Hoy Te honro a través de ellos, y así espero en este día poder reconocer mi Ser.

Sin el perdón aún estaría ciego. Esta lección es casi una alarma. El perdón no es un lujo espiritual, es el mecanismo mismo de la visión. Práctica hoy con esa urgencia amorosa. Cuando notes juicio, respira y perdona. No para hacerle un favor a nadie, sino para poder ver. En la Parte II la práctica se ha vuelto más silenciosa, pero el perdón sigue siendo el corazón del trabajo. No lo olvides. La visión que buscas está del otro lado del último juicio que sueltes. Deja que hoy sea un día de sueltas pequeñas y constantes.

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Lección 248: Lo que sufre no forma parte de mí.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 248 (Fundación para la Paz Interior):

1. He renegado de la verdad. 2 Que sea ahora igualmente firme y reniegue de la falsedad. 3 Lo que sufre no forma parte de mí. 4 No soy aquello que siente pesar. 5 Lo que experimenta dolor no es sino una ilusión de mi mente. 6 Lo que muere, en realidad nunca vivió, y sólo se burlaba de la verdad con respecto a mí. 7 Reniego ahora de

todos los conceptos de mí mismo y de los engaños y mentiras acerca del santo Hijo de Dios. 8 Ahora estoy listo para aceptarlo nuevamente como Dios lo creó, y como aún es.

2. Padre, mi viejo amor por Ti retorna y me permite también amar nuevamente a Tu Hijo. 2 Padre, soy tal como Tú me creaste. 3 Ahora recuerdo Tu Amor, así como el mío propio. 4 Ahora comprendo que son uno.

Lo que sufre no forma parte de mí. La lección de hoy es de las más difíciles y de las más liberadoras. El cuerpo sufre. El ego sufre. Pero lo que Dios creó no sufre. Práctica hoy con esa distinción. Cuando aparezca cualquier forma de sufrimiento, respira, di la línea, y observa quién en ti la dice. Esa parte que observa es la que Dios creó. No estás negando el dolor. Estás recordando que el dolor no es tu identidad. En la Parte II este tipo de reconocimiento se practica en silencio. Sin drama. Con confianza.

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Lección 249: El perdón pone fin a todo sufrimiento y a toda sensación de pérdida.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 249 (Fundación para la Paz Interior):

1. El perdón nos ofrece el cuadro de un mundo en el que ya no hay sufrimiento, es imposible perder y la ira no tiene sentido. 2 El ataque ha desaparecido y a la locura le ha llegado su fin. 3 ¿Qué sufrimiento podría concebirse ahora? 4 ¿En qué pérdida se podría incurrir? 5 El mundo se convierte en un remanso de dicha, abundancia, caridad y generosidad sin fin. 6 Se asemeja tanto al Cielo ahora que pronto se transforma en la luz que refleja. 7 Y así, la jornada que el Hijo de Dios emprendió ha culminado en la misma luz de la que él emanó.

2. Padre, queremos devolverte nuestras mentes. 2 Las hemos traicionado, sumido en la amargura y atemorizado con pensamientos de violencia y muerte. 3 Ahora queremos descansar nuevamente en Ti, tal como Tú nos creaste.

El perdón pone fin a todo sufrimiento y a toda sensación de pérdida. La lección de hoy es una promesa clara y sencilla. Práctica hoy con esa esperanza silenciosa. Cuando notes sufrimiento, recuerda que el perdón es la salida. No te apresures. No lo fuerces. Solo mantén la intención. En la sección ¿Qué es el mundo?, esta lección está entre las más prácticas. El mundo cambia cuando el perdón fluye. No lo cambias tú desde fuera. Se cambia por dentro y luego el afuera lo refleja. Confía y sigue practicando el perdón como te sale hoy.

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Lección 250: Que no vea ninguna limitación en mí.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 250 (Fundación para la Paz Interior):

1. Que contemple hoy al Hijo de Dios y sea testigo de su gloria. 2 Y que no trate de empañar la santa luz que mora en él y de ver su fuerza menoscabada y reducida a la fragilidad; que no perciba en él deficiencia alguna con la que atacar su soberanía.

2. Él es Tu Hijo, Padre mío. 2 Y hoy quiero contemplar su ternura en lugar de mis ilusiones. 3 Él es lo que yo soy, y tal como lo vea a él, así me veré a mí mismo. 4 Hoy quiero ver verdaderamente para que en este mismo día pueda por fin identificarme con él.

4. ¿Qué es el pecado?

1. El pecado es demencia. 2 Es lo que hace que la mente pierda su cordura y trate de que las ilusiones ocupen el lugar de la verdad. 3 Y al estar loca, la mente ve ilusiones donde la verdad debería estar y donde realmente está. 4 El pecado dotó al cuerpo con ojos, pues, ¿qué iban a querer contemplar los que están libres de pecado? 5 ¿Qué

necesidad tendrían de vistas, sonidos o del tacto? 6 ¿Qué querrían oír o intentar asir? 7 ¿Qué necesidad tendrían de los sentidos? 8 Usar los sentidos es no saber. 9 Y la verdad sólo se compone de conocimiento y de nada más.

2. El cuerpo es el instrumento que la mente fabricó en su afán por engañarse a sí misma. 2 Su propósito es luchar. 3 Mas la meta por la que lucha puede cambiar. 4 Y entonces el cuerpo lucha por otro objetivo. 5 Lo que ahora

persigue lo determina el objetivo que la mente ha adoptado para substituir a la meta de engañarse a sí misma que antes tenía. 6 La verdad puede ser su objetivo tanto como las mentiras. 7 Y así, los sentidos buscarán lo que da fe de la verdad.

3. El pecado es la morada de las ilusiones, las cuales representan únicamente cosas imaginarias procedentes de pensamientos falsos. 2 Las ilusiones son la “prueba” de que lo que no es real lo es. 3 El pecado “prueba” que el Hijo de Dios es malvado, que la intemporalidad tiene que tener un final y que la vida eterna sucumbirá ante la muerte. 4 Y Dios Mismo ha perdido al Hijo que ama y sólo le queda la corrupción para completarse a Sí Mismo; la muerte ha derrotado Su Voluntad para siempre, el odio ha destruido el amor y la paz ha dejado de existir.

4. Los sueños de un loco son pavorosos y el pecado parece ser ciertamente aterrador. 2 Sin embargo, lo que el pecado percibe no es más que un juego de niños. 3 El Hijo de Dios puede jugar a haberse convertido en un cuerpo que es presa de la maldad y de la culpa, con una corta vida que acaba en la muerte. 4 Mientras tanto, su Padre ha seguido derramando Su Luz sobre él y amándolo con un amor eterno que sus pretensiones no pueden alterar en absoluto.

5. ¿Hasta cuándo, Hijo de Dios, vas a seguir jugando al juego del pecado? 2 ¿No es hora ya de abandonar esos juegos peligrosos? 3 ¿Cuándo vas a estar listo para regresar a tu hogar? 4 ¿Tal vez hoy? 5 El pecado no existe. 6 La Creación no ha cambiado. 7 ¿Deseas aún seguir demorando tu regreso al Cielo? 8 ¿Hasta cuándo, santo

Hijo de Dios, vas a seguir demorándote, hasta cuándo?

Que no vea ninguna limitación en mí. Cierra hoy la sección ¿Qué es el mundo? con una afirmación fuerte. Ninguna limitación es real. El cuerpo tiene apariencia de limitación, pero tú no eres el cuerpo. Práctica hoy con esa memoria. Cuando el ego intente convencerte de que no puedes con algo, respira y di la línea. No es motivación positiva. Es memoria de tu Ser real. La Parte II te está entrenando a ver a través de la ilusión sin pelear con ella. Solo practica la mirada correcta, y observa cómo el día se acomoda alrededor de ella.

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Lección 251: No necesito nada más que la verdad

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 251 (Fundación para la Paz Interior):

1. Busqué miles de cosas y lo único que encontré fue desesperación. 2 Ahora sólo busco una, pues en ella reside todo lo que necesito y lo único que necesito. 3 Nunca necesité nada de lo que antes buscaba y ni siquiera lo quería. 4 No reconocía mi única necesidad. 5 Pero ahora veo que solamente necesito la verdad. 6 Con ella todas mis necesidades quedan satisfechas, mis ansias desaparecen, mis anhelos se hacen finalmente realidad y a los sueños les llega su fin. 7 Ahora dispongo de todo cuanto podría necesitar. 8 Ahora dispongo de todo cuanto podría querer. 9 Y ahora, por fin, me encuentro en paz.

2. Y por esa paz, Padre nuestro, te damos gracias. 2 Lo que nos negamos a nosotros mismos, Tú nos lo has restituido, y eso es lo único que en verdad queremos.

Empieza hoy la sección ¿Qué es el pecado?, y la lección es No necesito nada más que la verdad. El Curso está desmontando el concepto de pecado como algo real. En este marco, la verdad es lo único que te hace falta, porque la verdad es que la separación nunca ocurrió. Práctica hoy con esa simplicidad. Cuando notes cualquier deseo compulsivo, respira y di la línea. La verdad no compite con los deseos. Simplemente los hace innecesarios. En la Parte II la instrucción se ha hecho contemplativa. Siéntate un momento con la línea y deja que ella te alimente.

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Lección 252: El Hijo de Dios es mi Identidad.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 252 (Fundación para la Paz Interior):

1. La santidad de mi Ser transciende todos los pensamientos de santidad que pueda concebir ahora. 2 Su refulgente y perfecta pureza es mucho más brillante que cualquier luz que haya contemplado jamás. 3 Su amor es ilimitado, y su intensidad es tal que abarca dentro de sí todas las cosas en la calma de una queda certeza. 4 Su fortaleza no procede de los ardientes impulsos que hacen girar al mundo, sino del ilimitado Amor de Dios Mismo. 5 ¡Cuán alejado de este mundo debe estar mi Ser! a Y, sin embargo, ¡cuán cerca de mí y de Dios!

2. Padre, Tú conoces mi verdadera identidad. 2 Revélamela ahora a mí que soy Tu Hijo para que pueda despertar a la verdad en Ti y saber que se me ha restituido el Cielo.

El Hijo de Dios es mi Identidad. Práctica hoy con esa afirmación sostenida. En la Parte II el Curso repite esta idea de mil maneras porque tu mente todavía la olvida. No importa cuántas veces la olvides. Solo importa cuántas veces regreses. Cada regreso es una elección a favor de la verdad. La sección ¿Qué es el pecado? te está enseñando que el pecado no puede existir cuando tu Identidad real es la del Hijo de Dios. El Hijo no puede pecar. Solo puede soñar que pecó. Y del sueño se despierta.

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Lección 253: Mi Ser es amo y señor del universo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 253 (Fundación para la Paz Interior):

1. Es imposible que me pase algo sin yo mismo haberlo pedido. 2 Aun en este mundo, soy yo quien rige mi destino. 3 Lo que sucede es lo que deseo. 4 Lo que no sucede es lo que no quiero que suceda. 5 Tengo que aceptar esto. 6 Pues de esta manera se me conduce más allá de este mundo a mis creaciones—las criaturas de mi voluntad—las cuales moran en el Cielo junto con mi santo Ser y con Aquel que me creó.

2. Soy el Ser que Tú creaste como Tu Hijo, el cual crea como Tú y es Uno Contigo. 2 Mi Ser, que es señor y amo del universo, no es sino la perfecta unión de Tu Voluntad con la mía, la cual no puede sino asentir gustosamente a la Tuya, de modo que pueda extenderse hasta Sí Misma.

Mi Ser es amo y señor del universo. La lección de hoy suena grande, pero es literal. Tu Ser real, no el yo pequeño, es la extensión de Dios. Práctica hoy con esa dignidad silenciosa. No como afirmación egoica, sino como memoria de identidad. En la sección ¿Qué es el pecado?, esta lección es de las más liberadoras. Si el Ser es amo del universo, entonces ninguna acción externa puede realmente hacerlo pecar. El pecado se disuelve en la luz de esa Identidad. Siéntate con la línea. Deja que la afirmación se acomode por dentro sin argumentarla.

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Lección 254: Que se acalle en mí toda voz que no sea la de Dios.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 254 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, hoy quiero oír sólo Tu Voz. 2 Vengo a Ti en el más profundo de los silencios para oír Tu Voz y recibir Tu Palabra. 3 No tengo otra oración que ésta: que me des la verdad. 4 Y la verdad no es sino Tu Voluntad, que hoy quiero compartir Contigo.

2. Hoy no dejaremos que los pensamientos del ego dirijan nuestras palabras o acciones. 2 Cuando se presenten, simplemente los observaremos con calma y luego los descartaremos. 3 No deseamos las consecuencias que nos acarrearían. 4 Por lo tanto, decidimos no conservarlos. 5 Ahora se han acallado. 6 Y en esa quietud, santificada por Su Amor, Dios se dirige a nosotros y nos habla de nuestra voluntad, pues hemos decidido recordarle.

Que se acalle en mí toda voz que no sea la de Dios. La lección de hoy es una petición muy honesta. Práctica hoy notando cuántas voces internas están hablando al mismo tiempo. El ego habla mucho. El miedo habla mucho. El juicio habla mucho. Cada vez que notes ese ruido, respira y di la línea. No para pelear con el ruido, sino para elegir otra voz. La Voz de Dios se hace audible cuando las demás bajan de volumen. En la Parte II este es el trabajo principal: bajar el volumen del ego para poder escuchar al Espíritu Santo.

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Lección 255: Elijo pasar este día en perfecta paz.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 255 (Fundación para la Paz Interior):

1. No me parece que pueda elegir experimentar únicamente paz hoy. 2 Sin embargo, mi Dios me asegura que Su Hijo es como Él. 3 Que pueda hoy tener fe en Aquel que afirma que soy el Hijo de Dios. 4 Y que la paz que hoy elijo experimentar dé fe de la verdad de Sus Palabras. 5 El Hijo de Dios no puede sino estar libre de preocupaciones y morar eternamente en la paz del Cielo. 6 En Su Nombre, consagro este día a encontrar lo que la Voluntad de mi Padre ha dispuesto para mí, a aceptarlo como propio y a concedérselo a todos Sus Hijos, incluido yo.

2. Así es como deseo pasar este día Contigo, Padre mío. 2 Tu Hijo no Te ha olvidado. 3 La paz que le otorgaste sigue estando en su mente, y es ahí donde elijo pasar este día.

Elijo pasar este día en perfecta paz. La lección de hoy es una decisión pura. En la Parte II el Curso ya no argumenta contigo. Te ofrece la opción y confía en que eliges. Práctica hoy con esa determinación. Cada mañana empieza el día repitiendo la línea, y cada tarde regresa a ella. Cuando algo intente sacarte de la paz, respira, di la línea, y renueva la elección. La perfecta paz no es la ausencia de eventos. Es la mente que ha decidido no dejarse mover por ellos. Practica y observa lo que se sostiene.

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Lección 256: Dios es mi único objetivo hoy.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 256 (Fundación para la Paz Interior):

1. La manera de llegar a Dios aquí es mediante el perdón. 2 No hay otra forma. 3 Si la mente no le hubiese concedido valor al pecado, ¿qué necesidad habría habido de encontrar el camino que conduce allí donde ya te encuentras? 4 ¿Quién tendría aún incertidumbre? 5 ¿Quién podría estar inseguro de lo que es? 6 ¿Y quién podría seguir durmiendo entre espesas nubes de duda con respecto a la santidad de Aquel que Dios creó libre de pecado? 7 Aquí sólo podemos soñar. 8 Pero podemos soñar que hemos perdonado a Aquel en quien todo pecado sigue siendo imposible, y esto es lo que elegimos soñar hoy. 9 Dios es nuestro objetivo, y el perdón, el medio por el que nuestras mentes por fin regresan a Él.

2. Y así es, Padre nuestro, como queremos llegar a Ti por el camino que nos has señalado. 2 No tenemos otro objetivo que oír Tu Voz y hallar el camino que Tu sagrada Palabra nos ha indicado.

Dios es mi único objetivo hoy. La lección de hoy simplifica el día entero. Un solo objetivo. Todo lo demás son formas dentro de esa dirección. Práctica hoy con esa mirada unificada. Antes de cada actividad, respira y recuerda el objetivo. Cuando aparezca distracción, no la juzgues. Solo devuélvete al objetivo. La sección ¿Qué es el pecado? se aclara con este tipo de práctica. Con un solo objetivo, no hay lugar donde el pecado pueda alojarse. En la Parte II este tipo de simplificación es medicina para la mente dispersa. Deja que la lección te ordene por dentro.

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Lección 257: Que no me olvide de mi propósito.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 257 (Fundación para la Paz Interior):

1. Si me olvido de mi objetivo no podré sino estar confundido e inseguro acerca de qué soy y, por consiguiente, mis acciones no podrán sino ser conflictivas. 2 Nadie puede estar al servicio de objetivos contradictorios y servirlos bien. 3 Tampoco puede desenvolverse sin que se abata sobre él una profunda angustia y depresión. 4 Resolvamos hoy, por lo tanto, recordar lo que realmente queremos para así poder unificar nuestros

pensamientos y acciones de manera que tengan sentido y llevar a cabo únicamente lo que Dios quiere que hagamos este día.

2. Padre, el perdón es el medio que Tú elegiste para nuestra salvación. 2 Que no olvidemos hoy que no tenemos otra voluntad que la Tuya. 3 Por lo tanto, nuestro propósito tiene asimismo que ser el Tuyo si es que hemos de alcanzar la paz que dispusiste para nosotros

Que no me olvide de mi propósito. La lección de hoy es humilde y muy real. Ya sabes cuál es tu propósito. El desafío es no olvidarlo entre reunión y reunión, entre distracción y distracción. Práctica hoy usando la línea como recordatorio frecuente. Ponte alarmas si te ayudan. Escríbela en un papel. Repítela mientras caminas. En la Parte II el Curso te da estas líneas como anclas para el día. No las intelectualices. Úsalas. El propósito que Dios te dio es el perdón. Recuérdalo tantas veces como sea necesario. Cada recordatorio es una pequeña victoria.

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Lección 258: Que recuerde que Dios es mi objetivo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 258 (Fundación para la Paz Interior):

1. Lo único que necesitamos hacer es entrenar nuestras mentes a pasar por alto todos los objetivos triviales e insensatos y a recordar que Dios es nuestro objetivo. 2 Su recuerdo se encuentra oculto en nuestras mentes, eclipsado tan sólo por nuestras absurdas e insignificantes metas, que no nos deparan nada y que ni siquiera existen. 3 ¿Vamos acaso a continuar permitiendo que la Gracia de Dios siga brillando inadvertida, mientras nosotros preferimos ir en pos de los juguetes y las baratijas del mundo? 4 Dios es nuestro único objetivo, nuestro único Amor. 5 No tenemos otro propósito que recordarle.

2. No tenemos otro objetivo que seguir el camino que conduce a Ti. 2 Ése es nuestro único objetivo. 3 ¿Qué podríamos desear sino recordarte? 4 ¿Qué otra cosa podemos buscar sino nuestra Identidad?

Que recuerde que Dios es mi objetivo. La lección de hoy es hermana de la de ayer. El Curso está formando un anillo alrededor del mismo tema. Dios es tu único objetivo. Práctica hoy con esa constancia amorosa. Cuando notes que estás persiguiendo objetivos secundarios sin darte cuenta, respira y regresa. No te juzgues por olvidar. Solo regresa. La Parte II te entrena en esta danza suave entre olvido y regreso. En veinticinco años enseñando el Curso he visto que la constancia amorosa vale mil veces más que la disciplina rígida. Confía en esa constancia hoy.

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Lección 259: Que recuerde que el pecado no existe.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 259 (Fundación para la Paz Interior):

1. El pecado es el único pensamiento que hace que el objetivo de alcanzar a Dios parezca irrealizable. 2 ¿Qué otra cosa podría impedirnos ver lo obvio o hacer que lo que es extraño y distorsionado parezca más claro? 3 ¿Qué otra cosa sino el pecado nos incita a atacar? 4 ¿Qué otra cosa sino el pecado podría ser la fuente de la culpa y exigir castigo y sufrimiento? 5 ¿Y qué otra cosa sino el pecado podría ser la fuente del miedo, al eclipsar la Creación de Dios y conferirle al amor los atributos del miedo y del ataque?

2. Padre, hoy no quiero ser presa de la locura. 2 No tendré miedo del amor ni buscaré refugio en su opuesto. 3 Pues el amor no puede tener opuestos. 4 Tú eres la Fuente de todo lo que existe. 5 Y todo lo que existe sigue

estando Contigo, así como Tú con ello.

Que recuerde que el pecado no existe. La lección de hoy es una de las declaraciones más radicales del Curso. En este mundo se enseña culpa desde la infancia, y por eso esta línea puede sentirse difícil de creer. No la creas todavía. Solo la repite y déjala trabajar. En la sección ¿Qué es el pecado? el Curso está desmontando el concepto por completo. Práctica hoy notando cuándo estás llamando pecado a algo, tuyo o ajeno, y respira. Si el pecado no existe, tampoco existe la condena. Y sin condena, la paz es posible.

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Lección 260: Que recuerde que Dios me creó.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 260 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, yo no me creé a mí mismo, aunque en mi demencia creí que así había sido. 2 No obstante, en cuanto que Pensamiento Tuyo, no he abandonado mi Fuente y sigo siendo parte de Aquel que me creó. 3 Tu Hijo, Padre mío, Te llama hoy. 4 Que recuerde que Tú me creaste. 5 Que recuerde mi Identidad. 6 Y que deje que mi impecabilidad vuelva a alzarse ante la visión de Cristo, a través de la cual deseo hoy contemplar a mis hermanos y contemplarme a mí mismo.

2. Ahora recordamos nuestra Fuente y en Ella encontramos por fin nuestra verdadera identidad. 2 Somos en verdad santos porque nuestra Fuente no conoce el pecado. 3 Y nosotros que somos Sus Hijos, somos semejantes los unos a los otros y semejantes a Él.

5. ¿Qué es el cuerpo?

1. El cuerpo es una cerca que el Hijo de Dios imagina haber construido para separar a unas partes de su Ser de otras. 2 Cree vivir dentro de esa cerca, para morir a medida que ésta se deteriora y se desmorona. 3 Pues cree estar a salvo del amor dentro de ella. 4 Al identificarse con lo que considera es su seguridad, cree ser lo que ésta es. 5 ¿De qué otro modo, si no, podría estar seguro de que permanece dentro del cuerpo y de que mantiene al amor afuera?

2. El cuerpo no perdurará. 2 Sin embargo, para él eso supone una doble seguridad. 3 Pues la temporalidad del Hijo de Dios es la “prueba” de que sus cercas funcionan y de que están llevando a cabo la tarea que su mente les asignó. 4 Pues si su unidad aún permaneciese intacta, ¿quién podría atacar y quién podría ser atacado? 5 ¿Quién podría ser el vencedor? 6 ¿Quién la presa? 7 ¿Quién podría ser la víctima? 8 ¿Quién el asesino? 9 Y si él no muriese, ¿qué “prueba” habría de que el eterno Hijo de Dios puede ser destruido?

3. El cuerpo es un sueño. 2 Al igual que otros sueños, a veces parece reflejar felicidad, pero puede súbitamente revertir al miedo, la cuna de todos los sueños. 3 Pues sólo el amor puede crear de verdad y la verdad no tiene miedo de nada. 4 Hecho para ser temeroso, el cuerpo no puede sino cumplir el propósito que le fue asignado. 5 Mas podemos cambiar el propósito que el cuerpo obedece si cambiamos de parecer con respecto a su

finalidad.

4. El cuerpo es el medio a través del cual el Hijo de Dios recobra la cordura. 2 Aunque el cuerpo fue concebido para confinarlo en el infierno sin ninguna posibilidad de escape, el objetivo del Cielo ha substituido la búsqueda del infierno. 3 El Hijo de Dios busca la mano de su hermano para ayudarlo a marchar por la misma senda que él. 4 Ahora el cuerpo es santo. 5 Ahora sirve para sanar a la mente que tenía como propósito matar.

5. Te identificarás con lo que pienses que te ha de dar seguridad. 2 Sea lo que sea, creerás que es lo que tú eres. 3 Tu seguridad reside en la verdad, no en las mentiras. 4 El amor es tu seguridad. 5 El miedo no existe. 6 Identifícate con el amor y estarás a salvo. 7 Identifícate con el amor y estarás en tu morada. 8 Identifícate con

el amor y hallarás tu Ser.

Que recuerde que Dios me creó. Cierra hoy la sección ¿Qué es el pecado? con esta afirmación limpia. Si Dios te creó, entonces lo que eres no puede haber pecado. El pecado sería una falla en la Creación, y la Creación es perfecta. Práctica hoy con esa lógica interior. No la razones. Solo la sostén. Cuando aparezca cualquier autoacusación, respira y di la línea. En la Parte II este tipo de retorno a la memoria de la Creación es la práctica principal. Deja que la lección te devuelva por dentro a lo que siempre fuiste.

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Lección 261: Dios es mi refugio y seguridad.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 261 (Fundación para la Paz Interior):

1. Me identificaré con lo que crea que es mi refugio y seguridad. 2 Me veré a mí mismo allí donde percibo mi fuerza y pensaré que vivo dentro de la ciudadela en la que estoy a salvo y no puedo ser atacado. 3 Que hoy no busque seguridad en el peligro ni trate de hallar mi paz en ataques asesinos. 4 Vivo en Dios. 5 En Él encuentro mi refugio y fortaleza. 6 En Él radica mi Identidad. 7 En Él reside la paz eterna. 8 Y sólo allí recordaré Quién soy realmente.

2. Que no vaya en pos de ídolos, 2 Padre mío, pues lo que quiero es volver a casa y estar Contigo. 3 Elijo ser tal como Tú me creaste y encontrar al Hijo que creaste como mi Ser.

Empieza hoy la sección ¿Qué es el cuerpo?, y la lección Dios es mi refugio y seguridad. El Curso está desmontando la idea de que el cuerpo puede protegerte. Solo Dios lo hace. Práctica hoy con esa reorientación. Cuando notes que estás buscando seguridad en algo del mundo, respira y di la línea. No niegues la sensación. Solo redirígela a la fuente correcta. En la Parte II la instrucción se ha hecho breve porque tu mente ya sabe hacia dónde volver. Confía en esa dirección. Dios como refugio no es una metáfora. Es una experiencia disponible cuando la mente se aquieta.

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Lección 262: No dejes que hoy perciba diferencias.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 262 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, sólo tienes un Hijo. 2 Y es a él a quien hoy deseo contemplar. 3 Él es Tu única Creación. 4 ¿Por qué habría de percibir miles de formas en lo que sigue siendo uno solo? 5 ¿Por qué habría de darle miles de nombres, cuando uno solo basta? 6 Pues Tu Hijo tiene que llevar Tu Nombre, ya que Tú lo creaste. 7 Que no lo vea como algo ajeno a su Padre o a mí. 8 Pues él es parte de mí así como yo de él, y ambos somos parte de Ti que eres nuestra Fuente. 9 Estamos eternamente unidos en Tu Amor y somos eternamente el santo Hijo de Dios.

2. Nosotros que somos uno, queremos reconocer en este día la verdad acerca de nosotros. 2 Queremos regresar a casa y descansar en la unidad. 3 Pues allí reside la paz, la cual no se puede buscar ni hallar en ninguna otra parte.

No dejes que hoy perciba diferencias. La lección de hoy es una petición corta y muy poderosa. Las diferencias son el alimento del ego. Sin diferencias, no hay comparación, no hay juicio, no hay ataque. Práctica hoy con esa mirada de unidad. Cada persona que hoy veas, míralas como iguales a ti en Cristo. Cuando el ego intente clasificar, respira y regresa a la línea. En la sección ¿Qué es el cuerpo? esta lección es especialmente útil, porque el cuerpo es lo que más nos hace ver diferencias. Míralas como forma, no como sustancia.

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Lección 263: Mi santa visión ve la pureza de todas las cosas.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 263 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, Tu Mente creó todo cuanto existe, Tu Espíritu se adentró en ello y Tu Amor le infundió Vida. 2 ¿Y voy yo acaso a contemplar lo que Tú creaste como si en ello pudiera anidar el pecado? 3 No quiero percibir imágenes tan tenebrosas y atemorizantes. 4 Es imposible que yo pueda preferir el sueño de un loco a toda la hermosura con la que Tú bendijiste la Creación; a toda su pureza y dicha, así como a su eterna y serena morada en Ti.

2. Y mientras todavía nos encontremos ante las puertas del Cielo, contemplemos todo cuanto veamos a través de una visión santa y de los ojos de Cristo. 2 Que todas las apariencias nos parezcan puras para que con inocencia podamos pasarlas de largo y dirigirnos juntos a la casa de nuestro Padre como hermanos y como los santos Hijos de Dios que somos.

Mi santa visión ve la pureza de todas las cosas. La lección de hoy es una afirmación de vista corregida. La vista del cuerpo ve manchas por todos lados. La visión del Espíritu Santo ve pureza. Práctica hoy pidiendo esa segunda vista. Cuando notes que estás viendo a alguien con juicio, respira y pide ver de nuevo. No la fuerces. Solo pídela y quédate abierta. En la Parte II la visión corregida ya no es un concepto. Es una experiencia que puedes tener cuando te dispones. Confía en el proceso y deja que la visión llegue por sí sola.

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Lección 264: El Amor de Dios me rodea.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 264 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, estás delante y detrás de mí, a mi lado, allí donde me veo a mí mismo y dondequiera que voy. 2 Estás en todo lo que contemplo, en los sonidos que oigo y en cada mano que busca la mía. 3 En Ti el tiempo desaparece y la idea de lugar se vuelve una creencia absurda. 4 Pues lo que rodea a Tu Hijo y lo mantiene a salvo es el Amor Mismo. 5 No hay otra fuente que Ésa y no hay nada que no comparta Su Santidad, nada que se encuentre aparte de Tu única Creación o que carezca del Amor que envuelve a todas las cosas dentro de Sí. 6 Padre, Tu Hijo es como Tú. 7 Hoy apelamos a Ti en Tu Propio Nombre para estar en paz dentro de Tu eterno

Amor.

2. Hermanos míos, uníos a mí en este propósito hoy. 2 Ésta es la plegaria de la salvación. 3 ¿No deberíamos acaso unirnos a lo que ha de salvar al mundo y a nosotros junto con él?

El Amor de Dios me rodea. La lección de hoy es una imagen que puedes sostener durante todo el día. El Amor de Dios no está en un lugar. Te rodea. Camina en él. Respira en él. Práctica hoy con esa conciencia. No hace falta sentimiento fuerte. Basta con la memoria simple de que estás dentro del Amor de Dios en cada paso. En la sección ¿Qué es el cuerpo? esta lección es una de las más suaves. El cuerpo camina, pero lo que verdaderamente eres está siempre en el Amor. Deja que hoy sea un día envuelto.

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Lección 265: Lo único que veo es la mansedumbre de la Creación.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 265 (Fundación para la Paz Interior):

1. Ciertamente no he comprendido el mundo, ya que proyecté sobre él mis pecados y luego me vi siendo el objeto de su mirada. 2 ¡Qué feroces parecían! 3 ¡Y cuán equivocado estaba al pensar que aquello a lo que le tenía miedo se encontraba en el mundo en vez de en mi propia mente!! 4 Hoy veo el mundo en la mansedumbre celestial con la que refulge la Creación. 5 En él no hay miedo. 6 Que ninguno de mis aparentes pecados nuble la luz celestial que refulge sobre el mundo. 7 Lo que en él se refleja se encuentra en la Mente de Dios. 8 Las imágenes que veo reflejan mis pensamientos. 9 Pero mi mente es una con la de Dios. 10 Por lo tanto, puedo percibir la mansedumbre de la Creación.

2. En la quietud quiero contemplar el mundo, el cual no es sino el reflejo de Tus Pensamientos así como de los míos. 2 Que recuerde que son lo mismo y veré la mansedumbre de la Creación.

Lo único que veo es la mansedumbre de la Creación. La lección de hoy te devuelve a una mirada tierna. El mundo enseña dureza, pero la Creación real es mansedumbre. Práctica hoy con esa suavidad. Cuando notes que estás endureciendo la mirada, respira y di la línea. No pelees con la dureza. Solo elige mirar de nuevo. En la Parte II este tipo de reajustes se hacen sin drama. La suavidad es parte del método. Cuanto más practicas la mansedumbre por dentro, más la percibes por fuera. La Creación no ha cambiado. Solo tu vista se ha corregido.

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Lección 266: Mi santo Ser mora en ti, Hijo de Dios.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 266 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, me diste todos Tus Hijos para que fuesen mis salvadores y mis consejeros en la visión; los heraldos de Tu santa Voz. 2 En ellos Tú te ves reflejado y en ellos Cristo me contempla desde mi Ser. 3 Que Tu Hijo no se olvide de Tu santo Nombre. 4 Que tu Hijo no se olvide de su santa Fuente. 5 Que Tu Hijo no se olvide de que su Nombre es el Tuyo.

2. En este día entramos al paraíso invocando el Nombre de Dios y el nuestro, reconociendo nuestro Ser en cada uno de nosotros y unidos en el santo Amor de Dios. 2 ¡Cuántos salvadores nos ha dado Dios! 3 ¿Cómo podríamos perdernos, cuando Él ha poblado el mundo de seres que señalan el camino hacia Él y nos ha dado la vista para poder contemplarlos?

Mi santo Ser mora en ti, Hijo de Dios. La lección de hoy invierte la mirada. En vez de buscar a Cristo dentro de ti, hoy lo reconoces en el hermano. Práctica hoy con esa apertura. Cuando alguien te hable hoy, mírale como si detrás de sus palabras estuviera tu propio Ser. Porque lo está. La sección ¿Qué es el cuerpo? se aclara con esta mirada. El cuerpo del hermano es forma. Su Ser es el mismo que el tuyo. En veinticinco años acompañando estudiantes he visto que esta lección abre relaciones que llevaban años cerradas. Habítala.

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Lección 267: Mi corazón late en la Paz de Dios.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 267 (Fundación para la Paz Interior):

1. Lo que me rodea es toda la vida que Dios creó en Su Amor. 2 Me llama con cada latido y con cada aliento; con cada acción y con cada pensamiento. 3 La paz llena mi corazón e inunda mi cuerpo con el propósito del perdón. 4 Ahora mi mente ha sanado y se me concede todo lo que necesito para salvar al mundo. 5 Cada latido de mi

corazón me inunda de paz; cada aliento me infunde fuerza. 6 Soy un mensajero de Dios, guiado por Su Voz, sostenido por Su Amor y amparado eternamente en la quietud y en la paz de Sus amorosos Brazos. 7 Cada latido de mi corazón invoca Su Nombre y cada uno es contestado por Su Voz, que me asegura que en Él estoy en mi hogar.

2. Que preste atención sólo a Tu Respuesta, no a la mía. 2 Padre, mi corazón late en la paz que el Corazón del Amor creó. 3 Y es ahí y sólo ahí donde estoy en mi hogar.

Mi corazón late en la Paz de Dios. La lección de hoy tiene una imagen preciosa. No es solo que estés en la Paz de Dios. Es que la Paz de Dios te está sosteniendo hasta biológicamente. Práctica hoy con esa memoria. Cuando notes ansiedad, respira, di la línea, y siente cómo tu propio latido te está recordando la Paz de Dios. En la Parte II este tipo de lecciones se practican en silencio, sin ceremonia. Solo la sostenes por dentro mientras haces tu día. Deja que la lección te acompañe como un pulso.

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Lección 268: Que todas las cosas sean exactamente como son.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 268 (Fundación para la Paz Interior):

1. Que hoy no sea Tu crítico, Señor, ni que juzgue contra Ti. 2 Que hoy no interfiera en Tu Creación, desfigurándola y convirtiéndola en formas enfermizas. 3 Que esté dispuesto a no atacar Su unidad imponiéndole mis deseos, y así dejarla ser tal como Tú la creaste. 4 Pues de esta manera seré también capaz de reconocer a mi Ser tal como Tú lo creaste. 5 Fui creado en el Amor y en el Amor he de morar para siempre. 6 ¿Qué podría asustarme si dejo que todas las cosas sean exactamente como son?

2. Que nuestra vista no sea blasfema hoy y que nuestros oídos no hagan caso de las malas lenguas. 2 Sólo la realidad está libre de dolor. 3 Sólo en la realidad no se experimentan pérdidas. 4 Sólo la realidad ofrece completa seguridad. 5 Y esto es lo único que buscamos hoy.

Que todas las cosas sean exactamente como son. La lección de hoy es una entrega total. No resistes lo que es. No lo modificas. Solo lo aceptas. Práctica hoy con esa rendición amorosa. Cuando notes que estás peleando con algo, respira y di la línea. Puede ser algo pequeño como el tráfico o algo grande como una relación. La lección se aplica igual. En la sección ¿Qué es el cuerpo? esta lección es muy útil, porque la mayor parte de nuestro sufrimiento con el cuerpo viene de resistirlo. Deja que sea. Y observa cómo tu paz crece.

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Lección 269: Mi visión va en busca de la faz de Cristo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 269 (Fundación para la Paz Interior):

1. Te pido que hoy bendigas mis ojos. 2 Mi visión es el medio que has elegido para que se convierta en la manera de mostrarme mis errores y de poder ver más allá de ellos. 3 Se me ha concedido poder tener una nueva percepción a través del Guía que me diste y, mediante Sus lecciones, superar la percepción y regresar a la verdad. 4 Pido la ilusión que trasciende todas las que yo inventé. 5 Hoy elijo ver un mundo perdonado en el que todo lo que veo me muestra la faz de Cristo y me enseña que lo que contemplo es mío y que nada existe, excepto Tu santo Hijo.

2. Hoy nuestra vista es ciertamente bendecida. 2 Compartimos una sola visión cuando contemplamos la faz de Aquel Cuyo Ser es el nuestro. 3 Somos uno por razón de Aquel que es el Hijo de Dios, Aquel que es nuestra Identidad.

Mi visión va en busca de la faz de Cristo. La lección de hoy te da un propósito claro para la vista. No mirar defectos. No mirar diferencias. Mirar el rostro de Cristo en cada hermano. Práctica hoy con esa intención. Antes de cada encuentro, respira y renueva la búsqueda. En la Parte II este tipo de lecciones se hacen sin esfuerzo cuando la mente está entrenada. Y si no lo está, se hacen con paciencia amorosa. No busques resultados perfectos. Busca solamente mirar de nuevo. El milagro está en el intento sostenido.

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Lección 270: Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo.

De Un Curso de Milagros, Libro de Ejercicios para Estudiantes, Lección 270 (Fundación para la Paz Interior):

1. Padre, la visión de Cristo es el don que me has dado, el cual tiene el poder de transformar todo lo que los ojos del cuerpo contemplan en el panorama de un mundo perdonado. 2 ¡Cuán glorioso y lleno de gracia es ese mundo! 3 No obstante, ¡cuánto más podré contemplar en él que lo que puede ofrecerme la vista! 4 Un mundo perdonado significa que Tu Hijo reconoce a su Padre, permite que sus sueños sean llevados ante la verdad y aguarda con gran expectación el último instante de tiempo en el que éste acaba para siempre, conforme Tu recuerdo aflora en su memoria. 5 Ahora su voluntad es una con la Tuya. 6 Ahora su función no es sino la Tuya Propia y todo pensamiento salvo el Tuyo ha desaparecido.

2. El sosiego de hoy bendecirá nuestros corazones y, por medio de ellos, la paz descenderá sobre todo el mundo. 2 Cristo se convierte en nuestros ojos hoy. 3 Y mediante Su visión le ofrecemos curación al mundo por medio

de Él, el santo Hijo que Dios creó íntegro; el santo Hijo a quien Dios creó como uno solo.

6. ¿Qué es el Cristo?

1. Cristo es el Hijo de Dios tal como Él lo creó. 2 Cristo es el Ser que compartimos y que nos une a unos con otros, y también con Dios. 3 Es el Pensamiento que todavía mora en la Mente que es Su Fuente. 4 No ha abandonado Su santo hogar ni ha perdido la inocencia en la que fue creado. 5 Mora inmutable para siempre en la Mente de Dios.

2. Cristo es el vínculo que te mantiene uno con Dios y la garantía de que la separación no es más que una ilusión de desesperanza, pues toda esperanza morará por siempre en Él. 2 Tu mente es parte de la Suya y Ésta de la tuya. 3 Él es la parte en la que se encuentra la Respuesta de Dios y en la que ya se han tomado todas las decisiones y a los sueños les ha llegado su fin. 4 Nada que los ojos del cuerpo puedan percibir tiene efecto alguno sobre Él. 5 Pues aunque Su Padre depositó en Él los medios para tu salvación, sigue siendo, no obstante, el Ser que, al igual que Su Padre, no conoce el pecado.

3. Al ser el hogar del Espíritu Santo y sentirse a gusto únicamente en Dios, Cristo permanece en paz en el Cielo de tu mente santa. 2 Él es la única parte de ti que en verdad es real. 3 Lo demás son sueños. 4 Mas éstos se le entregarán a Cristo para que se desvanezcan ante Su gloria y pueda por fin serte revelado tu santo Ser, el Cristo.

4. El Espíritu Santo se extiende desde el Cristo en ti hasta todos tus sueños y los invita a venir hasta Él para que puedan ser transformados en la verdad. 2 Él los intercambiará por el sueño final que Dios dispuso fuese el fin de todos los sueños. 3 Pues cuando el perdón descanse sobre el mundo y cada uno de los Hijos de Dios goce de paz, ¿qué podría seguir manteniendo las cosas separadas, cuando lo único que aún queda por verse es la faz de Cristo?

5. ¿Y por cuánto tiempo habrá de verse esta santa faz, cuando no es más que el símbolo de que el período de aprendizaje ya ha concluido y de que el objetivo de la Expiación por fin se ha alcanzado? 2 Tratemos, por lo tanto, de encontrar la faz de Cristo y de no contemplar nada más. 3 Al contemplar Su gloria, sabremos que no tenemos necesidad de aprender nada, ni de percepción ni de tiempo ni de ninguna otra cosa excepto del santo Ser, el Cristo que Dios creó como Su Hijo.

Hoy no utilizaré los ojos del cuerpo. La lección de hoy te pide un experimento hermoso. Por un día, no confíes en los ojos del cuerpo. Mira con la vista interior. No es literal. Es una declaración de dónde vas a poner tu confianza. Práctica hoy con esa determinación silenciosa. Cuando la vista del cuerpo te ofrezca su interpretación, respira, di la línea, y pide ver desde otro lugar. En la sección ¿Qué es el cuerpo? esta lección es una de las cumbres. Cerrar hoy con esta afirmación te prepara para las lecciones que vienen.

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